viernes, 22 de mayo de 2009

MEMORIA CÓSMICA - PREFACIO

PREFACIO POR EL REDACTOR
DE LA EDICIÓN ALEMANA (1939)

Estos Ensayos de doctor Rudolf Steiner que primero apareció en 1904
son publicados ahora en la forma de libro después de treinta y cinco años.
Ellos fueron escritos para el Lucifer periódico Gnosis, que apareció al
principio como uno mensual y luego en intervalos más largos. Este explica la
repetición ocasional de lo que ha sido dicho antes. Pero, después de todo, las
repeticiones son sobre todo útiles en el estudio de la ciencia del espíritu. Sin
embargo, unos pueden encontrarlo confuso que al lado de la nueva
terminología acuñada para el Occidente uno también es mencionado que ha
sido tomado de esoterica oriental. Éste se había hecho popular en Europa
alrededor de la vuelta del siglo por la literatura de la Sociedad Teosófica. Los
nombres exóticos se habían quedado en las memorias de la gente, pero los
matices más finos que los socios Orientales con ellos permanecieron cerrados
al europeo. La adaptación de nuestra lengua, que es encajada para la
percepción sensoria, a una conceptualización espiritual más delicada y a una
imaginación concreta hasta el extrasensorial era algo en el cual doctor Steiner
trabajó incesantemente. En la descripción de la actividad de las Jerarquías él
usa la terminología cristiana acostumbrada para este fin.
Lo que es aquí presentado en la forma de una breve revisión, encuentra
su continuación en los libros Theosophie y Geheimwissenschaft im Umriss.
Lucifer periódico de la Gnosis no podía ser seguido debido a las
demandas excesivas hechas sermoneando actividades y otras ocupaciones.
Aparte de los resultados de la investigación científica espiritual, esto contuvo
muchos ensayos en los cuales doctor Steiner viene a apretones con
pensamiento científico en el presente. Ya que las escrituras como éstos acerca
de la Crónica Akasha no pueden dejar de aparecer como la fantasía salvaje a la
mayoría de los lectores improvisados de hoy, dos ensayos de esta revista que
mencionan los problemas epistemológicos del presente, preceda y sígalos. La
lógica sobria de estos dos ensayos debería amueblar la prueba que el
investigador de mundos supersensibles es también capaz de contemplar
problemas del presente en una manera tranquila y objetiva.
La revista también fue dedicada a la contestación de preguntas
planteadas por sus lectores. De esta sección incluimos algunos 
 de la humanidad Atlante y a la ciencia de misterio. Sin embargo, el que quién
desea obtener una idea clara de la manera en la cual una lectura de la Crónica
Akasha se hace posible, debe dedicarse intensivamente al estudio de
Antroposofia.
Aparte de los libros arriba mencionados indicamos para aquellos que
son avanzados en el estudio de la ciencia del espíritu, las reflexiones
esotéricas en Okkultes Lesen und Okkultes Höelren (Lectura Oculta y
Audiencia Oculta), y el tercer volumen de la serie Geistige Wesen und Ihre
Wirkungen (Seres Espirituales y Sus Efectos) que acaba de aparecer y debería
ser del interés especial hoy: Gcschichtliche Notwendigkeit und Freiheit,
Schicksalseinwirkungen aus der Verdugón der Toten (Necesidad Histórica y
Libertad, Influencias Proféticas del Mundo de los Muertos).
Marie Steiner (1867-1948)

MEMORIA CÓSMICA - PREHISTORIA DE LA TIERRA Y EL HOMBRE - CONTENIDO E INTRODUCCIÓN

Rudolf Steiner

MEMORIA CÓSMICA

PREHISTORIA DE LA TIERRA Y EL HOMBRE
1904

CONTENIDO

Introducción, Rudolf Steiner: El Hombre y su Trabajo, 
Prefacio por el Redactor de la Edición alemana (1939),
I. Civilización Contemporánea en el Espejo de la Ciencia del
Espíritu (1904), 
II. De la Crónica Akasha (Prefacio), 
III. Nuestros Antepasados Atlantes, 
IV. Transición de la Cuarta en la Quinta Raza Raíz, 
V. La Raza de Lemuria,
VI. La División en Sexos, 
VII. Los Períodos Pasados Antes de la División en Sexos, 
VIII. La Hyperborea y la Época Polar, 
IX. Principio de Tierra Presente. Protuberancia del Sol, 
X. Protuberancia de la Luna, 
XI. Algunos Puntos de Vista Necesarios, 
XII. En el Origen de la Tierra,
XIII. La Tierra y su Futuro, 
XIV. La Vida de Saturno, 
XV. La Vida del Sol, 
XVI. Vida en la Luna, 
XVII. La Vida de la Tierra, 
XVIII. El Hombre Cuádruple de la Tierra, 
XIX. Respuestas a Preguntas, 
XX. Prejuicios Provenientes de Ciencia Presunta (1904), 

INTRODUCCIÓN

RUDOLF STEINER: EL HOMBRE Y SU TRABAJO

RUDOLF STEINER es una de aquellas figuras quiénes aparecen en
momentos críticos en la historia humana, y cuya contribución los coloca en la vanguardia del progreso de la humanidad.
Nacido en Austria en 1861, educado en el Technische Hochschule en
Viena, donde él se especializó en el estudio de matemáticas y ciencia, Steiner
recibió el reconocimiento como un erudito cuando él fue invitado a corregir la
edición Kurschner conocida de las escrituras científicas naturales de Goethe.
Ya en 1886 a la edad de veinticinco años, él había mostrado su asimiento
completo de las implicaciones más profundas del modo de Goethe de pensar
escribiendo su Grundlinien einer Erkenntnistheorie der Goetheschen
Weltanschauung (la Teoría del Conocimiento Implícito en la Concepción de
Goethe del Mundo). Cuatro años más tarde lo llamaron para afiliarse al grupo
de eruditos eminentes en la residencia en Weimar, donde él trabajó con ellos
en los Archivos de Goethe-Schiller durante algunos años. Un resultado
adicional de estas actividades era la escritura de su Goethes Weltanschauung
(la Concepción de Goethe del Mundo) que, juntos con sus introducciones y
comentario contra las escrituras científicas de Goethe, estableció Steiner como
uno de los exponentes excepcionales de la metodología de Goethe.
En estos años Steiner entró en el círculo de aquellos alrededor de
Nietzsche anciano. De la impresión profunda que esta experiencia hizo sobre
él, él escribió a su Friedrich Nietzsche, Ein Kampfer gegen jábega Zeit
(Friedrich Nietzsche, un Luchador Contra su Tiempo), publicado en 1895.
Este trabajo evalúa los logros del gran filósofo en el contexto de su
experiencia de vida trágica por una parte, y el espíritu del siglo diecinueve en
el otro.
En 1891 Steiner recibió su Doctor en Filosofía en la Universidad de
Rostock. Su tesis trató con la enseñanza científica de Fichte, y es pruebas
adicionales de la capacidad de Steiner de evaluar el trabajo de hombres cuya
influencia ha ido lejos para formar pensar en el mundo moderno. En la forma
algo ampliada, esta tesis apareció bajo el título, Wahrheit und Wissenschaft
(Verdad y Ciencia), como el prefacio al trabajo filosófico principal de Steiner,
 
Die Philosophie der Freiheit, 1894. Más tarde él sugirió la Filosofía de la
Actividad Espiritual como el título de la traducción inglesa de este libro.
En aproximadamente en este tiempo Steiner comenzó su trabajo como
un conferenciante. Esta actividad debía ocupar finalmente la parte principal de
su tiempo y debía tomarlo de viajes de conferencia repetidos en todas partes
de Europa Occidental. Estos viajes se extendieron de Noruega, Suecia y
Finlandia en el norte a Italia y Sicilia en el Sur, e incluyeron varias visitas a
las Islas británicas. De aproximadamente la vuelta del siglo a su muerte en
1925, Steiner dio bien más de 6,000 conferencias antes de auditorios de los
fondos más diversos y de cada paseo de la vida.
Primero en Viena, más tarde en Weimar y Berlín, Steiner escribió para
varias revistas y para la prensa diaria. Durante casi veinte años, las
observaciones en temas de actualidad, revisiones de libros y juegos, junto con
el comentario del desarrollo científico y filosófico fluyeron de su pluma.
Finalmente, sobre la finalización de su trabajo en Weimar, Steiner movido a
Berlín en 1897 para asumir la dirección de Das Magazin piel Litteratur, una
revista literaria conocida que había sido fundada por Joseph Lehmann en
1832, el año de la muerte de Goethe.
Los escritos de Steiner, que finalmente incluyeron más de cincuenta
títulos, juntos con su actividad de conferencia extensa le trajeron en el
contacto con el aumento de números de las personas en muchos países. El
vigor físico y mental escarpado requerido continuar una vida de tal actividad
amplia, constante solo ser suficiente para marcarlo como uno de los hombres
el más creativamente productivos de nuestro tiempo.
La perspectiva filosófica de Rudolf Steiner abraza tales preguntas
fundamentales como el ser de hombre, la naturaleza y el objetivo de la
libertad, el sentido de evolución, la relación de hombre a la naturaleza, la vida
después de la muerte y antes del nacimiento. En estos sujetos y similares,
Steiner tenía cosas de improviso nuevas, inspiradoras y que hace pensar de
decir. Por un estudio de sus escrituras uno puede venir a un entendimiento
claro, razonable, completo del ser humano y su lugar en el universo.
Es significativo que en todos sus años del trabajo, Steiner no hizo
ninguna petición a sentimentalismo o sectarismo en sus lectores u oyentes. Su
respeto escrupuloso y profundamente respeta para la libertad de cada brillos
de hombre por todo que él produjo. La obligación más leve o persuasión él
consideró una afrenta a la dignidad y la capacidad del ser humano. Por lo
tanto, él se encajonó a declaraciones objetivas en su escritura y hablar,
abandonando a sus lectores y oyentes completamente libres de rechazar o
aceptar sus palabras.
Rudolf Steiner repetidamente enfatizaba que esto no es antecedentes
académicos solos, pero el sano juicio y buena voluntad de cada individuo que
permite a éste entender lo que él tiene que decir. Mientras los hombres y las
mujeres eminentes en la vida cultural, social, política y científica han sido y
están entre aquellos que han estudiado y han encontrado el valor con el trabajo
de Steiner, la experiencia ha mostrado repetidamente que sus ideas pueden ser
tomadas por la gente más simple. Su capacidad de alcanzar, sin la excepción,
todos quiénes vienen para encontrar sus ideas con la buena voluntad de
entender, son otro ejemplo del sello conocido del genio.
Las ideas de dirección de Rudolf Steiner ellos mismos a la humanidad
en hombres y mujeres de cada raza y de cada punto de vista religioso y
filosófico, e incluido ellos. Sin embargo, debería ser observado que para
Steiner el acontecimiento decisivo en el desarrollo mundial y el sentido del
proceso histórico es centrado en la vida y la actividad del Cristo. Así, su punto
de vista es esencialmente Cristiano, pero no en un sentido limitado o doctrinal.
Las ideas expresadas en su Das Christentum als mystische Tatsache und
mueren Mysterien des Altertums (cristianismo como el Hecho Místico y los
Misterios de Antigüedad), 1902, y con otros trabajos, sobre todo sus ciclos de
conferencias en los Evangelios (1908-1912), han traído a muchas totalmente
nuevas relaciones al cristianismo, suficientemente amplio para incluir a
hombres de cada fondo religioso en la tolerancia llena, aún más
profundamente basada en la realidad básica que son muchos de los credos
corrientes hoy.
A partir de sus días de estudiante, Steiner había sido ocupado con la
educación de niños. Por su propia experiencia como el tutor en Viena y más
tarde como el instructor en una escuela para hombres de funcionamiento y
mujeres en Berlín, él tenía la oportunidad amplia de ganar directamente la
experiencia en relación con las necesidades y los intereses de las personas
jóvenes. En su Berlín que enseña el trabajo él vio que estrechamente
relacionado son los problemas de la educación y de la vida social. Algunos
puntos de partida fundamentales para la praxis educativa satisfecha a las
necesidades de niños y la gente joven hoy, juego de Steiner adelante con un
pequeño trabajo Die Erziehung titulado des Kindes vom Gesichtspunkte der
Geisteswssenshaft (la Educación del Niño en la Luz de la Ciencia del
Espíritu), publicado en 1907.
 
Sólo hace cuarenta años, en respuesta a una invitación que proviene de
la necesidad del tiempo y de algunas ideas expresadas en el ensayo
mencionado anteriormente, Rudolf Steiner inauguró un sistema de la
educación de niños y la gente joven basada sobre factores inherentes en la
naturaleza del niño creciente, el proceso de aprendizaje, y las exigencias de la
vida moderna. Él él mismo perfiló el plan de estudios, seleccionó la facultad,
y, a pesar de demandas constantes de su ayuda en muchas otras direcciones, él
con cuidado supervisó los años iniciales de la actividad de las primeras
Escuelas de Rudolf Steiner en Alemania, Suiza e Inglaterra. La historia del
desarrollo acertado del movimiento educativo durante los cuarenta años
pasados no puede ser contada aquí. Sin embargo, de la apertura de la primera
Escuela de Rudolf Steiner, la Escuela Waldorf en Stuttgart, Alemania, al
presente, el éxito de la Educación de Rudolf Steiner a veces mandada a como
la Educación de Waldorf) ha demostrado el exactitud del concepto de Steiner
del camino para preparar al niño para su papel adulto eventual en su
contribución a la sociedad moderna, existencia en diecisiete países del mundo,
incluso los Estados Unidos, Canadá, México, y Sudamérica.
En 1913, en Dornach cerca de Basilea, Suiza, Rudolf Steiner puso la
fundación del Goetheanum, un edificio único erigido en la consonancia con su
diseño y en su supervisión personal. Querido cuando el edificio en el cual los
cuatro dramas de Steiner serían realizados, el Goetheanum también se hizo el
centro de la Sociedad Antroposofica que había sido fundada por estudiantes de
Rudolf Steiner en 1912. El edificio original fue destruido por el fuego en
1922, y posteriormente fue sustituido preparado por Rudolf Steiner.
Hoy el Goetheanum es la oficina central mundial de la Sociedad de
General Antroposofica, que fue fundada en Dornach en la Navidad, 1923, con
Rudolf Steiner como el presidente. Auditorios de muchos miles de llegados
allí cada año para asistir a interpretaciones de los dramas de Steiner, de Fausto
de Goethe (Partes I e II en su totalidad), y de juegos por otros autores,
presentados en la etapa Goetheanum, uno de los más finos en Europa. Las
interpretaciones de Eurithmia, los acontecimientos musicales, las conferencias
y las conferencias en muchos sujetos, así como cursos del estudio en varios
campos atraen a la gente al Goetheanum de muchos países del mundo, incluso
los Estados Unidos.
Entre actividades que saltan del trabajo de Rudolf Steiner son
Agricultura Bio dinámica y Horticultura, que apunta a la nutrición mejorada
que resulta de métodos de la agricultura perfilada por él; el arte de la
Eurithmia, creado y descrito por él como “discurso visible y canción visible”;
el trabajo del Instituto Clínico y Terapéutico en Arlesheim, Suiza, con
instituciones relacionadas en otros países, donde durante los treinta años
pasados las indicaciones dadas por Rudolf Steiner en los campos de Medicina
y Farmacología han sido aplicadas; las Casas para Niños en la necesidad del
cuidado especial, que existen en muchos países para el tratamiento de niños
retrasados a lo largo de líneas desarrolladas bajo la dirección de Steiner; el
desarrollo adicional de las indicaciones de Steiner de nuevas direcciones de
trabajo en tales campos como Matemáticas, Física, Pintura, Escultura, Terapia
de Música, Drama, Formación de Discurso, Astronomía, Economía,
Psicología, etcétera. ¡En efecto, uno no puede, pero preguntarse en la anchura,
el alcance de las ventajas que han resultado del trabajo de éste hombre!.
Una evaluación llena de lo que Rudolf Steiner llevado a cabo para la
bien de la humanidad en tantas direcciones puede ocurrir sólo cuando uno
entiende las ideas que lo motivaron. Él expresó éstas en sus escrituras, de las
cuales el volumen presente es el que. Tomado juntos, estos escritos
comprenden el cuerpo de conocimiento al cual Steiner dio el nombre, la
ciencia del espíritu, o Antroposofia. En la página 249 de este libro él escribe
de las ventajas de esta ciencia del espíritu:
“Cuando correctamente entendido, las verdades de la ciencia del
espíritu darán a hombre una fundación verdadera para su vida, le dejará
reconocer su valor, su dignidad, y su esencia, y le dará el entusiasmo más alto
para la vida. Ya que estas verdades lo aclaran sobre su unión con el mundo
alrededor de él; ellos le muestran sus objetivos más altos, su destino
verdadero. Y ellos hacen este en un camino que corresponde a las demandas
del presente, de modo que él no tenga que permanecer agarrado en la
contradicción entre creencia y conocimiento”.
Muchos de los pensamientos expresados en este libro pueden parecer al
principio alarmantes, hasta fantásticos en sus implicaciones. Aún cuando la
perspectiva de navegación espacial, así como desarrollo moderno en
tecnología, psicología, medicina y filosofía desafía nuestro entendimiento
entero de la vida y la naturaleza de la vida, extrañeza cuando tal no debería ser
ninguna razón válida del lector serio para dar vuelta lejos de un libro de esta
clase. Por ejemplo, mientras la palabra “oculta” “o supersensible” puede tener
connotaciones indeseables para muchos, el desarrollo corriente trae rápido la
reexaminación del conocimiento antes rechazado por la investigación
convencional. El desafío de la edad atómica ha hecho la nueva evaluación
seria de todo el imperativo de conocimiento, y es reconocido que ninguna área
sola de aquel conocimiento puede ser dejada de la consideración.
Steiner él mismo esperó las dificultades iniciales del lector con este
libro, cuando él indica en la página 112: “se solicita Que el lector tenga
paciencia con mucho que es oscuro y difícil de entender, y luchar hacia un
entendimiento, como el escritor ha luchado hacia una manera generalmente
comprensible de la presentación. Muchas dificultades en la lectura serán
recompensados cuando uno mira sobre los misterios profundos, los enigmas
humanos importantes que son indicados”.
Por otra parte, un problema adicional se levanta a consecuencia de la
convicción de Steiner en cuanto al objetivo para el cual un libro que trata con
la ciencia del espíritu es diseñado. Este implica la forma del libro en
comparación con su contenido. Steiner acentuó repetidamente que un libro en
la ciencia del espíritu no existe sólo para el transporte de la información al
lector. Con el esfuerzo metriculoso, él elaboró sus libros en tal manera que
mientras el lector recibe la cierta información de las páginas, él también
experimenta una especie de despertamiento de la vida espiritual dentro de él.
Steiner describe este despertamiento como “...una experimentación con
choques interiores, relaciones tensas y resoluciones”. En su autobiografía él
habla de sus esfuerzos por causar tal despertamiento en los lectores de sus
libros: “Sé que con cada página mi batalla interior ha debido alcanzar lo
posible sumo en esta dirección. En materia del estilo, tan no describo que mis
sentimientos subjetivos pueden ser descubiertos en las oraciones. En la
escritura someto a un estilo matemático seco lo que ha salido del sentimiento
caliente y profundo. Pero sólo tal estilo puede ser una estela, ya que el lector
debe hacer que calor y sentimiento despierte en él. Él no puede permitir
simplemente que éstos fluyan en él de un emprender marcha la verdad,
mientras él permanece pasivamente formado”. (El Curso de Mi Vida, p. 330).
En la traducción presente, por lo tanto, el esfuerzo cuidadoso ha sido
hecho para conservar tanto como posible tales detalles de forma externos
como oración y arreglo de párrafo, cursiva, y hasta un poco de la puntuación
más característica del original, sin tener en cuenta el uso inglés actualmente
aceptado.
Los ensayos contenidos en este libro ocupan un lugar significativo en el
trabajo de toda una vida de Rudolf Steiner. Ellos son su primera expresión
escrita de una cosmología que resulta de aquella percepción espiritual que él
describió como “una posición totalmente consciente - dentro del mundo
espiritual”. En su autobiografía él se refiere a los primeros años del siglo
presente como el tiempo cuando, “de la experiencia del mundo espiritual en el
general desarrolló detalles específicos del conocimiento”. (Op. cit. pps 326,
328.) Steiner ha declarado que de su infancia temprana él sabía la realidad del
mundo espiritual porque él podría experimentar este mundo espiritual
directamente. Sin embargo, sólo después de casi cuarenta años era ello posible
para él de transmitir a otros concretos, información detallada en cuanto a este
mundo espiritual.
Cuando ellos aparecen en los ensayos presentes, estos “detalles
específicos” mencionan procesos y acontecimientos de barrido extraordinario
y magnitud. Ellos incluyen elementos esenciales de prehistoria del hombre e
historia temprana, y mudan la luz sobre el desarrollo evolutivo de nuestra
tierra. Publicado ahora por primera vez en América, sólo un siglo después de
que el Origen de Darwin de las Especies comenzó su transformación de la
vista del Hombre de él y de su ambiente, estos ensayos clarifican y
complementan el trabajo de pionero del gran científico inglés.
Rudolf Steiner muestra que el eslabón insoluble entre hombre y cosmos
es la base fundamental de la evolución. Cuando el hombre ha participado en el
desarrollo del mundo que sabemos hoy, entonces sus logros están
directamente relacionados con el destino último del universo. En sus manos
descansa la libertad de formar el futuro curso de la creación. El conocimiento
de sus orígenes exaltados y del camino que él siguió en perder la dirección
divina para el logro de su libertad independiente presente, son indispensables
si el hombre debe desarrollar un futuro digno de un ser humano responsable.
Este libro aparece ahora debido a su significado particular en un momento
cuando las decisiones imperativas y graves están siendo tomadas en los
intereses del futuro de humanidad.
Paul Marshal Allen
Englewood, Nueva Jersey
Junio de 1959

miércoles, 20 de mayo de 2009

EL ROMPECABEZAS DE JESÚS - POST SCRIPTUM

¿Acaso no hubo Jesús histórico ?

por Earl Doherty

El autor se reserva todos los derechos de republicación. Se pueden hacer copias personales siempre y cuando se preserve la identificación del autor.

Traductor: Hernán Toro
 

POST SCRIPTUM
 

La teoría de que el cristianismo podría haber empezado sin un Jesús de Nazareth histórico ha sido fieramente resistida por el academicismo neotestamentario desde que fue planteada por primera vez hace unos 200 años. Siempre ha sido sostenida por una pequeña minoría de investigadores, usualmente "externos" , sólo porque la gran mayoría que trabajan en el campo han sido apologistas religiosos, con sus propios intereses confesionales. Incluso los eruditos más "seculares"de hoy, como Burton Mack y J.D. Crossan, han pasado a través del sistema, y sentirían tremenda resistencia personal y presión de sus colegas contra cualquier salto hacia la negación de la historicidad de Jesús. Pero hay inmensos problemas en la Investigación del Nuevo Testamento que continúan eludiendo la solución, y en última instancia, la teoría de Jesús como mito ofrece algunas respuestas que merecen que se les dé una mirada honesta, en vez del rechazo y desdén automático (por no mencionar la refutación trivial) que regularmente se concuerda en darle.

Después del primer artículo en mi serie, se me llamó la atención por dejar de lado los testimonios no cristianos de Jesús, pero estos hacen todo, menos soportar su existencia. Hasta casi el final del primer siglo, no hay ni un murmuro de él en los registros paganos o judíos. El filósofo judío alejandrino Filón, quien vivió hasta el 50 D.C. y escribió acerca de sectas inusuales como los Terapeutas y los Esenios, no tiene nada que decir acerca de Jesús o los Cristianos. Se dice que Justo de Tiberíades, un historiador Judío que trabajó en Galilea en los años 80 (sus trabajos se perdieron), no había hecho mención alguna de Jesús. Plinio el Viejo (muerto en el 79) recolectó datos de todo tipo de fenómenos astronómicos y naturales, incluso aquéllos que eran legendarios y que él mismo no veía necesariamente como fácticos, pero no registra ningún prodigio asociado con las creencias de los cristianos, como un terremoto o un oscurecimiento del firmamento en la crucifixión, ni ninguna estrella de Belén. El primer satirizador romano en desdeñar una secta que creía en un fundador judío crucificado que había sido un dios fué Luciano en los años 160, y Epícteto, el gran filósofo estoico del inicio del siglo segundo, quien predicó la hermandad universal a las masas pobres y humildes no muestra conocimiento de un precursor Judío.

El famoso pasaje acerca de Jesús en las Antiguedades Judaicas de Josefo, capítulo 18, (publicado cerca del 93) es ampliamente reconocida, tal como nos llegó, como una interpolación Cristiana tardía. Habla ingenua y devotamente de Jesús y le declara como el Mesías. Orígenes en el tercer siglo nos dice que Josefo no creía en Jesús como el Mesías (Tal vez porque Josefo había dado dicho título al emperador Vespaciano), mostrando que este pasaje no existía en su copia. Pero, ni Orígenes ni ningún otro antes del siglo cuarto menciona alguna vez cualquier referencia a Jesús. Esto debería ser suficiente (y hay otras razones también) para descartar la réplica de que incluso aunque los cristianos más tarde lo hayan modificado, el historiador judío debe haber insertado algo acerca de Jesús en Antigüedades 18. Y acerca de la nota fugaz en Antigüedades 20 de que Jesús era el hermano de Santiago, Orígenes nos muestra que éste pasaje también fué alterado en alguna parte a lo largo de la línea. Si existía alguna referencia a Jesús en el original, pudo haber sido al Cristo espiritual, como en Gálatas 1:19 (ver mi segundo artículo), y fué cambiado más tarde en términos más históricos. (Para una discusión posterior sobre Josefo, vea Respuesta del Autor a Steven en la sección Feedback del Lector)

El historiador Romano Tácito, en sus Anales escritos alrededor del 115, hace la primera referencia pagana a Jesús como un hombre ejecutado en el reinado de Tiberio. No es probable que esto sea resultado de la búsqueda en algún archivo, porque los romanos difícilmente mantenían registros de las incontables crucifixiones alrededor del imperio, remontándose a casi un siglo atrás . (No había Software). Además, Tácito no es conocido como un investigador profundo, que se ilustra por el hecho de que se equivoca al asignarle el título a Pilato. Algunos eruditos reconocen que la "información" de Tácito probablemente vino de rumores populares e interrogatorios policiales de cristianos; esto habría sido en un momento en el cual la idea de un fundador histórico había obtenido arraigo en Roma. La bien conocida Carta a Trajano de Plinio el Joven, escrita desde Asia Menor alrededor del 112 y pidiendo consejo acerca de la persecución a los cristianos, no dice nada acerca de un Cristo que fué un hombre histórico reciente. Y la referencia de Suetonio cerca del 120 es tan breve e incierta que puede ser que ni siquiera se refiera a los Cristianos.

Hay algunos en la desesperación que llamarán la atención acerca de oscuras referencias en Talo y Flegón acerca de eclipses del sol supuestamente asociados con la crucifixión , pero dichos escritores paganos llegan a nosotros sólo a través de comentaristas Cristianos. Los últimos indudablemente han puesto su propio giro a reportes que originalmente no tenían que ver con un Jesús.

Sobre referencias a Jesús en el Talmud Judío : incluso aunque algunas observaciones son atribuídas a rabís que florecieron alrededor del final del primer siglo (de ninguna forma antes), ellas no fueron escritas antes del tercer siglo. De cualquier forma, son tan crípticas y fuera de lugar, que difícilmente pueden ser identificadas con la figura del Evangelio. Como testimonio del Jesús histórico no tienen ningún valor.

 * * * *

Los comentarios y objeciones generales que he recibido acerca de mi serie hasta aquí, pueden agruparse bajo el encabezamiento de "Las Cinco Falacias" de las cuales ha sido culpable la investigación del Nuevo Testamento . (Asumiré la familiaridad del lector con los primeros tres artículos.) La Primera Falacia es la idea de que los judíos, tanto en Palestina como en el resto del Imperio, pudieran haber teminado creyendo -o haber sido convertidos a la idea por otros- de que un ser humano era el Hijo de Dios. Sabemos de comunidades cristianas por todo el Mediterráneo oriental a los pocos años de la supuesta muerte de Jesús, la mayoría si no todas, dentro de círculos predominantemente Judíos. Dichos cristianos eran numerosos y lo suficientemente problemáticos en Roma ¡para ser expulsados por Claudio en los años 40!. La visión cristiana tradicional nos haría creer que dichas comunidades eran el producto de discípulos polvorientos de Judea que se desplazaron a centros grandes y pequeños y casi de repente, lograron convencer a un gran número de Judíos (al igual que Gentiles) de que un humilde predicador del cual ellos nunca habian oído y que nunca habían visto, ejecutado en Jerusalén como un subversivo, había resurgido de la muerte y era, de hecho, el Hijo preexistente de Dios que le había ayudado a crear el universo. Ésta es una proposición cómicamente absurda.

En mi primer artículo dije que la enseñanza teológica fundamental del Judaísmo era: Dios es uno. Es cierto que los primeros cristianos judíos, como Pablo, estaban flirteando con un compromiso al monoteísmo al postular un Hijo divino en el cielo, incluso aunque fuera totalmente espiritual en naturaleza y se concibiera como parte de Dios; este Hijo fué derivado de la escritura y fué una expresión de la prominente idea filosófica de la era de que la Deidad Suprema emitió emanaciones de sí mismo que servían como intermediarias con el mundo. Pero esto está muy lejos de convertir un hombre reciente que había caminado por las arenas de Palestina en una parte del Dios Supremo. (eran esencialmente Gentiles quienes más tarde iban a crear tal idea, y ésto produjo la "separación de caminos " entre el movimiento cristiano y sus raíces judías.) Cualquier judío se habría paralizado ante el mensaje sin precedentes de que un hombre era Dios. En una sociedad en la cual la separación absoluta entre lo divino y  lo humano era una obsesión, el Dios Judío no podría ser representado ni siquiera por la sugerencia de una forma humana y miles descubrieron su nuca ante el filo de las espadas de Pilato simplemente por protestar contra las imágenes humanas en los pedestales romanos elevados sobre las paredes de la fortaleza que miraba al templo. El creer que judíos ordinarios iban a rendir culto a cualquier ser humano, no importa cuán impresionante fuera, ni cuántos títulos de divinidad e identificación plena con el antiguo Dios de Abraham tuviera éste, es simplemente inconcebible.

No sólo se asume que Pablo hizo esto, sino que lo hizo sin decirnos nunca que alguien lo haya retado en esto, que él hubiera tenido que defender una proposición tan Blasfema. Su comentario en 1 Cor.1:23 de que la cruz de Cristo es un "escáncalo" se refiere a la idea de que el Mesías espiritual divino hubiera sido crucificado (en un entorno mítico), no a que un hombre reciente fuera Dios.

La segunda falacia es una extensión de la primera, y la toqué en el tercer artículo. Los eruditos se encuentran ante una variedad de expresiones en la cristiandad primitiva que deja peplejo. Muchos círculos de creencia carecían de doctrinas cristianas fundamentales, y diferentes aspectos de Jesús parecen haber sido preservados en comunidades separadas. La academia moderna más liberal ha propuesto un curioso escenario para explicar todo esto. Se supone que varios grupos que estuvieron en contacto con Jesús o con el movimiento misionero alrededor de él, centraron su atención en diferentes aspectos de él, algunos en sus enseñanzas exclusivamente, otros en los milagros, otros incluso en el mensaje acerca de su muerte y la percepción de la resurrección como un acto redentor. Algunos salieron con interpretaciónes únicas de él. Algunos de estos grupos lo vieron en términos enteramente humanos (La llamada "Gente de Jesús"), mientras que otros, como Pablo, lo convirtieron en Dios y abandonaron todo interés en su vida e identidad terrenal previa a la resurrección (Los cristianos del "Hijo de Dios").Burton Mack sugiere que esta deificación cúltica de Jesús tomó lugar bajo la influencia de Gentiles en círculos Helenísticos como Antioquía. Pero esto difícilmente explica a Pablo, un Judío de nacimiento y de crianza que fue convertido entre 2 y 5 años después de la supuesta muerte de Jesús. ¿Acaso se desarrolló de repente una mitología completamente helenista alrededor de Jesús, en el corazón de Jerusalén – y Pablo la enguyó? ¿O tal vez desde el inicio no creía en Jesús como el Hijo de Dios? Tal vez tengamos que ver la teología de las cartas de Pablo, nuestro más primitivo registro escrito dos décadas despues, como el resultado de algún tipo de influencia impactante ejercida sobre él por Gentiles en Antioquía.

Tales escenarios fracasan en proveer alguna explicación convincente al por qué habría tenido lugar dicha fragmentación inmediata, por qué el movimiento cristiano empezó como "fluido y amorfo" (James Robinson). Mack admite que "gran parte de la evidencia es de segunda mano, y toda ella es tardía." Precisamente. De un registro de multiplicidad, los eruditos cristianos han deducido un único fundador y punto de origen que se basa en una etapa tardía: la historia del Evangelio, formada por la denominada reconvergencia de los hilos divergentes originales. Pero ningún documento registra este postulado fenómeno inicial de "respuestas" diferentes al hombre histórico, este rompimiento de Jesús en sus partes componentes. Dado un registro cuya manifestación más primaria no es sino la diversidad, el sentido común nos obliga a asumir la probabilidad de que, de hecho, éste fuera el estado incipiente y que la nueva fé surgió en muchos lugares diferentes con muchas expresiones diferentes. (Algunos elementos, como las enseñanzas, podrían no haber tenido conexión con Jesús en sus etapas más tempranas.) La mayoría de esta diversidad iba a ser reunida y remoldeada más tarde bajo una nueva figura compuesta, cortesía de los evangelistas.

El anterior tipo de escenario involucra una tercera falacia. Los académicos se han hecho preguntas como la de Elizabeth Schlüsser-Fiorenza durante mucho tiempo: "¿Por qué los himnos (cristológicos) usan el lenguaje del mito para hablar de Jesús de Nazareth, quien no fue una figura mítica sino una persona histórica concreta?" Ya anoté en el primer artículo que la más temprana expresión de Jesús que encontramos en el registro cristiano lo presenta exclusivamente como una figura cósmica, el creador preexistente y encargado del universo (Pablo y su escuela), un Sumo Sacerdote celestial y una entidad del tipo del Logos Platónico (Epístola a los Hebreos), un redentor que desciende en el reino espiritual (Himnos prepaulinos) y continúa así. Se dice que todas estas representaciones de Jesús son las formas que varios círculos adoptaron para "interpretar" al hombre Jesús de Nazareth – de acuerdo con la escritura y con conceptos míticos y filosóficos de moda. Pero ayudaría si alguno de estos escritores primitivos nos diera aunque fuera una pista de que dicha intención estuviera en algún lugar en sus mentes. ¿Cómo vamos a entender una "interpretación" cuando el objeto que supuestamente está siendo interpretado no se menciona nunca? John Knox señala a Efesios 1:3-10 como una especie de drama mitológico creado para explicar a Jesús, en términos enteramente sobrenaturales. Knox habla de "el hombre Jesús recordado" y "la maravilla de sus hechos y su palabra." ¿Pero dónde están estas cosas en Efesios 1:3-10, o en las demás partes? El dice que el mito ha sido creado basado en recuerdos del Señor, pero ¿dónde están estos recuerdos? No podemos aceptar la afirmación de Knox de que el mito en Efesios se construyó sobre "datos históricos" cuando los datos nunca son señalados y ni siquiera se les hace alusión. Una mejor explicación sería que los datos históricos han sido añadidos al mito en un tiempo posterior. La totalidad del concepto de que los escritores cristianos primitivos están "interpretando" a Jesús de Nazareth sabiendo que nunca lo mencionan es una descarada "lectura" del texto de parte de aquéllos que deben ver la supuesta figura histórica detrás de toda esta presentación escritural y mitológica.

Buscando una explicación para el silencio sepulcral de Pablo sobre el Jesús histórico, los eruditos nos han brindado una cuarta falacia. Ellos racionalizan que Pablo "no tenía interés" en la encarnación terrenal de Jesús, que su teología no lo requería. Esto es difícil de comprender. La fe de Pablo está centrada en la crucifixión. ¿Qúe bizarros procesos mentales podrían posiblemente haberle conducido a desencarnarla, a desligarla de su tiempo y lugar histórico y de la vida que culminó en el Calvario? ¿Por qué transplantaría el gran acto redentor a algún entorno mitológico de poderes demónicos que fueron responsables de "crucificar al Señor de gloria"(1Cor.2:8)? ¿Por qué le daría a Cristo "significado sólo como un ser divino trascendente?"(Herman Ridderbos)

¿ Y qué acerca de los detalles de la vida de Jesús? ¿No podría haber servido Pilato como un ejemplo de la "sabiduría del mundo" que no pudo entender la "sabiduría de Dios"? Para Pablo, el bautismo es el principal sacramento del ritual Cristiano; por medio de él (entre otras cosas) los creyentes recibían el Espíritu y eran adoptados como hijos de Dios. Y aún así, tenemos que asumir que Pablo, al presentar su rito bautismal (como en Romanos 6) no le importó nada el propio bautismo de Jesús por parte de Juan, ni las tradiciones de que él había recibido el espíritu en forma de paloma, que había sido adoptado como Hijo por el Padre en la voz que se oyó del cielo. Tenemos que asumir que en todos los debates cáusticos en los cuales estuvo envuelto en sus cartas, como el de la validez de las leyes judías sobre la dieta, Pablo nunca sintió necesidad de introducir las propias acciones y enseñanzas del Señor con respecto a los tópicos en disputa. ¿ Tenemos que aceptar, también, que los signos y maravillas terrenales de Jesús no hubieran sido una vitrina de valor incalculable para los Gentiles, inmersos como estaban ellos en tradiciones paganas populares del "hombre divino" que ejecuta actos maravillosos, un concepto que fijó la carrera terrenal de Jesús a una "T"? ¿Y tenemos que creer que, incluso si Pablo hubiera expulsado de su propia cabeza la vida humana de Cristo, sus audiencias y conversos igualmente no sintieron interés y no lo presionaron por detalles de los dichos y hechos terrenales de Jesús – algo de lo cual no muestra ni un signo en sus cartas? En cualquier caso, las explicaciones para el silencio y la carencia de interés de Pablo tendrían que aplicarse a todos los otros escritores primitivos de epístolas, quienes son igualmente silenciosos – una situación tan extraordinaria como para desafiar la racionalización. En medio de éstas consideraciones, el argumento del silencio se vuelve legítimo y convincente.

Finalmente, muchas personas hoy dia encuentran cada vez más aceptable la dirección que la academia más liberal está siguiendo recientemente: Que Jesús fue sólo un Hombre, un predicador Judío que de alguna forma fue divinizado después de su muerte, una muerte que no terminó en una resurrección. Pero me parece que aquí enfrentan un dilema insalvable, una Quinta Falacia. Primero que todo, dicha divinización en la escala que Jesús experimentó hubiera sido absolutamente sin precedentes, y no hay un entorno cultural más improbable para que esto hubiera sucedido que un entorno Judío. Tampoco es gradual esta divinización, una línea gráfica que asciende a medida que su reputación crece, a medida que las cosas que hiciera en su vida tomaran un tomaran mayor altura y fueran reinterpretadas. Más bien, no podemos encontrar al inicio ninguna evidencia de esto, Jesús ya está en el punto más alto posible, formado en una figura enteramente mitológica: totalmente divino, preexistente antes de la creación del mundo, moviéndose en esferas celestiales y enfrentándose a fuerzas demónicas. Aquellos hechos de su vida que pudieron haber contribuído a tal elevación no son evidenciados en ninguna parte.

Pongamos el dilema de esta forma: Si este hombre Jesús hubiera ejercido en sus seguidores y en los miles de creyentes que respondieron tan fácilmente a su mensaje, el efecto explosivo que se afirma que de él, dicho hombre hubiera tenido que haber brillado en el firmamento de su tiempo. Aquél impacto hubiera estado basado en la fuerza de su personalidad, en las cosas únicas que dijo e hizo. No hay otra forma.

A pesar de todo, el cuadro que vemos inmediatamente después de la muerte de Jesús, y durante las dos generaciones siguientes en cada documento existente, contradice esto de plano. La estrella fulgurante se pierde de vista inmediatamente. Ningún historiador, filósofo o escritor popular contemporáneo lo registra. No hay señal de ninguna tradición o fenómeno asociado con él. Por más de medio siglo los mismos escritores cristianos ignoran totalmente su vida y ministerio. No se cita ni un solo dicho. No hay asombro por ningún milagro. No se refiere a ningún aspecto de su personalidad humana anclado dentro de algún entorno biográfico. Los detalles de su vida, los lugares de su carrera: no generan ningún interés en ninguno de sus creyentes. ¡Éste es un eclipse que ni siquiera nos concede un rastro de una corona!

Si, de otro lado, Jesús fue solamente un ser humano ordinario, un modesto (si algo carismático) predicador Judío, quien realmente dijo poco de lo que se le ha imputado, que no ejecutó verdaderos milagros, y que por supuesto, no surgió de entre los muertos – todo lo cual puede explicar por qué no atrajo gran antención y por qué su vida pudo haber sido ignorada como intrascendente por sus seguidores tardíos – ¿cuál, entonces, es la explicación para que dicha personalidad pudiera haber dado origen al amplio rango de respuestas que postulan los académicos, a la teología cósmica acerca de él, a la convicción de que él había surgido de entre los muertos, al imparable movimiento que los cristianos primitivos parecen haber sido? Éste es un dilema sin solución.

Si todo lo que tenemos en el registro cristiano más primitivo es esta figura divina cósmica que se mueve en esferas mitológicas – justo como todas las otras deidades salvadoras del momento – ¿no nos vemos empujados a aceptar, por principios científicos, que éste y no otro, fue el objeto de la adoración cristiana primitiva? Si podemos presentar un proceso lógico para sustentar esto, por medio del cual se ve cómo dicha figura toma una biografía y un lugar en la historia, ¿ tenemos alguna justificación para continuar manteniendo que el Cristo cósmico, divino, surgió del Jesús de Nazareth humano?

* * * *

"Como historiador, no sé con certeza si Jesús realmente existió, si él es algo más que una quimera de algunas imaginaciones hiperactivas... Desde mi punto de vista, no hay nada acerca de Jesús de Nazareth que podamos conocer más alla de cualquier posible duda. En la vida mortal que tenemos sólo hay probabilidades. Y el Jesús que los eruditos han aislado en los antiguos evangelios, evangelios que están hinchados de la voluntad de creer, puede llegar a ser sólo otra imagen que únicamente refleja nuestros más profundos anhelos." Robert W. Funk, Fundador y Copresidente del Seminario de Jesús (De La Cuarta R, Enero-Febrero 1995.)

EL ROMPECABEZAS DE JESÚS - 3ª PARTE

¿Acaso no hubo Jesús histórico ?

por Earl Doherty

El autor se reserva todos los derechos de republicación. Se pueden hacer copias personales siempre y cuando se preserve la identifidad del autor.

Traductor: Hernán Toro
 

PARTE TRES: LA EVOLUCIÓN DE JESÚS DE NAZARET.
 

Moverse de las epístolas del N.T. a los Evangelios es entrar a un mundo completamente diferente. En los dos artículos previos de esta serie, hice notar que virtualmente cada elemento de la Biografía Evangélica de Jesús de Nazareth está perdida de las epístolas y que Pablo y otros escritores primitivos nos presentan sólo un Cristo divino, espiritual, en el Cielo; uno revelado por Dios a través de la inspiración y la escritura. Su Jesús nunca se identifica con un hombre histórico reciente. Como los dioses salvadores de los cultos mistéricos griegos, el Cristo de Pablo ha ejecutado su acto redentor en una arena mítica. Así, cuando abrimos los evangelios no estamos preparados para la figura de carne y hueso que vive y habla en sus páginas, una figura que caminó por las arenas de Palestina y murió en el Calvario en los días de Herodes y Poncio Pilato.
 

Los académicos están acercándose cada vez más a la comprensión de como y cuándo se escribieron los evangelios. Se acepta que los nombres Marcos, Mateo, Lucas y Juan son atribuciones tardías; los autores reales son desconocidos. Ahora es aceptado casi universalmente que Marcos escribió primero y que fué reformado por "Mateo" y "Lucas", agregando material adicional. Algunos de los problemas que pusieron la prioridad de Marcos en duda, como aquéllos pasajes en los cuales Mateo y Lucas concuerdan en redacción pero difieren de la de pasajes similares en Marcos, han sido resueltos por otro revelador hallazgo: que cada uno de los Evangelios Canónicos es el resultado final de una temprana historia de escritura y reescritura, incluyendo adiciones y escisiones. Se piensa que el Evangelio de "Juan" ha pasado a través de por lo menos cinco etapas de construcción. Así, Mateo y Lucas, escribiendo independiente y probablemente desconociendose el uno al otro, usaron una edición (o ediciones) primitiva de Marcos que fuera conforme a sus concordancias. No se puede sostener ya más el concepto de un documento del Evangelio unificado, escrito por un único autor, dejando de lado, obviamente, el concepto de uno producido por inspiración.

Este cuadro de las relaciones entre los evangelios es realmente sorprendente. La mayoría de los académicos considera que incluso Juan, en su estructura narrativa y su historia de la pasión , se basó en Marcos o alguna otra fase sinóptica. Se ha ido la vieja visión piadosa de que los cuatro evangelios son crónicas independientes y corroborantes. En cambio, sus fuertes similitudes son el resultado de la copia. Esto significa que dependemos de una única fuente para la historia básica de la vida y muerte de Jesús: quienquiera que haya producido la primera versión de Marcos. Por derecho, nuestras fuentes deberían ser numerosas; Misioneros cristianos, liderados supuestamente por los doce apóstoles, esparcidos a todo lo ancho del imperio; la transmisión oral, se nos dice, mantuvo viva y constantemente revitalizada la historia de los hechos y dichos de Jesús. Deberían haber surgido copiosamente diversas versiones escritas de dicha historia en muchos centros, en forma verdaderamente independiente y notablemente divergentes. Aún así, cuando Mateo llega a escribir su propia versión del Juicio y crucificción de Jesús, lo más que puede hacer es copiar servilmente algún documento que ha heredado, adicionando por su propia cuenta unos pocos detalles de escasa importancia, como los guardias en la tumba. Lucas hace un poco menos.

Nos enfrentamos con la misma pregunta en Hechos. Por qué sólo un escritor, y ésto bien entrado en el segundo siglo, decide componer una historia del origen y crecimiento de la iglesia cristiana? Ningún otro escritor menciona alguna vez a Pentecostés,¡esa visita colectiva del Espíritu a los Apóstoles que de acuerdo con Hechos empezó la totalidad del movimiento Misionero! Pero si en cambio, este  movimiento fué muy diverso y ampliamente diseminado, algo descoordinado y competitivo (Como sugieren las cartas de Pablo), expresando una gran variedad de doctrinas dentro de la amplia inspiración religiosa de la época, es más fácil entender cómo un grupo, deseando imponer la unidad misionera y darse a sí mismo autoridad, pudo crear su propia única imagen de los comienzos de la Cristiandad.

¿Cuándo fueron escritos los Evangelios -o sus más tempranas versiones? Usualmente se asigna una datación a Marcos por su "Pequeña apocalipsis" del capítulo 13, que nos habla de grandes disturbios y la destrucción del Templo, dicho como una profecía de Jesús. Se afirma que esto se refiere a la primera Guerra Judía (66-70); así, Marcos escribió durante o un poco después de ésta. Pero incluso se asume que Marcos se basó en algunos elementos fuente, y algunos piensan que esta  Pequeña Apocalipsis pudo haber sido originalmente una composición Judía (sin referencia a Jesús), una que Marcos más tarde copió y adaptó. O, si el capítulo 13 es de Marcos, perfectamente pudo haberse formado en un período posterior porque otros documentos muestran que las vívidas expectativas apocalípticas persistieron al menos hasta el final del siglo. De hecho, Mc 13:7 muestra a Jesús alertando a sus escuchas acerca de no ver el Fin inminente incluso aunque los vientos de guerra lleguen. Nada en Marcos nos fuerza a datarlo antes de los años 90.

Las fechas asignadas a Mateo y Lucas (e incluso Juan) están influidas por el cuadro que ellos presentan de  "la separación de caminos" entre el cristianismo y el más amplio establecimiento Judío. Esto se reconoce como un desarrollo posterior, uno que los Evangelios leen retrospectivamente de forma anacrónica en el supuesto tiempo de Jesús. Lucas también ha abandonado la expectativa de un inminente fin del mundo, colocándolo incluso más tarde. Ninguno de estos factores son inconsistentes con fechas alrededor del final del siglo o un poco después.

Pero el testimonio es igualmente importante. ¿Cuándo empezaron a mostrarse los evangelios en el más amplio registro de los escritos cristianos? Si Marcos es tan temprano como del 70, y todos los cuatro habían sido escritos para el 100, ¿por qué no los citan ni se refieren a  ellos ninguno de los primeros padres: Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, el autor de la Epístola de Bernabé - escrita entre el 90 y 130? Estando tan deseoso de convencer a sus lectores de que Jesús, de hecho, había nacido de María y muerto bajo Pilato y que realmente había sido un ser humano que sufrió, ¿Cómo pudo haber fallado Ignacio (alrededor del 107) en apelar a algun recuento evangélico como verificación de todo esto si hubiera conocido uno? Eusebio reporta que en un trabajo ahora perdido, escrito alrededor de 130, el obispo Papías mencionó dos piezas de escritos de "Mateo" y "Marcos". Pero ni siquiera estos pueden ser igualados con los evangelios canónicos, porque Papías llamo al primero "dichos del Señor en Hebreo", y también suena como si el último no fuera un trabajo narrativo. Más aún, parece que Papías mismo no había visto estos documentos.

Sólamente en Justino Martir, escribiendo entre el 150 y 160, encontramos las primeras citas identificables de alguno de los evangelios, aunque él los llama simplemente "memorias de los Apóstoles", sin nombres. Académicos como Helmut Koester han concluído que cualquier alusión más antigua a material tipo evangélico son realmente tradiciones flotantes que encuentran ellas mismas su camino hasta los evangelios escritos. ¿Es concebible que la recopilación más temprana de la vida y muerte de Jesús pudiera haber sido consignada en escritos tan temprano como los 70 (algunos lo fechan incluso antes) y aún así, le tomara casi un siglo al más amplio mundo cristiano para recibir copias de ésto?

De otro lado, si la "biografía" de Jesús de Nazaret era algo inusualque iba contra la tendencia de la creencia y el conocimiento actual, se puede entender cómo las versiones primitivas de los evangelios, escritos alrededor del cambio de siglo, pudieron haber disfrutado únicamente de uso limitado y reescritura aislada por al menos una generación. También empieza a parecer que Marcos, Mateo y Lucas originalmente vinieron de un grupo de comunidades ligadas.

Con respecto a Hechos, escrito por el mismo autor que escribió la versión final de Lucas, no hay referencia a él antes del año 170—¡más de un siglo después de la fecha que a menudo se le asigna! Resulta claro que era desconocido incluso para Justino. Algunos como John Knox, ven a Hechos como una respuesta al punto de vista del Gnóstico Marción, por parte de la Iglesia de Roma, en la mitad del siglo segundo. El autor de Hechos se basó en núcleos de tradición acerca de la iglesia palestina primitiva pero estos han sido remodelados para encajar en la nueva línea del esquema. Hay una gran cantidad de discrepancias entre Hechos y lo que Pablo nos dice en sus cartas. La academia ha sido forzada a admitir que gran parte de Hechos es una absoluta fabricación . Con su desacreditación, los verdaderos inicios del cristianismo caen en una nebulosa penumbra.

El núcleo del Jesús histórico precede los evangelios y nació en la comunidad o en los círculos que producieron el documento actualmente llamado "Q" (del Alemán "Quelle", significando "fuente"). No ha sobrevivido ninguna copia de Q, pero los académicos han sido capaces de reconstruirlo como la fuente del material común que se encuentra en Mateo y Lucas y que ellos no extrajeron de Marcos.

Q no era un evangelio narrativo, sino una colección organizada de dichos que incluían enseñanzas morales, admoniciones proféticas e historias controversiales, mas unas pocas anécdotas y milagros. Era el producto de un movimiento sectario Judío localizado en Galilea que predicaba un reino de Dios que se acercaba. Los académicos se pueden dar cuenta de que Q fue compilado en el tiempo y en distintas etapas. Han identificado el estrato más primitivo (que llaman Q1) como un conjunto de dichos de ética y discipulado; estos contenían ideas notablemente poco convencionales. Muchas se encuentran en el Sermón del Monte de Mateo: las bienaventuranzas, ofrece la otra mejilla, ama tus enemigos. Recientemente los académicos han notado una estrecha similatud entre estas máximas y la escuela filosófica griega conocida como Cinismo, un movimiento de contracultura de la época diseminado por predicadores Cínicos errantes. (¡Burton Mack ha declarado que Jesús era un sabio de estilo Cínico, cuya conexión con pensamientos Judíos era más bien tenue!) Tal vez en sus inicios, la secta Q, adoptó una fuente griega con alguna remodelación que vieron como una ética adecuada para el reino que estabanpredicando. En todo caso, no hay necesidad de imputar tales dichos a Jesús; ellos parecen más el producto de una escuela o estilo de vida, formulados a lo largo del tiempo y difícilmente serían la súbita invención de una mente individual.

Los académicos llaman a esta etapa formativa de Q, etapa "sapiencial" porque es esencialmente una colección instructiva del mismo género que los libros tradicionales de "sabiduría" como Proverbios. Posteriores indicaciones (como en Lucas 11:49) apuntan a que se tenían estas palabras como pronunciadas por la Sabiduría de Dios personificada (ver segundo artículo), y que los predicadores de Q se veían a ellos mismos como sus representantes. El siguiente estrato de Q (llamado Q2) ha sido designado "profético" e incluso apocalíptico. En estos dichos la comunidad fustiga la hostilidad y el rechazo que había  recibido por parte del la mayoría del establecimiento religioso. En contraste con el gentil y considerado tono de Q1, Q2 contiene cáusticas denuncias contra los Fariseos, una llamada de juicio celestial sobre pueblos completos. Hace entrada la figura del Hijo del Hombre, uno que llegará al tiempo del Fin para juzgar el mundo en fuego; probablemente él es el resultado de la reflexión sobre la figura de Daniel 7. Aquí encontramos por primera vez a Juan el Bautista, una especie de mentor o precursor para los predicadores de Q. Fechar a Q es dificil, pero yo sugeriría que esta segunda etapa cae un poco antes de la Guerra Judía.

Hay buena razón para concluir que incluso en esta etapa no había Jesús en el pensamiento de la comunidad de Q. Esto significa que la sabiduría y los dichos proféticos en su forma original no habrían contenido mención de un Jesús como fuente o proclamador de éstos. Ellos eran pronuciamientos de la comunidad misma y sus enseñanzas tradicionales, vistas como inspiradas por la Sabiduría de Dios. Mientras que Mateo y Lucas a menudo muestran una redacción o una idea sobre un núcleo de un dicho dado, cuando ellos rodean esto con líneas y contextos de preparación que involucran a Jesús, cada evangelista ofrece algo muy diferente. (Compare Lucas 17:5-6 con Mateo 17:19-20). Ni siquiera los dichos apocalípticos del Hijo del Hombre (acerca de su futura venida) se identifican con Jesús, que es la razón por la cual, cuando ellos fueron puestos en su boca más tarde, Jesús suena como si  estuviera hablando de alguien más.

El dicho que ahora se encuentra en Lucas 16:16  es especialmente revelador: "Hasta Juan (el Bautista) estaba la Ley y los profetas (i.e. la escritura); desde entonces, está la buena nueva del reino de Dios". Como mucha parte de Q, esto se reconoce como un producto de la propia experiencia y tiempo de la comunidad (i.e. no yendo hacia atrás hasta Jesús), y aún no había sido trabajada ninguna referencia a Jesús mismo en esta imagen del cambio desde lo antiguo a lo nuevo. Lucas 11:49 también abandona al Hijo del Hombre cuando habla de aquéllos a quienes la Sabiduría prometió enviar.

Los más grandes especialistas en Q, como John Kloppenborg, reconocen que en sus diversas etapas, Q ha sufrido una redacción considerable (edición, adición y reordenamiento de material para crear una totalidad unificada con unos temas y una teología identificables). Pero su análisis de Q3, el estrato que ellos llaman la "revisión final", no va lo suficientemente lejos. Porque fué únicamente en esta etapa, yo arguiría, que se introdujo un Jesús histórico, una figura que era ya concebida como el fundador de la comunidad. Cierto material pasado habría sido reescrito y todo habría sido atribuído a este Jesús, incluyendo dos "milagros" de sanación que habían sido parte de la actividad de los mismos predicadores de Q. Para las enseñanzas, probablemente no se suministró más que un "Jesús dijo", que es la razón por la cual Mateo y Lucas tenían que inventar sus propias situaciones. (Este tipo de adición esquelética es lo que encontramos en el Evangelio Gnóstico de Tomás que se cree que empezó como un retoño de una etapa temprana de Q). Este nuevo Jesús se posiciona como superior a Juan, el cual sirve ahora como su heraldo. En este estado algo más posterior, él es identificado con el esperado Hijo del Hombre. En la más tardía etapa de Q encontramos los motivos de la biografía y una tendencia a divinizar a éste Jesús. La historia de la Tentación (Lucas 4:1-13) pertenece a este estrato..

¿Cómo se pudo formular dicho fundador en la mentalidad de Q si carecía de antecendentes históricos? Todas las sociedades sectarias tienden a leer el presente en el pasado; ellos personifican sus propias actividades en grandes eventos de fundación y en heroicos progenitores. La existencia misma de la colección de dichos, el producto de la comunidadque evolucionaba, habrían invitado a atribuirla a una figura autoritaria y originadora específica. Dicho registro fijado en un pasado glorificado se conoce como un "documento de fundación", un fenómeno universal de las expresiones sectarias (La invención de Guillermo Tell, una figura inexistente, como el fundador de la confederación Suiza, es un famoso ejemplo de este proceso, aunque aquí estamos tratando con un contexto nacionalista en vez de uno estrictamente sectario.)
 

También sospecho que la existencia de una secta rival afirmando que Juan el Bautista era su fundador pudo haber inducido a la comunidad Q a desarrollar uno de los suyos, uno proselizado como superior a Juan. Es ciertamente curioso, en vista de la imagen presentada por los evangelios, el que pudiera haber habido alguna vez una inquietud en la mente alguien acerca de quién era el más greande, Jesús o Juan, pero Q3 tenía que tratar este punto en particular (ver Lucas 7:18-35).

Una explicación adicional para el desarrollo de este fundador se sugiere por el mismo Q. La figura de la Sabiduría celestial (Sophia), una vez que se ve trabajando a través de la comunidad, parece haber evolucionado en la figura de su enviado, uno que había empezado el movimiento y pronunciado sus dichos. Loa mitos acerca de la Sabiduría viniendo al mundo habían perdurado en el pensamiento Judío y habrían jugado un papel aquí. Lucas 7:35 llama a Jesús un hijo de la Sabiduría, y Mateo en su uso de Q refleja una actitud que evoluciona evoluciona hacia Jesús precisamente como la encarnación de la Sabiduría misma. Muchos de los dichos de Jesús en Q se reconocen como dichos reformados de la Sabiduría.

A este fundador, Q le da el nombre "Jesús", un concepto actual en todos los circulos sectarios Judíos (ver el segundo artículo). En este estado tardío de Q, debe haber habido algunas influencias de entrecruzamiento desde otros círculos de "Jesús", aunque descubrir dichas influencias es una tarea conjetural. (Los desarrollos históricos reales) tienden a ser más sutiles y complejos que cualquier presentación académica de ellos en papel, especialmente 20 siglos después del hecho). Es significante que Q nunca usa el término Cristo, porque dicho fundador no hubiera sido considerado en esta etapa como el Mesías.

La sabia y sutil enseñanza de Q1, los apocalípticos truenos de perdición de Q2, el Hijo del Hombre del Tiempo del Fin, el "Hijo" que surge tardíamente en el desarrollo de Q , todo constituye una mezcla bizarra, no la menor porque todo viene en capas secuenciales. (Si se suponen auténticos, ¿en qué limbo estaban almacenados los dichos de Q2 hasta que la comunidad estaba lista para ellos? Estos no aparecen en ninguna otra parte.) Sólo una inclusión tardía de todos estos elementos dispares bajo una figura artificial, en una etapa en la cual el pasado de la comunidad estuviera suficientemente nublada (debido en parte a las interrupciones causadas por los disturbios de la guerra Judía), puede explicar el proceso.

Pero la característica más diciente del Jesús de Q ha probado ser la más inquietante, porque ¡parece no tener relación con el Jesús de Pablo! Los académicos continúan danzando alrededor del hecho de que Q no contiene el concepto de un Jesús sufriente, una divinidad que ha sufrido la muerte y la resurrección como un acto redentor. Q puede hacer de la muerte de profetas un tema central (e.g. Lucas 11:49-51) y aún así ¡nunca referirse a la propia crucifixión de Jesús! Sus parábolas no contienen una sugerencia al asesinato del Hijo de Dios. Q no exhala un suspiro acerca de la resurrección,. Jesús no hace profecías de su propia muerte y elevación, como lo hace en otras partes de los evangelios. Note que en un pasaje de Q en Lucas 17, el evangelista tiene que insertar en la boca de Jesús una profecía de su propia muerte (verso 25); ésta no está en el uso que hace Mateo del mismo pasaje (24:23f). Más asombroso que todo, ¡el Jesús de Q no tenía un significado obvio para la salvación! Los académicos admiten que aparte de los beneficios obtenidos de las enseñanzas mismas, no hay soteriología en Q; ciertamente no hay nada acerca de una muerte para la redención de los pecado. El "Hijo que conoce al Padre" (Lucas 10:22, una reformulación tardía de un dicho primitivo de la Sabiduría) funciona como un mediador de la revelación -simplemente personificando lo que la misma comunidad Q hace. (De forma similar, un retoño de Q, el Evangelio de Tomás, está vacío de cualquier referencia a la muerte y resurrección de Jesús.)

Si el fundador de la secta había sido asesinado por los líderes Judíos, si la totalidad del movimiento cristiano había empezado de su muerte y resurrección desde la tumba, es inconcebible que Q no lo habiera dicho. Por ejemplo, en Lucas 13:34-5 Jesús está profetizando. Justo acabando de escribir que Jerusalén es la ciudad que asesina los profetas que le envían, ¿ cómo se pudo haber resistido el compilador de Q a poner una referencia al mayor asesinato de todos? Así como el dicho de Lucas 14:27 acerca de discípulos "tomando su cruz" y siguiendo a Jesús, éste es reconocido como una expresión Cínico-Estoica, también posiblemente de los Zelotes Judíos, no una referencia a la propia cruz de Jesús. D. Seeley resume la situación: "Ni en un solo pasaje se menciona la muerte de Jesús. Dicha referencia debe ser asumida". Seeley empieza a construir un argumento basado en esta suposición, que es una ilustración clásica de cómo procede gran parte de la investigación Neotestamentaria.

¿Cómo se explica esta radical divergencia entre Pablo y Q? Los académicos dicen que esta muestra la diferencia en las respuestas al hombre Jesús de Nazareth por parte de círculos diferentes. Pero se hunden cuando tratan de racionalizar cómo pudo haber sido posible tan extraño fenómeno. Más aún, los documentos revelan muchas más que sólo dos"respuestas". Estamos a punto de creer que la cristiandad primitiva era frenéticamente esquizofrénica. Primero, Pablo y otros escritores de epístolas abandonan todo interés en la vida e identidad terrenal de Jesús, convirtiéndolo en un Cristo Cósmico que ha creado el mundo y lo ha redimido por su muerte y resurrección. La comunidad Q, de otro lado, decide ignorar la muerte y resurrección y preserva las enseñanzas terenales de Jesús, un predicador  del advenimiento del fin del mundo. Entre estos dos polos yacen otras concepciones incongruentes. En el estrato más primitivo del evangelio de Juan, Jesús es el mítico Redentor Descendente y Ascendente del cielo, que salva siendo el revelador de Dios; más tarde es igualado con el Logos griego. Jesús es el Altísimo Sacerdote celestial de la Epístola a los Hebreos, el no sufriente sirviente intermediario de la Didaché, la mística Sabiduría-Mesías de las Odas de Salomón. Pablo alude a grupos divergentes en lugares como Corinto, quienes "predican otro Jesús". En las diversas corrientes del Gnosticismo, Jesús (o Cristo) es una parte mítica del pleroma celestial del Dios principal, a veces un revelador similar al de Juan, a veces apareciendo bajo otros nombres como Derdekeas o el Tercer Iluminador. (El Jesús Gnóstico finalmente interactuó con ideas más ortodoxas y absorbió la nueva figura histórica en sí mismo.) ¿ Pero todo esto de un criminal crucificado? ¿De algún ser humano?

Una solución mucho más sensata sería que todas estas expresiones de la idea de "Jesús" y "Cristo" eran destilaciones separadas de los conceptos que estaban flotando en las corrientes religiosas de la época ( como se bosquejó en el segundo artículo). Los académicos admiten ahora que "Los comienzos del cristianismo fueron excepcionalmente diversos, variaron dramáticamente de región a región, y eran dominados por individuos y grupos cuya práctica y teología sería denunciada como "herética"." (Ron Cameron resumiendo a Walter Bauer). Sólo intereses confesionales continuarían insistiendo que dicha diversidad -la mayoría de ella descoordinada y competitiva- explotó súbitamente de un humilde predicador Judío y de un único movimiento misionero. (Nota: Más de ésto en el Post scriptum).

Fué inevitable que estas variadas expresiones gravitaran unas alrededor de las otras. En algún momento al final del primer siglo, dentro de un entorno predominantemente Gentil, probablemente en Siria, algún erudito o un círculo de cristianos combinaron el Jesús de Q con el mítico Jesús sufriente del tipo de culto Crístico Paulino. El resultado fué "Marcos". Marcos parece haber trabajado partiendo de tradiciones orales o de tradiciones Q incompletas, porque su Evangelio falla en incluir las grandes enseñanzas de Jesús y los pronunciamientos proféticos que Mateo y Lucas han heredado. (La relación entre Marcos y Q es uno de los problemas más espinosos en la investigación del Nuevo Testamento.)

¿Qué hizo Marcos? El manufacturó un ministerio que se trasladó de Galilea a Jerusalén, ahora el sitio de muerte de Jesús.Virtuamente reinventó los Apóstoles de figuras primitivas en el movimiento Cristiano para ese entonces ya legendarias, los cuales sirvieron principalmente para propósitos instructivos. Trajo a la órbita de Jesús todas las figuras y conceptos que flotaban acerca de ésto en el ambiente cristiano, como Hijo de Dios, Mesías, Hijo de David, el apocalíptico Hijo del Hombre.

Más aún, él tuvo que elaborar la historia de la pasión de Jesús. Algunos (como J.D. Crossan) sugieren que Marcos usó una adaptación anterior, más primitiva del juicio y ejecución de Jesús, una que más tarde también usó Juan. Otros (como Burton Mack) piensan que todos los famosos elementos de nuestra historia de la pasión son invenciones puramente Marcanas: la escena en Getsemaní, Judas el traidor, la negación de Pedro, los detalles reales del juicio y crucificción de Jesús, la historia de la tumba vacía.

Es casi seguro que antes de Marcos e independientemente de Q ya había ocurrido alguna "historización" del Cristo espiritual en las actividades de estudio y predicación cristianas. En los círculos del Cristo cúltico habría operado una tendencia similar de crear un pasado de fundación idealizado como se vió en Q. El proclamado fué evolucionando en el Proclamador. Jesús el que era predicado, se convirtió en Jesús el que predicaba y los evangelios finalmente funcionaron como el "documento de fundación" del cristianismo como totalidad. Algunas ideas iniciales en esta dirección, como el nombre de la "mujer" de Pablo y el período de la vida de Jesús, encuentran su camino hasta Ignacio, aún sin un evangelio escrito, aunque él y 1 Juan (escrita probablement en los 90) mustran que muchos estaban objetando la nueva y radical idea de que "Jesús Cristo había venido en la carne" (1 Jn. 4:1ss). ¿ Y cuál fué el motor de este impulso, la fuente de información acerca del nuevo Jesús histórico? Lo podemos ver en los mismos evangelios: Las escrituras Judías.

Primero, algunas observaciones generales. Los eruditos han reconocido desde hace mucho que los Evangelios están hechos de unidades más pequeñas, del tipo de las encontradas en Q: dichos individuales o conjuntos de dichos, anécdotas de milagros, historias controversiales. Ellas han sido encadenadas como "cuentas en una cadena" con material de relleno adicionado, detalles narrativos para comunicar cierto tipo de impresión secuencial: Jesús fue allí, luego fue allá. Alguien entra en escena y hace una pregunta para que Jesús pueda dar la respuesta. Se pensaba que las unidades separadas eran piezas fiables de tradición que habían pasado a través de transmisión oral, muchas yendo atrás hasta Jesús mismo, otras formuladas dentro de la iglesia primitiva en repuesta a él. Pero gradualmente se entendió que los evangelistas habían alterado o le dieron sustancia a estas unidades en formas que servían a sus propios propósitos editoriales y teológicos; muchos simplemente las escribieron ellos mismos. No puede haber garantía de que algo de ésto pueda venir originarse en Jesús.

Como vimos en Q, muchos de los dichos eran máximas morales y parábolas populares Helénicas y Judías; algunas salieron de la enseñanza de la sabiduría Judía. Las historias controversiales y las instrucciones para el discipulado reflejaban la condición de las comunidades cristianas tardías. Las "palabras del Señor" de Pablo (ver primer artículo) representan un tipo de predicación común a los profetas del cristianismo primitivo: comunicaciónes inspiradas del Cristo Espitual en el cielo. Éstas habrían sido preservadas y finalmente entraron en los evangelios como pronunciadas por un Jesús histórico. Eran comunes en el mundo antiguo las recopilaciones de historias milagrosas atribuídas a famosos filósofos y taumaturgos, incluso a deidades como el dios sanador Asclepio e Isis. Muy a menudo, los mismos profetas Cristianos eran sanadores y taumaturgos cuyos prodigios se convertirían más tarde en los de Jesús.

Ahora se reconoce que los evangelios son escritos absolutamente sectarios. Estos eran una respuesta a la "condición de vida" de los grupos que los produjeron, que servía a sus necesidades. Estos crearon un pasado sagrado para la fé, uno que se remitía a una fundación divina. Ofrecieron una defensa contra ataques externos. Legitimaron las creencias de la comunidad y sancionaron sus prácticas. Por ejemplo, el tópico candente de la asociación y la membresía legal, de si los Judíos podían mezclarse con los gentiles, de si los ritualmente puros podían comer alimentos con los impuros, se resolvió representando a Jesús haciendo una condenación sobre los Fariseos por su obsesión con la pureza, representándolo como alguien que había convivido con los rechazados y los Gentiles. El tópico de si la Ley Judía aún se aplicaba se trató representando a Jesús legislando sobre ella y así sucesivamente. Es fácil ver cómo dichos intereses sectarios, cuando fueron involucradas varias comunidades diferentes y épocas diferentes, conducirían a las muchas contradicciones que hallamos en las acciones y pronunciamientos de Jesús entre uno y otro evangelio.
 

¿ Los evangelistas se veían a sí mismos haciendo historia? La práctica indiscriminada de alterar crónicas más primitivas, reordenando los detalles del Ministerio de Jesús, cambiando las mismas palabras del Señor en persona, sugeriría otra cosa. Ahora es un principio el que los evangelios son documentos de fé; los evangelistas no tenían la menor intención de búsqueda histórica como la conocemos.

Más bien, ellos estaban enzarzados en una especie de midrash. El Midrash era una antigua práctica Judía de interpretar y aumentar pasajes individuales o combinaciones de ellos, extraídos de la Biblia, para extraer nuevos significados y relevancia para ir más allá de las palabras superficiales. Una forma de hacer esto era incluirlos en nuevas historias con contextos actuales. En las mentes de los evangelistas, los evangelios exponían nuevas verdades espirituales por medio de una reedición de la escritura. Así, muchas historias del Nuevo Testamento son simplemente recomposiciones de historias registradas en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, Jesús fué personificado en historias tales como las de Moisés, presentándolo como el Nuevo Moisés para las épocas contemporáneas. Al mismo tiempo, considerando a Q, es muy posible que los escritores como Marcos vieran su trabajo como algo que apuntaba a historia real, a una figura anunciada en precedentes escriturales. En cualquier caso, los Gentiles que no entendían las raíces Judías de dichos evangelios prontamente los empezaron a ver como registros puramente fácticos y en vez de entenderla como su fuente, la escritura comenzó a entenderse como la profecía de dichos eventos "reales".

Justo como anteriormente la escritura había suministrado una imagen del Cristo mítico de Pablo, estas mismas escrituras (usando pasajes sacados de contexto y sin nada que ver con su sentido original) suministraron ahora el entorno y los detalles de una reciente vida terrenal de Jesús. Marcos culminó un proceso ya casi listo y adicionó aquellos elementos "biográficos" que encontró en las tradiciones de Q. De dichos componentes, con la Biblia abierta ante él, diseñó su historia del ministerio y pasión de Jesús.

Jesús tenía que haber ejecutado milagros porque se esperaba que esto sucediera en los días que precedían al Reino. Por ejemplo, Isaías 35:5-6 dice: "Entonces los ojos del ciego serán abiertos y los oídos del sordo se destaparán; entonces el inválido saltará como un ciervo y la lengua del mudo cantará de Júbilo".

Así, Jesús hizo caminar al paralítico y al ciego, ver. Se esperaba incluso que el Mesías levantara a los muertos. Los detalles de muchas de las historias milagrosas están modelados en los milagros ejecutados por Elías y Eliseo en 1 y 2 Reyes.

Tanto Mateo como Lucas colocan el nacimiento de Jesús en Belén porque el profeta Miqueas (5:2) había declarado que éste sería el lugar de nacimiento del futuro legislador de Israel. Aparte de eso, las historias de la Natividad de los dos evangelistas no concuerdan virtualmente en nada. El Midrash escritural puede ser una cosa muy irregular y aleatoria.

El recuento evangélico del juicio y muerte de Jesús muestra la más fuerte dependencia en la escritura. Virtualmente cada elemento de la historia de la pasión de Marcos, comenzando con la entrada de Jesús en Jerusalén, se basa en pasajes Bíblicos. He aquí algunos ejemplos:

El profeta Oseas (9:15): "Por sus hechos inicuos los expulsaré de mi casa". Más Zacarías (14:21): "Ningún mercader se verá en la casa del Señor." Jesús expulsa los comerciantes del Templo.

Salmos 42:5: "Cuán profundo estoy hundido en la miseria, lamentandome de mi dolor." Jesús en el Jardín de Getsemaní.

Salmos 41:9: "Incluso el amigo en quién creí, que comió en mi mesa, se regocija en mi infortunio." La traición de Judas. Conflictos con el establecimiento Judío habría suministrado fuerte motivación para traer a colación la figura de Judas para representar todos los Judíos hostiles y no creyentes.

Isaías 53:12: "Y fué contado con los criminales." Jesús es crucificado entre dos ladrones.

Salmo 22:18: "Ellos dividieron entre sí mis vestiduras, y se sortean mi túnica." Los soldados apuestan la ropa de Jesús a los pies de la Cruz.

La deserción de los Apóstoles, las acusaciones falsas en el Juicio de Jesús, la corona de espinas, el trago de Hiel y vinagre, el oscurecimiento al mediodía: estos y otros detalles tienen sus contrapartes en los escritos sagrados. La misma idea de que Jesús fué crucificado (incluso en la fase de creencia mítica) habría venido de pasajes como Isaías 53:5: "Fué traspasado por nuestras transgresiones", y Salmo 22:16: "Han traspasadomis manos y mis pies". La situación de la muerte de Jesús en el tiempo de Herodes y Pilato fué parcialmente una respuesta a los versos de introducción del Salmo 2.

Pero la historia de Jesús reside en la escritura más que en una recopilación de pasajes aislados. El concepto total de la Pasión, Muerte y Resurrección ha emergido de un tema incorporado una y otra vez en anécdotas a lo largo de toda la Biblia Hebrea y en escritos relacionados. Esta es la historia que los eruditos han caracterizado como El Sufrimiento y la Justificación del Justo Inocente. La encontramos en la historia de José en Génesis; en Isaías 53 con su Esclavo Sufriente; en Tobías, Ester, Daniel, 2 y 3 Macabeos, Susana, la historia de Ahiqar, la Sabiduría de Salomón. Todas cuentan la historia de un hombre justo falsamente acusado, quien sufre, es convicto, condenado a la muerte, rescatado al último momento y elevado a una alta posición, o, en la literatura más tardía, exaltado después de la muerte. Es la historia de cómo los Judíos se vieron a ellos mismos: los piadosos perseguidos por los poderosos, la gente de Dios subyugada por los impíos. Fué una imagen facilmente absorbida por la secta Cristiana.

La historia de Jesús sigue este mismo patrón: llevando el verdadero mensaje de Dios, sufrió en fiel silencio, fue hecho convicto aunque era inocente para ser finalmente reivindicado y exaltado a la gloria y presencia de Dios. El rol redentor de Jesús era un paradigma por el tema Judío recurrente del sufrimiento, reparación y predestinada exaltación, introducida en una potente mezcla con el Hijo (Logos) Helenístico y las filosofías de dioses salvadores. El cristianismo emergió como una genuina síntesis de las ideas religiosas dominantes del mundo antiguo, y fijó el curso de la fé occidental por los siguientes dos milenios.

EL ROMPECABEZAS DE JESÚS - 2ª PARTE

¿Acaso no hubo Jesús histórico ?

por Earl Doherty

El autor se reserva todos los derechos de republicación. Se pueden hacer copias personales siempre y cuando se preserve la identificación del autor.

Traductor: Hernán Toro
 

PARTE DOS: ¿QUIÉN FUE CRISTO JESÚS?

En el primer artículo, probé el misterioso silencio acerca de Jesús de Nazaret que yace en el corazón del cristianismo primitivo. Ni sus milagros ni su predicación apocalíptica, ni los lugares o detalles de su nacimiento, ministerio o muerte, ni sus padres, su perseguidor, su heraldo, su traídor, son mencionados ni una vez por los escritores de cartas cristianas del primer siglo y las enseñanzas éticas que asemejan las suyas reseñadas en los evangelios nunca son atribuidas a él. Yo lo llamo, irónicamente, “Una conspiración de Silencio”

Pero si estos silencios significan algo (y es imposible aceptar la común racionalización académica de que reflejan una “carencia de interés” universal en la vida terrena de Jesús durante las primeras tres generaciones del movimiento cristiano), entonces ellos deben presentar su propia imagen integral. ¿Podemos derivar de ellos un concepto coherente y uniforme de qué era realmente la cristiandad primitiva y en qué creía? ¿Quién fue el Cristo Jesús de Pablo si no fue el Jesús de Nazaret de los evangelios tardíos?

Primero, debemos entender la era para entender sus ideas. Después de que Alejandro Magno conquistara la mitad de la tierra conocida a fines del siglo 4o AC, el lenguaje y la cultura Griega (Llamada Helenismo) inundó la totalidad del mundo mediterráneo oriental.; incluso los Judíos, quienes siempre resistieron la asimilación, no fueron inmunes a su influencia. El imperio de Alejandro pronto se fragmentó en pequeños imperios guerreros y finalmente Roma rigió el oriente e impuso su propia legislación absoluta

Era un tiempo pesimista y convulsionado. Los Estoicos, Epicúreos, Platónicos y otros ofrecieron nuevas formas morales e intelectuales de enfrentarse con la vida y con el impredecible mundo. El entender la Deidad suprema y el establecer la ética personal eran preocupaciones centrales de todos estos movimientos. Los filósofos errantes se volvieron una especie de clero popular, frecuentando los mercados y las casas de la gente. Dioses sanadores, misticismo Oriental, una completa parafernalia de magia y astrología fueron adicionadas a la marmita para tratar con otra dimensión el dolor del mundo: la vasta panoplia de espíritus y demonios invisibles y de fuerzas del destino que ahora se creía impregnaban totalmente la atmósfera en la cual hombres y mujeres se movían, perturbando e incapacitando sus vidas. La palabra de moda era “salvación”; y para el creciente número que creía que no podía conseguirse en el mundo, se convirtió en salvarse del mundo, El redimir al individuo se volvió una industria Helénica.

Muchos miraron a los Judíos como proveedores de una alta moral y un estándar monoteísta, y los Gentiles se volvieron hacia el Judaísmo en varios grados de conversión. Pero incluso aquí había fuertes corrientes de pesimismo. Durante siglos los Judíos como una nación esperaron la salvación de una larga sucesión de conquistadores, hasta que muchos se convencieron de que únicamente una intervención divina y violenta podría traer el establecimiento del Reino de Dios y su propia y destinada elevación al dominio sobre las naciones de la tierra. Dichas perspectivas fueron mantenidas por un mosaico de grupos sectarios, cada uno viéndose a sí mismo como un elegido, que floreció en la periferia de la “corriente principal” del Judaísmo  (Templo y Fariseos). El cristianismo fue una de estas sectas, impulsada por una intensa espera apocalíptica del fin del mundo, que se veía inminente.

Entre los Judíos y entre los Paganos había un distanciamiento del racionalismo y una vuelta a la revelación personal como la única fuente de conocimiento acerca de Dios y de los caminos a la salvación. El misticismo, la inspiración visionaria, prácticas espirituales maravillosas, se volvieron el terreno abonado de nuevas creencias y sectas. Y nadie poseía un invernadero más enriquecido para todo esto que los Judíos, en su colección de escritos sagrados sin paralelo, de cuyas páginas podían ser levantadas verdades recién percibidas acerca de Dios y las realidades supremas.

Sobre dicho estado en las décadas de la mitad del primer siglo, entre lo que un académico ha llamado “una burbujeante masa de sectas y cultos de salvación”, surgieron los apóstoles de un nuevo movimiento. En Gálatas 1:16 Pablo dice: “Dios eligió revelar su hijo en mí, y a través mío predicarlo a los Gentiles”. Pablo afirma que él es el instrumento de la revelación de Dios. El predica el Hijo, el recién descubierto medio de salvación ofrecido a Judíos y Gentiles por igual. ¿Pero es este Hijo un hombre histórico reciente? ¿Ha sido él revelado al mundo a través de su propia vida y ministerio? No, por lo que vimos en el primer artículo, ni Pablo ni cualquier otro escritor de cartas cristiano primitivo nos presenta alguna vez tal idea.

Más bien, el Hijo es un concepto espiritual, justo como Dios mismo lo es, y todas las demás deidades de la época. Ninguno de ellos está fundado en figuras históricas. La existencia de este Hijo divino había sido desconocida hasta ese momento; él había sido un secreto, un “misterio” oculto con Dios en el cielo. La información sobre este Hijo había sido incorporada en la escritura. Sólo en esta era final Dios mismo (por medio de su espíritu) había inspirado a apóstoles como Pablo para aprender- de la escritura y experiencias visionarias- acerca de su Hijo y lo que había hecho para la salvación de la humanidad. Y este Hijo estaba próximo a llegar desde el cielo, en el fin inminente del mundo.

Si removemos las asociaciones Evangélicas de nuestras mentes encontramos que esto es exactamente lo que Pablo y los otros nos están diciendo. Dios está revelando a Cristo (como en la cita de los Gálatas de más arriba), apóstoles inspirados por el espíritu de Dios están predicándolo, creyentes están respondiendo por medio de la fe. Efesios 3:3-5 nos muestra los elementos principales de este nuevo drama. “El misterio de Cristo, que en generaciones anteriores no fue revelado a los hombres  (ni siquiera por Jesús mismo, aparentemente), es ahora develado a apóstoles y profetas dedicados por medio del Espíritu (por revelación divina).” El Espíritu de Dios, el poder divino que inspira los hombres como Pablo, es el motor de la nueva revelación. Todo conocimiento viene a través de este espíritu, sin ninguna sugerencia de que alguna cosa haya sido recibida de un Jesús histórico y su ministerio. (El artículo previo trata con las pocas “palabras del Señor” de Pablo, comunicaciones del Cristo espiritual en el cielo.)

Las palabras de los escritores del primer siglo nunca hablan de la venida o de la vida de Jesús en la tierra. Más bien, ellos hablan de su revelación, de su manifestación por Dios. 1Pedro 1:20 dice: “Predestinado desde la fundación del mundo, (Cristo) fue manifestado para vuestro beneficio en estos últimos tiempos”. Aquí el escritor usa la palabra Griega “Phaneroo”, significando manifestar o revelar. Romanos 3:25 dice: “Dios lo ofreció  (Cristo Jesús) como un medio de redención por su sangre, efectiva por medio de la fe”. Aquí Pablo usa un verbo que, en este contexto, significa “declarar públicamente”,  “revelar a la luz pública.” Dios está revelando a Cristo y la redención que él ha hecho disponible a aquéllos que creen. Otros pasajes, como Romanos 16:25, Colosenses 1:26 y 2:2, Tito 1:2-3 contienen similares acerca de el develar actual de secretos divinos largamente ocultos, el ojo cuidadoso que las lea puede ver que no hay espacio para una vida y trabajos recientes de Jesús.

Es Dios y la escritura lo que Pablo ve como la fuente de su inspiración y conocimiento. Mire Romanos 1:1-4. Pablo ha sido llamado al servicio de predicar el evangelio. Y note cómo este evangelio es descrito. Primero fue anunciado de antemano en la escritura por los profetas de Dios. Es el evangelio, el mensaje acerca de el Cristo, que ha sido anunciado en la escritura, no la vida misma de Cristo. Segundo, ese evangelio no es ninguno que Jesús haya predicado; más bien, es el evangelio de Dios, y es acerca de su Hijo. De nuevo, todo esto es el lenguaje de la revelación. Datos como los de los versos 3 y 4 de Romanos 1  (los trataremos más adelante) son parte de lo que está siendo revelado, y esta información ha sido encontrada en la escritura, por hombres como Pablo, a quienes el Espíritu de Dios ha inspirado para leer en una forma nueva, “correcta”. Compare 1 Corintios 15:3-4, que apunta llanamente a la escritura como la fuente de las doctrinas de Pablo acerca de El Cristo.

Pablo y otros predicadores cristianos están ofreciendo la salvación, pero es por medio de un Cristo que es una especie de medio espiritual, uno que ha ejecutado un acto de redención (el “reparo por su sangre”) en un ambiente mítico. Miraremos tanto al medio como al acto en un momento, pero ese acto no es parte de lo que ha sucedido en el tiempo presente. Más bien, el presente es cuando están siendo revelados y aplicados los beneficios disponibles de este acto: el perdón del pecado y la garantía de la resurrección,  “efectiva a través de la fe” en el evangelio. Todo esto es la forma de expresión universal en las epístolas cristianas del primer siglo, y aún mas; una forma de expresión que ignora cualquier carrera reciente de Jesús y enfoca toda la atención en aquellos elegidos para llevar el mensaje de Dios recién develado.

En el núcleo de ese mensaje yace el Hijo. El cristianismo estaba en el proceso de la creación, para el mundo occidental, de la suprema y duradera reflexión del concepto religioso central de la era Helénica. Esto debemos considerarlo ahora.

El monoteísmo era posesión no sólo de los Judíos, sino también de gran parte de la Filosofía Griega. El pensamiento antiguo había llegado a un supremo Dios principal quien había creado y gobernado el universo. Pero se tenía que enfrentar un problema. Como dicho Dios fue hecho aún más digno, más perfecto, él también se volvió más trascendente. Cualquier forma de contacto con el mundo inferior de la materia se opinaba que no era apropiada y , de hecho, imposible, y así surgió la idea de que cualquier relación entre Dios y el mundo debía tomar lugar por medio de alguna forma de intermediario.

La solución griega fue el Logos, una especie de dios subsidiario o fuerza divina, una emanación de la Deidad. En la escuela de pensamiento más influyente, el Platonismo, el Logos era la imagen de Dios en forma perceptible y un modelo para la creación. El revelaba el, de otra forma inaccesible, Dios supremo, y a través de él -- o eso, puesto que el Logos era más un ser abstracto que uno personal – Dios actuaba sobre el mundo. Sabemos de sectas religiosas Helénicas basadas en el Logos.

El Dios Judío nunca se volvió tan inaccesible, pero el conocimiento de él y de su Ley se pensaba que había sido traído al mundo por una parte de sí mismo llamada “Sabiduría”. Esta figura (es una “ella”) evolucionó casi en un ser divino ella misma, un agente de creación y salvación con sus propios mitos acerca de su llegada a la tierra – aunque no en una encarnación física. (Ver Proverbios 1 y 8-9, Baruc 3-4, Eclesiástico 24 y La Sabiduría de Salomón) De hecho, muchas partes del mundo antiguo parecen haber desarrollado el concepto de una figura divina intermediaria viniendo a la tierra a traer conocimiento y salvación, pero los detalles de tales mitos, especialmente para los períodos precristianos, son sólo bosquejos y muy debatidos.

Partiendo de este enriquecido substrato de ideas surgió el cristianismo, un producto de la filosofía, tanto griega como judía. Su concepto de Jesús el “Hijo” surgió de la Sabiduría personificada (con un cambio de sexo), fermentada con el Logos griego, y amalgamada con la figura más personal y más humana de la esperanza Mesiánica tradicional. El cristianismo hizo su Cristo (La palabra griega para Mesías) como una figura celestial con la cual se puede relacionar, aunque el mismo esté unido a Dios . A diferencia de la Sabiduría o del Logos, sinembargo, el Salvador cristiano había sufrido el autosacrificio.

Ahora podemos ganar un entendimiento más claro del Cristo Jesús de Pablo y de la esfera de su actividad. La pseudopaulina 2Timoteo nos dice (1:9) que Dios( !) nos ha salvado a través de su gracia, “la cual nos fue dada en Cristo Jesús en tiempos eternos”.

Aquí hay dos frases clave. Primero, el término “en Cristo”  (o algunas veces “por Cristo”) que Pablo y otros usan más de un centenar de veces a través de las epístolas: ésta difícilmente puede llevar sobre sus débiles hombros el amplio significado que algunos académicos tratan de darle, a saber una especie de referencia compacta a la vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús. Verifique su uso en otros pasajes como Efesios 1:4, 2 Corintios 3:14, y especialmente Tito 3:6: “(Dios) envió el Espíritu sobre nosotros plenamente a través de Cristo Jesús nuestro Salvador”.

Dichas referencias no hablan de la presencia física reciente de Jesús de Nazaret en la tierra. Más bien, Cristo – el Hijo divino, celestial – está ahora presente en la tierra, en un sentido místico, personificado en el nuevo movimiento de fe e interactuando con sus creyentes. Como la Sabiduría y el Logos, él es el medio espiritual (“en ” o “por Cristo” ) por medio del cual Dios está revelándose a sí mismo y haciendo su trabajo en el mundo. “En Cristo” puede también referirse a la unión mística que Pablo concibe entre el creyente y Cristo, como en 2 Corintios 5:17.

¿Pero dónde y cuándo este mismo Hijo intermediario había ejecutado el acto redentor? Ésta es la última gran pregunta que vamos a tocar.

La muerte por autosacrificio de el Cristo estaba localizada “en tiempos eternos”, o “antes del comienzo del tiempo” (pro kronon aionion). Ésta es la segunda frase clave en 2 Timoteo 1:9 y por todas partes. Lo que está siendo actualmente revelado es algo que ya había tenido lugar fuera del ámbito normal del tiempo y del espacio. Esto podría ser concebido ya sea como en el tiempo primordial del mito, o , donde la actual filosofía Platónica lo hubiera puesto, en el más alto, eterno mundo de las ideas, de las cuales este mundo terrenal, con su siempre cambiante materia y siempre voluble tiempo, es sólo una copia transitoria, imperfecta (después hay más sobre esto). Los beneficios del acto de Redención de Cristo yacen en el presente, por la revelación qué Dios hace de aquél en él movimiento misionero, pero el acto mismo había tenido lugar en un mundo más alto de realidades divinas, en un orden sin tiempo, no en la tierra o en la historia. Todo ha pasado en la esfera de Dios, todo fue parte de su “misterio”. El sacrificio de sangre, aún pareciendo detalles biográficos como Romanos 1:3-4, pertenece a esta dimensión.

Dichas ideas son, para nosotros, extrañas e incluso exóticas, pero eran una parte integral del pensamiento mitológico del mundo antiguo. Para obtener una mejor comprensión de ellas, haremos una comparación entre el Cristianismo y otra expresión religiosa prominente del mundo grecorromano de su tiempo. También nos ayudará a entender la evolución de la idea de la redención por el sacrificio de Cristo (aunque esto no será totalmente resuelto hasta el siguiente artículo).

Por el primer siglo de la era cristiana el Imperio tenía varios cultos de salvación populares conocidos como los “misterios”, cada uno con su propio así llamado dios o diosa salvador, tal como Isis, Atis y Mitras. Ha sido un debate como un sube y baja el cuándo estos cultos estaban totalmente formados y cuánto ellos pudieron haber influido sobre las ideas cristianas, pero al final podemos decir que el cristianismo, en algunos de sus aspectos era la expresión Judía de este fenómeno religioso ampliamente distribuido.

Cada uno de estos dioses salvadores de alguna forma tenía que sobrellevar la muerte o ejecutar algún acto cuyos efectos garantizaran al iniciado una feliz vida después de la muerte. El dios salvador del cristianismo, Jesús Cristo, había sufrido la muerte y había resucitado como un acto redentor (1 Corintios 15:3-4), dando la promesa de resurrección y vida eterna al creyente. Esta garantía involucraba otra característica del pensamiento del mundo antiguo, íntimamente relacionado al Platonismo: la idea de que las cosas y eventos en la tierra tenían sus paralelos en el cielo; esto incluía figuras divinas que servían como paradigmas para las contrapartes humanas terrenales. Lo que las primeras sufrían en el ámbito espiritual reflejaba las experiencias y determinaba los destinos de aquéllos que estaban ligados a ellos en la tierra. Por ejemplo, el original “uno como un hijo de hombre” en la visión de Daniel (7:13-14) recibió de Dios poder y dominio sobre la tierra, y esto garantizaba que su contraparte humana, los santos o los elegidos de Israel, estaban destinados a recibir estas cosas cuando el Reino de Dios fuera establecido. El Hijo del cristianismo era también un paradigma: La experiencia de sufrimiento y muerte de Cristo reflejaba aquéllas de los humanos, pero su exaltación tendría similarmente su paralelo por sus propias exaltaciones. Como Romanos 6:5 declara: ”Seremos uno con Cristo en una resurrección como la suya”.

Los dioses salvadores también conferían ciertos beneficios en el mundo presente. Ellos proveían protección de los espíritus demoníacos y de los destinos. Los devotos de Cristo también afirmaban esto de él (ver Colosenses y Efesios). Ritos de iniciación en los misterios, que incluían especies de bautismo, conferían renacimiento y llevaban al iniciado a una relación especial con el dios o diosa. En el bautismo de Pablo, el converso moría a su vida presente y surgía a una nueva; de este nuevo estado, Pablo dice: “Nosotros somos en Cristo y Cristo es en nosotros”

Algunos de los dioses salvadores habían instituido sacramentos: Mitras, después de asesinar el toro como un sacrificio de sangre salvífico, había cenado con el dios sol, y esta cena se convirtió en la comida cúltica Mitraica, similar a algunas expresiones de la Eucaristía cristiana. Entonces, aquí está el significado de 1 Corintios 11:23f. Pablo no se está refiriendo a ninguna Última Cena histórica, sino, más bien, al mito de origen ligado a la comida sacra cristiana (al menos en el círculo de Pablo). Las palabras son probablemente la propia versión personal de Pablo de las cosas, puesto que él claramente la identifica como conocimiento revelado, no tradición continuada por canales apostólicos. El mismo Cristo espiritual, en un tiempo y lugar mítico (incluyendo “de noche”), había establecido esta Cena y habló las palabras acerca de su cuerpo y sangre que le dan a la comida su presente significado. (La traducción frecuente “arrestado” o “traicionado” en el verso 23 está influida por la tardía historia de los Evangelios. El significado literal de la palabra griega es “entregar” o “enviar”, un término comúnmente usado en el contexto del martirio. Difícilmente puede significar  “traicionado” en Romanos 8:32, donde Dios es el agente, o en Efesios 5:2 donde Jesús se entrega él mismo).

Todo esto no es para decir que no había diferencias significativas entre las ideas y rituales de los misterios y aquéllos del cristianismo, si fuera únicamente porque surgieron de entornos culturales diferentes.****
Los griegos, por ejemplo, no tenían deseos de ser resucitados en la carne; ellos generalmente encontraban la idea repugnante, y la salvación después de la muerte era una cuestión de pura liberación del alma misma de la impureza de la materia y de reunirse con lo divino en el mundo eterno. No había necesidad para sus dioses de ser resucitados en la misma forma en que lo fue Jesús. Sinembargo, debe notarse que el cristianismo más primitivo concebía a Jesús resucitado únicamente en el espíritu, exaltado al cielo inmediatamente después de la muerte (e.g. Filipenses 2:9, 1 Pedro 3:18, Hebreos 10:12, etc.). Una travesía corporal en la tierra con los apóstoles vino solamente con los evangelios. De hecho, la totalidad del evento de la Pascua como los Evangelios lo presentan está perdido de las epístolas del primer siglo.

Pero, ¿cómo pudo toda esta actividad redentora de parte de los dioses salvadores, en los misterios y en el cristianismo por igual, ser concebida como teniendo lugar  “en el mundo”, o incluso “en carne”, aunque no en un momento y lugar histórico específico? Esto, por supuesto, es la naturaleza del mito, pero depende de ciertas concepciones del mundo sostenidas por los antiguos. Una de éstas no veía una distinción rígida entre lo natural y lo sobrenatural. Los dos se mezclaban uno en el otro. La tierra no era sino una capa de un sistema en niveles que progresaba desde la materia base donde los humanos vivían hasta el nivel puramente espiritual donde residía Dios. Las esferas entre los dos niveles contenían otras partes del “mundo”, pobladas por clases de ángeles, espíritus y demonios. Esta visión estaba especialmente difundida en el pensamiento apocalíptico Judío, que veía varias figuras y actividades involucradas en la inminente llegada del fin del mundo como localizada en estos niveles sobre la tierra.

Ni siquiera el tiempo funcionaba de la misma forma en todos los niveles. En el siglo cuarto, el filósofo romano Salustio expresó su visión así: “Todo esto no pasó en algún momento, sino que siempre está pasando... la historia de Atis representa un proceso cósmico eterno, no un evento aislado del pasado”.

Aquí hemos cruzado hasta una línea de pensamiento algo distinta del universo en niveles continuos recién descrito. La forma en que Salustio pone las cosas es esencialmente platónica: lo que se percibe por contemplación y revelación en la tierra es sólo un reflejo imperfecto de verdades eternas y procesos espirituales en el mundo superior de la realidad suprema. Varios escritores cristianos primitivos muestran diferentes mezclas del universo en capas y del platónico, y todo esto fue construido sobre la base antigua de una más primitiva visión creadora de mitos, una forjada alrededor de el mundo. Esta perspectiva colocaba figuras y procesos divinos en un pasado obscuro, primordial: aquí los dioses habían planeado y establecido cosas que daban significado a las creencias y prácticas del momento actual, y desde este pasado sagrado los humanos obtenían beneficios e incluso, redención. Todas estas ideas contribuían a los mitos de la era en
la cual el cristianismo nació.

Para el pagano y el judío promedio, la masa de procesos del universo ocurría en el vasto e invisible reino espiritual que empezaba en el nivel más bajo de el “aire” y se extendía siempre hacia arriba a través de las varias capas del cielo. Aquí un dios salvador como Mitras podía matar un toro, Atis podía ser castrado, y Cristo podía ser colgado en un árbol por  “el dios de ese mundo” significando Satán (Ascensión de Isaías 9:14). La interpretación más plana de la Epístola a los Hebreos 9:11-14 es que el sacrificio de Cristo tuvo lugar en un ambiente no terrenal y en un tiempo espiritual; 8:4 virtualmente nos dice que el nunca había estado en la tierra. Pablo en 1 Corintios 15:45f y en toda parte puede hablar de Cristo como “hombre” (anthropos), pero él es el hombre ideal, celestial (un tipo de idea ampliamente difundida en el mundo antiguo) cuyo “cuerpo” espiritual provee la imagen del cuerpo celestial que los cristianos recibirán en su resurrección. Para mentes como la de Pablo, dichos prototipos del mundo superior tenían una existencia tan real como los seres humanos de carne y hueso alrededor de ellas en la tierra.

Es en el mismo sentido que Pablo en Romanos 1 y Gálatas 4, declara que Cristo tenía que haber sido “del linaje de David”, nacido bajo la Ley. La fuente de dichas frases es la escritura, no la tradición histórica. Los escritos sagrados eran vistos por algunos como proveedores de un cuadro del mundo espiritual, de las realidades en el cielo. Puesto que el Cristo espiritual era ahora identificado con el Mesías, todos los pasajes en la escritura que se presumía trataban sobre el Mesías tenían que ser aplicados a él, aún si eran entendidos en un sentido mítico. Varias referencias predecían que el Mesías descendería de David: por tanto lo de Romanos 1:3 (y todas las otras partes).Note que 1:2 apunta inequívocamente a la escritura como la fuente de esta doctrina. (Al igual que como lo hace Corintios 15:3-4 para la fuente de la muerte y resurrección de Jesús). Isaías 7:4, para dar otro ejemplo, supuestamente habló del Mesías como nacido de una doncella, y así Pablo en Gálatas 4:4 nos dice que Cristo fue “nacido de mujer”. (Note que el nunca da el nombre de María, o cualquier cosa acerca de esta “mujer”. Ni siquiera identifica alguna vez el momento o el lugar de este “nacimiento”.) Los misterios pueden no haber tenido el mismo rango de los escritos sagrados para suministrar sus propios detalles, pero los mitos de dioses salvadores contenían elementos igualmente humanos que eran entendidos enteramente en un entorno mítico. Dioniso también había nacido de una mujer, en una cueva.

 “Nacido de mujer” es en un sentido muy parecido a otra frase usada casi universalmente acerca de la encarnación: “en carne” (en sarki). Ésta pudo realmente significar poco más que “en el ámbito de la carne.” En su forma y hábitat divinos un dios no podría sufrir, y así, el tenía que adoptar alguna semejanza con la humanidad (e.g. Filipenses 2:8, Romanos 8:3), su acto salvífico tenía que ser un sacrificio de “sangre” (e.g. Hebreos 9:22) porque el mundo antiguo vio esto como el medio básico de comunión entre el hombre y la Deidad, y todo eso tenía que ser hecho dentro del territorio de la humanidad. Pero lo último pudo ser aún dentro de aquéllas dimensiones más espirituales sobre la tierra que actuaban sobre el mundo material. Y de hecho, esto es precisamente lo que Pablo revela. En 1 Corintios 2:8 el nos dice quiénes crucificaron a Jesús. ¿Es Pilato, los Romanos, los Judíos? No; son “los poderes que rigen el mundo (quienes) crucificaron el Señor de gloria.” La mayoría de los académicos concuerdan en que él no se está refiriendo a legisladores temporales sino a las fuerzas espirituales y demoníacas  (“poderes y autoridades” era el término estándar) las cuales habitaban las esferas celestiales inferiores, parte del territorio de “carne”. Colosenses 2:15 difícilmente puede referirse a cualquier evento histórico en el Calvario.

Era en dichas dimensiones mitológicas, espirituales, que el Cristo Jesús de Pablo había sido “encarnado” y había ejecutado su acto de redención. Así era el secreto intemporal que Dios había escondido durante largas eras y sólo recientemente reveló a visionarios como Pablo. Y todo estaba por descubrirse en la escritura, o al menos, en la nueva forma de leerla. Es muy difícil para nosotros hacer entrar nuestra mente dentro de este tipo de pensamiento, porque en nuestra era científica y literal, simplemente no tenemos equivalente. Este es uno de los mayores obstáculos que hacen tropezar en el entendimiento y aceptación de la teoría de Jesús como Mito.

Hay unos pocos pasajes en las epístolas que parecen hablar de una venida reciente de Cristo, notablemente en Gálatas 3 y 4. Pero en 3:23 y 25 Pablo enfatiza que es la fe la que ha llegado en el presente, mientras que el verso 24, ignorando una traducción amañada frecuente, es literalmente  “conduciéndonos a Cristo” que puede significar tener fe en él. En 3:19, son los gentiles quienes pertenecen a Cristo (verso 29) los que están en mente. En cualquier caso, cualquier referencia al envío o venida de Cristo pueden ser tomadas en el sentido de la revelación de Cristo por Dios en el momento actual. (En el caso de Gálatas 4:4, “nacido de mujer”, etc. es descriptivo de este Hijo, no ligado al envío actual, que en el verso 6 se especifica como sólo en “espíritu”.) Los cristianos primitivos vieron el Cristo espiritual como habiendo llegado en una forma real,
activo en el mundo y hablando a través de ellos mismos. Este es ciertamente el sentido de pasajes como 1 Juan 5:20, “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido” y Hebreos 9:11 y 26.

Y probablemente Efesios 2:17, que es especialmente interesante.  “Y viniendo, él (Cristo) anunció la buena noticia...” Pero ¿cuál era el contenido de esa noticia? En vez de tomar la oportunidad para referirse a alguna enseñanza de Jesús de los evangelios, el escritor cita a Isaías. Todos los documentos del primer siglo, al igual que algunos más tardíos como la Epístola de Bernabé, muestran que la única fuente de información acerca de Jesús eran las escrituras. 1 Pedro 2:22-23, con su descripción de los sufrimientos ejemplares de Cristo, es simplemente un resumen de Isaías 53. La escritura no es la profecía del evento de Cristo, sino su personificación. El Hijo habita el mundo espiritual de las escrituras, la ventana de Dios en la verdadera realidad invisible.

La referencia a Poncio Pilato en 1 Timoteo 6:13 se considera por algunos académicos como una posible interpolación (inserción tardía) porque no encaja en el contexto de forma apropiada. Incluso aunque estamos aquí en el segundo siglo y contemporáneo con Ignacio quien es el primero en mantener que Jesús murió bajo Pilato, las Pastorales todavía están tratando con un Cristo no histórico. Otra interpolación, más obvia, es 1 Tesalonicenses 2:15-16. la única referencia a la culpa de los Judíos en la muerte de Jesús que se encuentre en Pablo o en cualquier otra parte de las epístolas del Nuevo Testamento. Virtualmente todos los académicos concuerdan en que viene de un momento posterior porque contiene una inconfundible alusión a la destrucción de Jerusalén (un evento posterior) y porque es ajena a la forma en que Pablo se expresa a sus coterráneos en todos los demás textos.

Finalmente, de Gálatas 1:19 viene la tradición de que Santiago era el hermano de Jesús, considerando que la frase “hermano del Señor” pudo perfectamente haberse referido a su posición preeminente como cabeza de la hermandad de Jerusalén. Por todas partes, se cita a los apóstoles como “hermano”  (e.g. Sostenes en 1 Corintios 1:1), y los 500 que recibieron una visión del Cristo espiritual en 1 Corintios 15:6 difícilmente eran todos familiares de Jesús.

Antes de que vayamos a los Evangelios en el artículo siguiente, se debe responder una pregunta. ¿Dónde y cómo empezó el cristianismo? La postura tradicional, por supuesto, es que empezó en Jerusalén entre los Doce Apóstoles en respuesta a la muerte y resurrección de Jesús. Pero esto es insostenible, y no sólo por una carencia de un Jesús histórico.

Unos pocos años después de la supuesta muerte de Jesús, encontramos comunidades cristianas por todo el Mediterráneo oriental, siendo desconocidos sus fundadores. Roma tenía cristianos Judíos no más tarde que los años 40, y un hombre de la iglesia resaltó que los Romanos habían creído en Cristo aún sin el beneficio de la predicación de los Apóstoles. Pablo posiblemente no podría ser responsable del origen de todos los centros cristianos a lo largo y ancho del Imperio; muchos existían antes de que él llegara allá. Tampoco el llevó ningún sentido de actividad misionera vigorosa en la parte del círculo de Jerusalén alrededor de Pedro y Santiago. (Eso viene sólo en Hechos)

Una forma de fe cristiana declarada posteriormente herética, el Gnosticismo, claramente precedió al establecimiento de las creencias e iglesias ortodoxas en áreas completas como el norte de Siria y Egipto. De hecho, la absoluta variedad de expresión y competitividad Cristiana en el primer siglo, como se revela en documentos tanto dentro como fuera del Nuevo Testamento, es inexplicable si todo esto procedía de un único movimiento misionero surgiendo de una única fuente. Encontramos una profusión de rituales, doctrinas e interpretaciones de Jesús y su papel redentor radicalmente diferentes; ¡algunas incluso tienen un Jesús que no sufre la muerte y la resurrección!

Pablo constantemente encuentra rivales que están interfiriendo con su trabajo, cuyos puntos de vista está tratando de combatir. Los “falsos apóstoles” contra los cuales se enfila en 2 Corintios 10 y 11 están “proclamando otro Jesús” y ellos ciertamente no son del grupo de Pedro. ¿De dónde vienen todos ellos y de dónde sacaron sus ideas?

La respuesta parece inevitable: el cristianismo nació en un millar de lugares, en el extenso y fértil terreno del Judaísmo Helénico. Se ramificó en muchas comunidades y sectas independientes, expresándose a sí mismo en una gran variedad de doctrinas. Vemos esta variedad en todo, desde Pablo hasta los escritos de la denominada comunidad de Juan, de la única Epístola a los Hebreos a los documentos no canónicos como las Odas de Salomón y una profusión de textos Gnósticos. Todo esto era una expresión de la nueva filosofía religiosa de El Hijo, y ésta generó un movimiento apostólico alimentado por la inspiración visionaria y un estudio de las escrituras, impelido por la convicción de que el Reino de Dios estaba a la vuelta de la esquina.

Debemos darnos cuenta de que “Jesús ” (Yeshua) es un nombre hebreo que significa Salvador. Al comienzo del cristianismo se refiere no al nombre de un individuo humano sino (como el término Logos) a un concepto: una figura divina, espiritual, quien es el mediador de la salvación de Dios. “Cristo”, la traducción griega del “Mesías” hebreo, es también un concepto, significando el Ungido de Dios (aunque enriquecido por mucha connotación adicional). En los círculos sectarios Judíos a lo largo del Imperio, que incluían muchos Gentiles, estos nombres habrían disfrutado un amplio rango de uso. La creencia en alguna forma de Salvador Ungido espiritual—Jesús Cristo—estaba en el aire. Pablo y la hermandad de Jerusalén eran simplemente una corriente de este fenómeno ampliamente diseminado, aunque una importante y finalmente muy influyente. Más tarde, en un proceso de fabricación de mito por su cuenta, este grupo de misioneros llegó a ser visto como el punto de origen de la totalidad del movimiento. El siguiente artículo mostrará como todas estas diversas corrientes fueron englobadas por el Jesús de Nazaret que entró a la vida por primera vez en los Evangelios.