sábado, 30 de junio de 2012

Muerte, Esoterismo y Reencarnación - Capítulo VII: LA ESPIRAL Y LA RUEDA

La representación de la realidad que nos proporciona el símbolo del rosario o collar, siendo adecuada, es inevitablemente insuficiente en algunos aspectos y conviene acudir a otros símbolos diferentes para una mejor comprensión. Hasta el momento, nos habíamos limitado a considerar el grado del Ser puro, y sin embargo esta perspectiva, que es la de las religiones monoteístas, siendo legítima, no es la más elevada posible, y la Sabiduría Perenne emplaza primero y por encima al No-Ser, Brahman, la "Deidad" de la que hablaba el Maestro Eckhart. El Principio Supremo sólo puede ser el Infinito, lo que no tiene límite alguno, pues cualquier característica definida sería ya una limitación. De esa infinitud o infinidad se desprende que el Infinito es también la Posibilidad Universal; ya que toda posibilidad ha de estar necesariamente contenida en el Infinito. Si el Ser es el principio de la manifestación, el origen de toda la existencia, es preciso que permanezca él mismo no manifestado, pero el Ser es ya una afirmación, una determinación, y para que haya tal afirmación se requiere previamente un Silencio, un No-Ser; asimismo, si el Ser es el Uno metafísico, el No-Ser equivaldrá al Cero metafísico. De todo ello se deduce que el Principio Supremo, el Infinito o Brahman, abarca tanto al Cero metafísico como al grado del Ser puro. Tal diferenciación en Dios entre el Ser y el No-Ser viene a corresponder a la que se hace en la teología de la Iglesia Ortodoxa cuando se presenta la "distinción-identidad" de la Esencia y las Energías divinas, siendo increadas tanto la una como las otras (1).El conjunto del Ser y del No-Ser podría representarse gráficamente por medio de dos círculos concéntricos (V. Fig. 1), de los cuales el más interior simbolizaría el Silencio, el Cero, y el más exterior representaría el Ser, el Pleroma que reúne todos los atributos o cualidades divinas, la totalidad de las posibilidades de manifestación pero en estado inmutable e increado.

Si ahora pasamos de la Esencia a la Existencia, del Ser a su manifestación, podemos representar al Pleroma del Ser como un círculo del cual surgen diversos rayos-radios que son la expresión en modo manifestado de los atributos divinos o Nombres de Dios (figura 2). Apenas es necesario decir que la representación de la figura con cuatro, seis, ocho o doce radios es meramente simbólica, puesto que en el grado del Ser inmanifestado la cantidad no es aplicable en modo alguno, ni tampoco en la manifestación supraformal.

Con los radios-rayos, estamos ya en el plano angélico, el de la manifestación informal. Dado que todo lo manifestado es una combinación de acto y de potencia (según el lenguaje escolástico), podríamos decir que en cada ángel está en acto un determinado atributo o cualidad divina, mientras que los restantes atributos quedan en potencia en dicho ángel. Cada uno de los rayos quiere señalar aquel atributo-ángel que enfocamos en acto en una manifestación determinada o grado de existencia. Añadiendo ahora una circunferencia exterior a cada rayo, se representa ya el conjunto indefinido de los grados de existencia, para cada uno de los cuales hay un atributo divino que es más específicamente su "ángel" (figura 3).En este caso, el pequeño círculo exterior simboliza un mundo de entre todo el conjunto, el cual estará en acto, mientras que los restantes círculos exteriores representarían todos los indefinidos grados de manifestación o "mundos". Para los seres individuales del mundo que enfocamos, los restantes mundos permanecen en potencia, como también los rayos -simbolizantes de la manifestación angélica o inteligible- a la espera de una posible "actualización", un pasar de la. potencia al acto.

Si un ser particular se encuentra en acto en el mundo representado por uno de los círculos exteriores y consigue despertar del sueño. (tendrá una ocasión especial en el momento de la muerte), y remontarse a través del rayo angélico o arquetípico hasta su origen, ello significará que ha logrado retornar a su Centro increado, al Principio en donde se contienen las perfecciones de todos los seres en acto puro. En consecuencia, una vez conseguido dicho regreso, no necesitará realizar en modo manifestado las posibilidades de manifestación representadas por los demás círculos exteriores y por los radios, ya que todas ellas son en la permanente actualidad del Ser increado. Otra opción que cabe es la de identificarse con el plano inteligible de los ángeles o dêvas emanados del Pleroma del Ser, en cuyo caso no se queda liberado de la manifestación universal, pero sí de caer en otra existencia individual; el ser es o existe como "dios por el karma" (karmandêva).Si el ser que estamos encarando no logra el suficiente grado de conocimiento efectivo, será arrastrado por su residuo de karma y renacerá en una existencia individual en otro de los círculos exteriores de la figura descrita, en la que -hablando simbólicamente- puede manifestarse como hombre, gusano, cizaña, tigre de bengala, etc. Como ya se ha dicho, el conocer acerca de las condiciones que son propias de otros "mundos" nos resulta inalcanzable en tanto que humanos, pero podemos hacernos una idea de ellas por comparación o analogía con lo que vemos en nuestro mundo. Por otra parte, es importante hacer notar que entre los atributos o cualidades expresados por los Nombres divinos (y en la representación gráfica, por los radios-rayos) hay una jerarquía según la mayor o menor "cercanía" al Principio Supremo, a la Esencia Divina. Hay en el Ser Universal, en su permanente actualidad, una jerarquía de "más" a "menos" que, en tanto que se manifiesta, lo hace como reflejada en un espejo, el de la Substancia Universal. Dicha reflexión proporciona una imagen especular (que es el despliegue de la manifestación universal) en la cual aparecen "antes" los mundos correspondientes a los atributos divinos más alejados de la Esencia Divina, y aparecen "después" las cualidades más cercanas a Ésta. Tal jerarquía entre los atributos de Dios no se representa bien con los símbolos del rosario o de la rueda y puede expresarse por medio de un eje central inmóvil y una serie de arandelas en él insertadas, en donde los aros inferiores simbolizarían los estados de menor jerarquía o esencialidad. Pasando de un grado a otro se va ascendiendo -dentro de la relatividad inherente a todo lo que es manifestado-. El recorrido forma en realidad una espiral, y la espiral es un sugerente y recurrente símbolo de la manifestación universal, como lo es la cruz. En una simbólica cruz, el trazo horizontal expresaría la expansión dentro de cierto grado de existencia de entre todo el conjunto de la cadena de los mundos (por ejemplo, el grado al que pertenece el estado humano); el tramo vertical inferior representaría los grados inferiores, los "anteriores" al estado de existencia que incluye al ser humano en su centro ("anteriores" ontológicamente, pero de ninguna manera cronológicamente); por su parte, el tramo superior vertical simboliza los mundos superiores al correspondiente al estado humano. Los Titanes o No-Dioses (Asuras) son producidos antes que los Dioses (dêvas); en este caso, los Asuras simbolizan los grados "anteriores" a nuestro mundo, mientras que los Dêvas se refieren a los grados "posteriores". También en ellos se encuentra la explicación de la anomalía aparente de que los vegetales son creados, según la Biblia, antes que las estrellas. Es fácil ver a qué hacen referencia semejantes "plantas" y "astros". Sabiendo lo antedicho, se entenderán también adecuadamente ciertas frases como las del sufí persa Jalalu'I din Rumi: "Siendo mineral, morí y planta me hice; siendo planta fallecí y ascendí a animal; morí siendo animal y llegué a ser hombre; ¿por qué he de tener miedo? ¿cuándo he llegado a ser menos por la muerte? Ahora, siendo hombre, una vez más moriré, para volar con los ángeles benditos; pero aún siendo ángel, he de seguir adelante" (2).Estas son palabras que encantan a los creyentes en la reencarnación sucesiva en nuestro mismo mundo, los cuales creen asimismo en la hipótesis evolucionista, pero el poeta persa está aquí sirviéndose de los seres inferiores dé nuestro mundo para simbolizar los mundos "anteriores" al mundo que comprende el estado humano, y no está afirmando ni la reencarnación ni el evolucionismo. La encarnación en un mismo mundo más de una vez y en cualquier especie de que se trate no es posible, como ya se ha señalado (3). Rumi está aludiendo a los mundos por. los que transmigró "antes" de arribar a nuestro mundo, mundos cuyas condiciones nos resultan inalcanzables de aprehender en tanto que seres humanos y por lo tanto se sirve de símbolos terrestres para representarlos. Por lo que hace al evolucionismo, se trata de una simple hipótesis indemostrada e indemostrable (4). Así como hay una jerarquía entre los múltiples estados del Ser, hay análogamente una indefinida variedad y gradación de seres en lo que es solamente la modalidad corpórea de nuestro mundo (tal y como pueden observar nuestros sentidos corporales) y de ahí el simbolismo que emplea Rumi y también algún otro autor. Sin embargo, así como a lo largo de un día de nuestra vida humana podemos entrar en .contacto con toda una diversidad de seres (humanos o no) cuyas vidas no podremos nunca recorrer nosotros, de forma semejante, a lo largo de un Día de Brahmâ (o ciclo de desenvolvimiento de un mundo) como lo es el desarrollo completo de nuestro mundo o kalpa, sólo cabe nacer una vez y en una especie viviente, realizando así la posibilidad particular que es o hay desde siempre en nuestra realidad increada. No cabe por tanto reencarnar ni como araña ni como fakir, ni domo extraterrestre del planeta X de Sirio, pues todo ello no son sino variantes posibles de la existencia corporal. Hay toda una serie indefinida de formas vivientes por las cuales un ser particular no podrá nunca pasar y que son justamente aquellas que ocupan todos los otros seres. Por muchas formas que pudieran recorrerse, quedaría siempre una serie innumerable por recorrer, y es que por el análisis es imposible llegar nunca a la síntesis. El evolucionismo es una hipótesis nunca demostrada, ya que jamás se ha visto a una especie transformarse en otra. Lo único comprobado es que en determinados lugares y momentos aparecen ciertas especies, desarrollan su ciclo correspondiente y, cumplido éste, desaparecen del plano corpóreo. Los "eslabones perdidos" no aparecen porque no han existido nunca. En realidad, la teoría evolucionista desempeña un papel fundamental como cobertura ideológica del sistema dominante (junto con la idea de progreso), y de ahí la feroz defensa que hacen de dicha teoría los cancerberos de éste. En el conjunto de los mundos de la existencia universal podría decirse, si se quiere, que hay "evolución", pues hay ascenso de un grado a otro, pero ha de tenerse en cuenta que, así como en nuestro mundo se da una indefinida variedad y jerarquía de seres, algo análogo ocurre en otros grados de existencia. Además, en nuestro mundo se ve que los seres de especies inferiores son mucho más numerosos ¿no ocurrirá algo semejante al transmigrar y nacer en un grado superior-posterior de existencia? De ahí la peligrosidad que representa para alguien que está muriendo el caer de nuevo en la transmigración, en la rueda de la existencia que pueden ser superiores o inferiores, pero ello con relación al centro representado por el ser humano, el cual es como la síntesis de todos los elementos y reinos de la naturaleza (sutil y corpórea). Dicha situación central es la que permite expresiones como la del "Hombre Universal" del esoterismo islámico, referida a conseguir la realización efectiva de todos los múltiples estados del Ser. No se trata aquí de antropomorfismo, sino de señalar la analogía de constitución que hay entre la manifestación universal (macrocosmos) y su modalidad humana individual (microcosmos). El "Hombre Universal" viene a coincidir con el Adam Kadmon de la Kábala, con el Logos del Cristianismo y con el Rey (Wang) del Taoísmo (5) y la realización efectiva de los estados múltiples del Ser es simbolizada por el símbolo de la cruz en la mayor parte de las tradiciones sagradas. Así pues, podemos ver en el rosario cristiano la reunión de dos símbolos fundamentales y más o menos complementarios, de los que uno expresa sobre todo los diferentes mundos creados, sostenidos y transformados por el Logos divino, y el otro es el símbolo que mejor expresa la jerarquía de estados del Ser (o de atributos divinos) y la realización efectiva de todos ellos.

NOTAS:

(1). Cf. Paul Evdokímov, El conocimiento de Dios en la tradición oriental (cristiano ortodoxa), Madrid, Ed. Paulinas, 1969.

(2). Otra expresión de la teoría de los estados múltiples del ser aparece claramente en el Kat Godeu o "Combate de los arbustos" galés: "He existido bajo numerosas formas / antes de ser libre; / soy un escribano de capuchón gris;/ creo en la forma,/ he vivido errante por los aires, /he observado las estrellas, I he sido palabra entre las letras, I he sido en el origen libro, / he sido lámpara brillante. /Durante año y medio, he sido puente tendido, /sobre sesenta estuarios. /He sido ruta, he sido águila, / he sido coral en el mar / He sido la espuma de la cerveza". Como afirma Françoise Le Roux en La religión, de los Celtas (Las religiones antiguas, vol. III, Historia de las religiones, Madrid-México, 1977), y dejando de lado toda la carga simbólica contenida en el texto para ceñirnos exclusivamente a lo que ahora estamos tratando, el poeta no quiere decir con esto que haya pasado sucesivamente por todos estos estadios, sino que más bien ha sido simultáneamente todo ello.

(3). Para la demostración de la imposibilidad metafísica de la reencarnación en el mismo mundo, Cf. René Guénon, "La reincarnation", en L'Erreur spirite, Editions Traditionnelles, París, (trad. cast. en la revista "Axis Mundi", números 8 y 9, Arenas de San Pedro, Avila, 1996) y El Simbolismo de la Cruz (especialmente cap. XV), Obelisco, Barcelona, 1987.

(4). Cf. Titus Burckhardt, "El origen de las especies", en Ciencia moderna y Sabiduría Tradicional, Taurus, Madrid, 1979.

(5). Cf. René Guénon, "El Hombre Universal", en El Simbolismo de la Cruz, Obelisco, Barcelona, 1987

domingo, 10 de junio de 2012

Muerte, Esoterismo y Reencarnación - Capítulo VI: TRANSMIGRACIÓN Y REENCARNACIÓN


Hemos descartado ya lo que parecen pruebas de que hay varias reencarnaciones en la Tierra, como casos que son en realidad de sueños premonitorios, estados alterados o alternativos de conciencia, memoria genético-ancestral y metempsicosis en el verdadero sentido de la palabra, y nos queda la cuestión de los textos de diferentes tradiciones espirituales que aluden a existencias sucesivas. Para la Sabiduría Perenne expresada en el esoterismo tradicional, la realidad de que hay diversos ciclos de existencia es algo indiscutible, pero una cosa es la trivial interpretación que se hace habitualmente de ello y otra es comprender adecuadamente en qué consiste verdaderamente el "renacimiento". Si recordamos el capítulo sobre el Ser y el Huevo Cósmico, ha de tenerse en cuenta que allí se hacia referencia solamente a un estado de existencia de todo el conjunto de la manifestación universal. El estado en el que se desenvuelve el ser humano, ya sea en la modalidad psíquica o sutil, ya sea en la modalidad corporal, no es más que una "porción" infinitesimal del conjunto del Universo (y aquí entendemos por "Universo" la totalidad de la manifestación universal). El ser no se manifiesta sólo en dicho estado, sino en una multiplicidad de grados de existencia o "mundos" (1).El rosario es un instrumento de oración o de invocación común a las grandes tradiciones y, al mismo tiempo; un símbolo pertinente de la manifestación universal. El rosario musulmán está formado por noventa y nueve cuentas que representan a los noventa y nueve nombres de Dios (2); se dice además que falta una cuenta para completar el centenar y que dicho grano sólo puede encontrarse en el Paraíso. Aquí, las cuentas del rosario simbolizan cada una un atributo divino, y cada atributo divino está representado en el orden de la manifestación informal por un ángel, mediador celeste entre Allâh y aquel de entre los mundos con el cual dicho ángel está vinculado más especialmente por ser su "espíritu". Lo preferible sería, en este caso, que el hilo fuera invisible en la representación, puesto que simboliza al Ser puro inmanifestado en el cual se reabsorben finalmente todos los "granos". Para los seres humanos, los ángeles-atributos divinos son el aspecto más accesible del Principio Supremo. Puede decirse que, desde el punto de vista del Principio, cada ángel es en Dios, mientras que visto desde la manifestación, Dios es en cada ángel. En la tradición hindú, el hilo del rosario es denominado "hilo de Atman" (sûtrâtman), que origina, sostiene y pone fin a todos los mundos (3); acabamos de señalar así las tres funciones que el Hinduismo atribuye a la trimûrti, triple manifestación de Atman (4) como Brahmâ (productor o "creador"), Shiva (destructor o, mejor dicho, transformador) y Vishnú (sostenedor o conservador). Aquí, por lo tanto, el sûtrâtman simboliza a lshwara, el Ser puro, no en sí sino en su triple manifestación como creador, sostenedor y transformador de cada mundo, lo que equivale a Buddhi, el Intelecto Universal más allá de las formas individuales (Cf. Cap. III). La diferencia entre las dos tradiciones sólo es de perspectiva, puesto que para los seres individuales de cada mundo la comunicación con Dios sólo es posible a través de los grados angélicos. En definitiva, el hilo, el sûtrâtman, simboliza ora al Ser puro inmanifestado, ora a Buddhi, el rayo de manifestación informal que expresa y simboliza a Dios en cada mundo. Ocurre lo mismo que con la palabra "espíritu", la cual puede referirse sea al Ser increado, sea a su manifestación supraformal (5). y, precisamente, según los textos sagrados, del hilo de Atman se dice que simboliza al "espíritu" o hálito que origina y reabsorbe al mundo, en relación analógica con las fases de espiración e: inspiración. Un ser que nace en uno de los mundos del rosario (o del collar, un símbolo semejante), como, por ejemplo, el nuestro, será una posibilidad particular dentro del conjunto de posibilidades que constituyen dicho mundo; ese ser desarrollará sus posibilidades intrínsecas dentro de los límites propios de nuestro grado de existencia, que hacen ser a éste lo que él es y distinto de los otros grados existenciales. Ahora bien, se ha de comprender que un ser no nace (o no suele nacer) en nuestro mundo como un espíritu desnudo de adherencias, y sobre ello aportan su enseñanza las tradiciones orientales acerca del karma; este vocablo significa en general "acción", y aplicado a la cuestión que tratamos se refiere a la idea de que toda acción es una causa que trae consigo un efecto más tarde o más temprano, sea favorable, sea desfavorable, de donde se desprende que la Liberación (6) efectiva de toda manifestación condicionada no es posible por la acción, sino sólo por el conocimiento efectivo). Hay que distinguir el samchita karma, que son las acciones acumuladas que están en reserva y darán sus frutos si se da la ocasión, el prarabdha karma, que es el que ha comenzado ya a dar sus frutos y deberá agotarse en la existencia presente, y el âgami karma, que es el que está iniciándose por las acciones en la existencia actual. Estas nociones están íntimamente relacionadas con los samskâras y los vâsanâs, que vienen a significar "predisposiciones anímicas" e "impregnaciones psíquicas latentes".Una vez agotados los frutos del prarabdha karma que han determinado las condiciones de su manifestación en nuestro mundo, un ser humano, si no consigue la Liberación absoluta ni tampoco logra "llegar al Cielo o al Paraíso". ni "cae en el infierno", será lanzado, por el residuo de karma acumulado, al torbellino de la transmigración, a la rueda del samsâra. Esta es la única "reencarnación" que puede concernir al núcleo esencial y trascendente de cada ser, es decir, la transmigración desde un mundo o grado de existencia hacia otro mundo. La creencia popular de que se puede vivir en la Tierra más de una vez no es sino una interpretación deficiente y propia del Kali-Yuga o Edad del Hierro (7) de la doctrina sobre la transmigración o bien de la que se refiere a la metempsicosis antes estudiada. Los partidarios de las sucesivas vidas terrestres alegan que en algunos textos se habla de volver a la Tierra", pero en tales casos la "Tierra" alude a un mundo cualquiera de manifestación individual, ya que nuestra Tierra es y se emplea como un símbolo de todos ellos. Del mismo modo, los "Cielos" de la Biblia no son tampoco el espacio que pueda recorrer un jet o una nave espacial; el "festín" del Reino de los Cielos no es de alimentos corporales; la "Tierra Pura" de la que habla Platón no es "terrestre", y el Dharma Kaya del Budismo -literalmente, "Cuerpo de Verdad"- no es, ciertamente, un "cuerpo", pues los mismos budistas aclaran que se trata de un estado completamente por encima de todas las formas. En las descripciones simbólicas de los estados de ultratumba según las diferentes tradiciones se puede apreciar que ni las religiones del tronco de Abraham ni el Mazdeísmo mencionan, por lo general, las existencias sucesivas -al menos, en los correspondientes exoterismos-, mientras que si lo hacen el Hinduismo y el Budismo. La razón de ello es que las tradiciones del primer grupo se centran preferente (o exclusivamente) en aquello que concierne al ser que al nacer en nuestro mundo ha devenido un individuo humano. Sólo abarcan -en su vertiente exotérica- lo que atañe a nuestro mundo, desinteresándose de la totalidad de la manifestación universal. Por su parte, las tradiciones hindú y budista no tienen un exoterismo constituido como tal y, por consiguiente, sí que integran en su perspectiva la rueda de los renacimientos. Lo que se da en sus caso es un exoterismo de hecho según el grado de entendimiento que consiga cada individuo de la tradición que ha recibido y, según parece, lo que prima hoy es una interpretación cada vez más pedestre y literal. Lo que no suele destacarse, siendo fundamental, es que la doctrina de las diversas existencias está indisolublemente ligada a la de los ciclos cósmicos. Hinduismo y Budismo enseñan la existencia de "vidas sucesivas" porque también enseñan la realidad de los diversos ciclos cósmicos, y viceversa. Cada nueva posible existencia se cumple en realidad en cada ciclo, es decir, en cada uno de los mundos de la cadena simbolizada por el collar. Ya que hemos aludido a la doctrina de los ciclos cósmicos es imprescindible detenerse en algunas consideraciones al respecto. Según la tradición hindú, cada Manvantara o ciclo de una humanidad "dura" 4.320.000 años divididos en cuatro períodos (yugas) desiguales. Catorce de esos Manvantaras forman un Kalpa o "Día de Brahmâ" de 60.480.000 años de "duración". El "Año de Brahmâ" es de 360 Días de Brahmâ y se dice que equivale a 21.772.800.000 años terrestres (380 x 60.480.000). Por último, la "Vida de Brahmâ" transcurre durante 100 Años de Brahmâ. Todas estas cifras no son válidas literalmente, como por lo demás ocurre también con los números bíblicos y con los de otras tradiciones. Asimismo, hay que comprender que lo que permanece a escala humana es el kalpa con sus 14 manvantaras, puesto que un kalpa o Día de Brahmâ es lo que designa el proceso total de desenvolvimiento y manifestación de un mundo. Cuando se habla del Año de Brahmâ de 360 "días" se está haciendo referencia a la cadena de los mundos, al simbólico rosario o collar que representa al conjunto de la manifestación universal. Por supuesto, en este nivel la designación temporal ya es puramente simbólica, puesto que el tiempo es solamente una de las condiciones propias de nuestro grado de existencia, y no es una condición trasladable a otros "mundos". Hay una relación ontológica de sucesión entre un Día de Brahmâ y el siguiente, pero de ninguna manera se trata de una relación cronológica (8). "Universos pasados, presentes y futuros flotan sobre el océano de Vishnú ¿quién podría contarlos?", puede leerse en el Brahmaivarta Purana. En cuanto a la Vida de Brahmâ, lo que pretende designar es cada uno de los indefinidos (aunque no infinitos) recorridos de la cadena de los mundos. Por ello, el simbólico collar debería representarse formando un círculo para sugerir la realidad del ciclo de ciclos, pero sin que el círculo parezca cerrarse, puesto que cada recorrido de la cadena de los mundos corresponde a un nivel diferente y no es un mera repetición del anterior (9). Ciñéndonos a la manifestación de nuestro mundo o Kalpa, se dice que consta de catorce manvantaras y que nos encontramos al final del séptimo. El fin del Manvantara actual corresponde al llamado "fin del mundo" en el que se centran la Biblia y el Corán, el cual es más bien el "fin de un mundo" y sería más pertinente denominarlo "fin de los tiempos". Acerca de los acontecimientos que atañen a dicho fin de los tiempos hay notables semejanzas entre el Apocalipsis y los Purânas hindúes, demostrándose una vez más que no hay oposición esencial entre las diferentes tradiciones sagradas para quién se moleste en buscar (10). El final de todo nuestro kalpa (o de todo kalpa en general) es denominado pralaya o "disolución" y lo que se disuelve son los límites particulares que determinan a este mundo como una entidad (aparentemente) separada; el pralaya es propiamente el "fin del mundo" y viene a coincidir con el "Juicio Final" y la "resurrección de los muertos" de las religiones abrahámica (y también del Mazdeísmo o Zoroastrismo). Llegado el pralaya , todos los seres individuales regresan a Brahmâ, su origen. Del mismo modo, llegado el final del "Reino Milenario de Cristo", según enseñaban muchos Padres de la Iglesia antigua, todo retornará a Dios Padre y Dios será "Todo en todos". Esto último parecerá muy extraño a algunos, pero la diferenciación entre, por un lado, un reinado de Jesucristo en una Tierra nueva tras el fin de. los tiempos y, por otro, la "vida" celestial tras la resurrección de los muertos y el Juicio Final era compartida por muchos santos y padres de la Iglesia durante los cuatro primeros siglos. Está distinción, denominada habitualmente "milenarismo", pasó a segundo plano tras la refutación de San Jerónimo, el cual la rechazó con su habitual violencia, aunque no se atrevió a condenarla porque "gran multitud de doctores cristianos seguía el partido de los milenarios",. y "muchos varones eclesiásticos y mártires también lo defendieron" (11). La razón de que la Iglesia en general rechazara el milenarismo era la interpretación completamente literal que hacían muchos de las condiciones de la Tierra nueva tras el fin de los tiempos. Creían que los símbolos de abundancia material habían de ser tomados al pie de la letra, algo parecido a lo que hoy hacen ciertos "maestros" hindúes y budistas interpretando la transmigración como reencarnación en la Tierra. Corruptio optimi pessima. Como reflejo analógico del despliegue de la manifestación universal, de la cadena de los mundos, podemos apreciar en nuestro mundo la realidad del desarrollo del año. Un ser humano recorre a su modo un día de Brahmâ y una noche de Brahmâ; durante la noche, abandona la forma corporal retirándose a la forma sutil y al sueño con ensueños o, a veces, al "sueño profundo" de manifestación informal. Acabada la noche, empieza otro particular día de Brahmâ y así sucesivamente. Una vez recorrido un ciclo o círculo completo de días y noches, acaba su especial año de Brahmâ y comienza otro año (del latín annus o anillo). Varios años de Brahmâ serán recorridos hasta constituir una particular vida de Brahmâ, que arribará a su final con la muerte. En toda esta trayectoria es fácil observar el encadenamiento causal entre todos los ciclos de tiempo; un "día" se recorrió ya y es imposible transitarlo de nuevo, el año pasado ya lo vivimos, no es posible retornar a él; un año de estos moriremos, de día o de noche, y habrá terminado nuestra particular vida de Brahmâ; si no despertamos en ese momento o no conseguimos al menos, la "salvación" a la espera del fin del mundo, puede comenzar otra existencia, la cual será determinada por el karma acumulado en ésta y en "vidas anteriores" y que será distinta de la precedente, pues nunca se repiten las vidas de Brahmâ. En cierto modo, la irreversibilidad del tiempo es un símbolo en nuestro mundo de la imposibilidad, en la cadena de los mundos, de retornar al mismo grado o día de Brahmâ, es decir, es un símbolo de la imposibilidad de reencarnar. Una de las diferencias evidentes entre nuestro trayecto en este mundo y el recorrido de toda la Estas son las "vidas anteriores" (jatakas) a las que hacen referencia diversos textos sagrados, las "vividas" en otros grados de manifestación (lo de "anteriores" es un manera de hablar, puesto que sólo en nuestro mundo, conviene repetirlo, estamos condicionados por el tiempo).Puede añadirse, para terminar, que al venir a nuestro mundo con las predisposiciones e impregnaciones de existencias en otros grados, que constituyen como una especie de envoltura del rayo espiritual al desnudo, del ser angélico, lo que se atrae del medio psíquico y corpóreo, o bien lo que atrae el medio sutil y corporal a las predisposiciones del ser, será aquello más afín con tales características innatas; en consecuencia, los caracteres psico-fisiológicos del individuo representan en cierto modo a las existencias "anteriores".
NOTAS:
(1). Para una exposición magistral de esta noción, esencial en el esoterismo tradicional, véase René Guénon, Los Estados Múltiples del Ser, Obelisco, Barcelona, 1987.
(2). Cf. René Guénon, "La cadena de los mundos", en Símbolos de la Ciencia Sagrada, Buenos Aires, Eudeba, Buenos Aires, 1976 y Paidós, Barcelona, 1995.
(3). Idem.
(4). Atman es el Principio tanto del macrocosmos como del microcosmos (el hombre), aunque suele asociarse más bien con el Principio en el hombre.
(5). Cf. René Guénon, "Espíritu e Intelecto" y "Las Ideas Eternas", en Mélanges, Gallimard, París, 1976.
(6). Aquí entendemos por "Liberación" la. consecución por un ser del Fin Supremo. Es denominada así porque el ser se libra o libera de cualquier límite condicionante.
(7). El KaIi Yuga o Edad del Hierro es la última y más decadente de las cuatro edades que forman nuestro actual Manvantara y está tocando ya a su fin. Cf. René Guénon, La crisis del mundo moderno, Obelisco, Barcelona, 1988, y Gaston Georgel, Les Quatre Ages de l'Humanité, Arché, Milán, 1976.
(8). Cf. René Guénon, Formas tradicionales y ciclos cósmicos, Obelisco, Barcelona, 1984.
(9). Cf. René Guénon, "La cadena de los mundos", en Símbolos de la Ciencia Sagrada, ob.cit.
(10). Cf. René Guénon, Formas tradicionales y ciclos cósmicos, ob.cit.
(11). Pref. in libr. 18, super lsaiam. 

viernes, 1 de junio de 2012

Muerte, Esoterismo y Reencarnación - Capítulo V: METEMPSICOSIS Y MEMORIA GENÉTICA


Más concluyentes como pruebas en favor de la reencarnación parecen ser aquellos casos en los que una persona, casi siempre un niño, empieza a relatar espontáneamente lo que son aparentemente recuerdos de una vida anterior en la Tierra. En varias ocasiones se han hecho las correspondientes averiguaciones y se ha comprobado la veracidad de los datos que revela el supuesto reencarnado. En el estudio de tales hechos se ha distinguido especialmente el psiquiatra estadounidense lan Stevenson, de la Universidad de Virginia, por su paciente recopilación de datos de todas las partes del mundo; su obra Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación (1ª edición, 1966) se ha hecho famosa y en la Universidad de Virginia se tienen recogidos ya cerca de dos mil casos. El autor no se ha limitado a recoger datos sino que frecuentemente ha observado también el comportamiento del sujeto "reencarnado" y de las personas de su ambiente Lo más característico de estos hechos estudiados es la identificación del niño con la personalidad anterior fallecida. El caso prototipo consiste en que un niño de dos a cuatro años empieza a relatar hechos de una vida anterior. en otro tiempo y en otro lugar. Tras mucho insistir la criatura, los padres comienzan a verificar los hechos -habitualmente varios años después- y, una vez comprobados algunos de ellos, se invita al sujeto en cuestión a reconocer personas, lugares y objetos de la vida "anterior", lo que se consigue en muchas de las ocasiones estudiadas. Podría citarse como ejemplo el caso de la india Shanti Devi. Nacida en una familia de Delhi, a los cinco años empezó a decir que se llamaba Shanti Nath y que era en realidad de la ciudad de Mathura, en donde no había estado nunca. Describía los templos y calles de la ciudad y sus estudios universitarios, así como el nombre de su marido (Kedar Nath), y que había tenido un hijo. Los padres intentaron que la niña olvidara el asunto pero, a los nueve años, sus recuerdos se hicieron más intensos, de modo que el padre hizo indagaciones en Mathura y supo que allí vivía un comerciante denominado Kedar Nath, con un hijo y casado en segundas nupcias, ya que su primera esposa había muerto diez años antes al dar a luz su único hijo. En 1935, el profesor H. Banarjee, de la Universidad de Rajastán, y otros científicos, estudiaron el asunto y decidieron concertar un encuentro de la niña con su presunta familia anterior. Como resultado, Shanti Devi reconoció a su marido primero, y a sus padres después, entre un grupo de cincuenta personas, así como supo reconocer y describir los caminos que recorría la difunta y su dormitorio. También, por otro lado, conoció por primera vez al hijo de diez años que había tenido Shanti Nath y al que llamaba "hijo mío", con el lógico estupor del niño (Shanti Devi tenía nueve años). Con todo ello, padres y marido reconocieron, en medio de un ambiente fuertemente emotivo, que Shanti Nath había vuelto en la niña Shanti Devi. Para personas ya predispuestas a favor de la reencarnación, este caso y varios otros servirán casi como prueba concluyente, pero se trataría de la reencarnación ¿de qué? Efectivamente, hay aquí algo que "reencarna" pero, ¿qué es en realidad? El propio lan Stevenson ofrece más de una explicación para el conjunto de los casos que ha estudiado, y una de ellas es la de la memoria genética. Aun en el plano físico, no es demasiado raro que suceda que un descendiente -como un nieto o un tataranieto- manifieste a veces más parecido con su abuelo o su tatarabuelo del que presentan otros descendientes más cercanos a éste. Tales características han permanecido latentes momentáneamente y, cuando las circunstancias eran favorables, por la razón que sea, se han manifestado exteriormente. En lo referente al dominio sutil o psíquico la cosa ocurre de modo semejante, y lo que por las apariencias serían recuerdos de una vida anterior de un determinado sujeto son en realidad elementos psíquicos recibidos por herencia; el individuo "recuerda" lo que le sucedió a uno o a varios de sus antepasados. Podrían denominarse estos casos como de memoria genético-ancestral; los padres transmiten al hijo un determinado germen psíquico y físico, ellos lo reciben de sus progenitores y así sucesivamente. Dicho germen es un conjunto bastante complejo, del cual muchas peculiaridades permanecen en estado latente hasta que las condiciones son propicias y, llegado el momento, a un descendiente le llegará a su campo de conciencia desde el "subconsciente" aquello que -aparentemente- son recuerdos de una vida anterior. Lógicamente, esta explicación sólo sirve para los casos en los que pueda probarse que el cuerpo físico desciende en línea directa del antepasado, ya sea con una distancia de pocos años o de varios siglos. En alguna otra ocasión, la explicación puede venir de la criptomnesia, es decir, el niño puede haber estado en contacto con alguien o con una fuente de información de la supuesta vida anterior y haberlo olvidado. Cuando los recuerdos que estaban en el olvido vuelven a la consciencia, el sujeto cree sinceramente que proceden de una vida anterior. Como señala lan Stevenson, cuando se da por parte del individuo el reconocimiento de varias personas que aún viven de entre aquellas que conoció en la "vida anterior", la criptomnesia no es muy convincente ya que todos comprobamos en la vida ordinaria la dificultad de identificar a algún desconocido por simples descripciones pero sin una visión directa. Otros casos podrían encuadrarse en la hipótesis de la percepción extrasensorial. El niño adquiere la información por medios paranormales o extrasensoriales y asimila los datos obtenidos, de tal forma que él mismo se identifica con la persona fallecida y convence de ello a los demás. Apenas es discutible que algunas gentes pueden obtener extrasensorialmente información que les resultaría inaccesible por medios ordinarios. Además, muchas veces se sabe de varias personas que pueden haber actuado como enlace telepático entre el difunto y el "reencarnado"; en tales casos, basta con pensar en la telepatía sin acudir a otras facultades extrasensoriales más amplias, aunque en otras ocasiones sí que deberían tenerse en cuenta estas últimas para la explicación de ciertos casos más complejos. Sobre todo, es necesario, para comprender por qué se producen algunos o varios de los hechos de los que estamos tratando, el tener en cuenta la realidad de la metempsicosis. Dicho vocablo griego designa la transferencia de elementos psíquicos desde un ser hasta otro. En todo ser humano hay elementos psíquicos que proceden de la desagregación de otros seres humanos o incluso de animales de nuestro mundo, los cuales al morir no dejan sólo un cadáver visible y corpóreo sino que también abandonan unos elementos sutiles (a los que convendría no denominar "cadáver psíquico", ya que no corresponden al plano corporal). Tales restos psíquicos irán a agregarse a otros seres humanos o animales de nuestro mundo, y ese adherirse a nuevos seres de entre los que están naciendo en nuestro mundo terrestre tendrá lugar con arreglo a la ley de afinidad (Cf. René Guénon, L'Erreur spirite). Un ser que nazca, por ejemplo, en la especie humana, atraerá hacia sí del medio cósmico, anímico o psíquico aquellos elementos que sean más afines a su naturaleza propia. La metempsicosis ocurre continuamente, por muy extraño que parezca a las mentalidades actuales, pero es fundamental tener presente que lo que se transmite no es de ningún modo el núcleo trascendente y sobrenatural del ser, luego que no hay "reencarnación" propiamente hablando, aunque sí hay algo que reencarna. Hay en cada uno de nosotros elementos procedentes de la desintegración de individuos que nos precedieron, y si sucede que alguno de dichos elementos aparece en el campo de la consciencia desde el "subconsciente", nos damos cuenta de que somos portadores de algo cuyo origen resulta a primera vista inexplicable, pero la explicación pertinente es la realidad de la metempsicosis, que no se da solamente en quienes parecen recordar vidas pasadas sino en todos los seres humanos. También conviene percatarse de que para el traspaso de elementos psíquicos de un ser hacia otro no hace falta necesariamente la muerte de uno de ellos, y el ejemplo más evidente (aunque no el único) es precisamente la generación de un nuevo individuo por sus progenitores. A veces puede ocurrir que los elementos sutiles del ser individual cuyo cuerpo ha muerto, permanezcan sin apenas disociarse, y en tales casos será aparentemente más clara la evidencia de una reencarnación. El conjunto puede transferirse a un nuevo individuo recién nacido o que vaya a nacer, el cual conservará así más o menos completamente la memoria del anterior y parecerá ser el difunto reencarnado, pero, como hemos dicho, no se trata de ninguna vuelta del ser verdadero a este mundo. En términos occidentales, hay que distinguir el plano espiritual o del intelecto del plano anímico o de las formas sutiles, y a este último del plano visible o corporal. En la tradición hindú se diría que no hay que confundir la "envoltura causal" con la envoltura "sutil" ni a éstas con la envoltura grosera o corpórea (1). Generalmente, se ha visto que la desagregación del compuesto psíquico se ve frenada por algún suceso de fuerte carga emocional. Suele tratarse de muertos por un asesinato o muerte violenta o bien, a veces, son los elementos anímicos del criminal los que "reencarnan". Como caso muy particular hay que citar el de los linajes de lama-tulkus del Budismo tibetano. Tras la brutal ocupación por parte de las tropas maoístas chinas del "País de las Nieves", muchos lamas tibetanos, comenzando por el Dalai-Lama, se vieron obligados a abandonar su tierra; y varios de ellos se han extendido por todo Occidente. A raíz de ello, se ha hecho bastante habitual en la prensa el hablar de "reencarnaciones" de lamas, de "budas vivientes", etc.; últimamente hay disputas incluso por la identidad del tulku (que no reencarnación) del Panchen Lama difunto, ya que los gobernantes ateos de Pekín quieren curiosamente imponer su propio "reencarnado" Panchen Lama. Sin embargo, no es el único caso de disensiones por la autenticidad de un tulku, ya que pueden entrar en juego poderosos intereses económicos. La palabra tulku significa aproximadamente "cuerpo de emanación" (en sánscrito, nirmana kaya), y está relacionada con la idea de producción de un fenómeno "mágico". Básicamente se puede diferenciar entre los tulkus de algún sabio espiritual ya difunto y los tulkus de algún ser no humano; de entre estos últimos destacan el Dalai Lama, el Panchen Lama y la dama Lama Dorje Fagmo, existiendo también los tulkus de ciertas deidades de la región, los cuales son considerados "oráculos oficiales".Los linajes de tulkus tuvieron sus inicios hacia el siglo XIII, y acerca de su formación hay interesantes interpretaciones aportadas por Alexandra David-Neel, viajera en Tíbet a principios de siglo: "ciertos lamas dicen que la energía sutil que subsiste tras la muerte del que la ha engendrado -o alimentado si es ya un tulku perteneciente a un linaje- atrae hacia ella y agrupa a los elementos afines, deviniendo así el núcleo de un nuevo ser. Otros dicen que el haz de fuerzas desencarnadas se une a un ser ya existente, cuyas disposiciones físicas y mentales adquiridas en vidas anteriores (en otros mundos, diríamos nosotros) permiten una unión armoniosa" (2). Cuando un lama que es ya un tulku está próximo a morir, predice o predecía la región en la que renacerá, y solía aportar algún dato sobre los padres, la casa, etc. Cuando se daba con un niño que parecía corresponder con las indicaciones del ama difunto, se le ponía a prueba presentándole objetos personales del muerto mezclados con otros parecidos, para comprobar si conserva el recuerdo de lo que fue suyo en la existencia anterior. Hoy en día el procedimiento es el mismo aunque parece que los signos se hacen cada vez más problemáticos. Como puede apreciarse, se trata claramente de casos de metempsicosis, semejantes a los estudiados por lan Stevenson. La particularidad de un tulku (cuando es auténtico) reside en que la cohesión del conglomerado de elementos psíquicos es debida a la potencia espiritual del individuo en cuestión. Hacia 1650, el quinto Dalai Lama, que era considerado, como todos los anteriores, un tulku de Gedundoup (discípulo y sucesor del reformador lama Tsong Kapa) declaró estar habitado por el Boddhisatva Chenrezig (Avalokitesvara en sánscrito) y asimismo dictaminó que su antiguo maestro espiritual, el Panchen Lama, del monasterio de Tashi Lumpo, era un avatar de Eupagmed (Amitabha en sánscrito). EL Panchen Lama venía siendo considerado como un tulku de Soubhouti, un discípulo del Buda histórico. Así pues, al menos en los casos más eminentes de tulkus se da una doble herencia espiritual y psíquica. Así como las reliquias corporales de algunos santos pueden convertirse en receptáculo de ciertas influencias espirituales, los linajes de tulkus -"cuerpo de emanación mágica" o forma sutil- pueden devenir algo parecido. La creencia es, por lo tanto, que los tulkus de Dalai-Lamas han pasado a ser al mismo tiempo tulkus de Chenrezig (el Boddhisatva Omnicompasivo que habita en el Paraíso Occidental) y los tulkus de Panchen-Lamas han devenido simultáneamente un soporte para la influencia espiritual de Eupagmed (el "Buda de Luz ilimitada"). Es probable que el caso de Pitágoras esté en relación con algo parecido, pero no hay, evidentemente, datos fiables. "¿Qué es lo que pervive en un tulku?" -Se pregunta el Rimpoché Sogyal. "¿Es exactamente la misma persona que aquella a la que reencarna? Sí y no. Su motivación y su dedicación para ayudar a todos los seres es la misma, pero de hecho no es la misma persona. Lo que pasa de vida en vida es una bendición, lo que un cristiano llamaría gracia" (3).Para desechar completamente la opinión que puede hacerse el público de que un tulku es como un alma individual que ha reencarnado en la Tierra, cabe señalar que en el Budismo tibetano se admite que un mismo difunto puede dividirse post mortem en varios tulkus que coexisten al mismo tiempo y que son reconocidos oficialmente. Ni que decir tiene que para las masas tibetanas no caben sutilezas, y cada Panchen Lama, por ejemplo, es el anterior que reencarna, según creen en su simpleza. Por último, para abarcar todas las posibilidades, conviene indicar que los seres de un determinado grado de existencia (como, por ejemplo, el estado humano) no están separados entre sí por ninguna solución de continuidad, no hay entre ellos ningún vacío. Desde los más cercanos hasta los más alejados, todos se influyen recíprocamente. En realidad, la herencia física y la herencia psíquica solamente son el aspecto más particular y más importante de la influencia del medio sobre un ser determinado, pero, dentro de los límites de nuestro mundo, recibimos la influencia mayor o menor de todos los seres que en él se manifiestan, por muy alejados que estén en el espacio y también en el tiempo (4).
NOTAS:
(1). Cf. René Guénon, "Las envolturas del Sí-Mismo", en El hombre y su devenir según el Vedanta, CS, Buenos Aires, 1990, libro del que se ha escrito: "Me ha parecido bellísimo; inteligente, profundo", (Mircea Eliade, La prueba del laberinto), Cristiandad, Madrid, 1980, p. 141) y también: "Aquí, todo es restituido a una esfera de grandeza, de seguridad incomparable y de transparencia casi olímpica" (Julius Evola).
(2). Cf. Alexandra David-Neel, Místicos y magos del Tíbet, Indigo, Barcelona,1988.
(3). Cf. Sogyal Rimpoché, El libro tibetano de la vida y la muerte, Urano, Barcelona, 1994.
(4). Cf. René Guénon, "El ser y el medio", en La Gran Tríada, Obelisco, Barcelona, 1986. 
 

domingo, 6 de mayo de 2012

Muerte, Esoterismo y Reencarnación - Capítulo IV: FENÓMENOS ESPIRITISTAS Y REGRESIÓN HIPNÓTICA

 
Enlazando con el capítulo II, puede decirse que durante el siglo XVIII rebrotan las especulaciones sobre vidas sucesivas entre varios filósofos alemanes, destacando especialmente Gotthold Ephraim Lessing. A caballo entre los siglos XVIII y XIX prestaron también atención al asunto Schleiermacher y Schopenhauer, entre otros. Los autores mencionados entienden que una vez se nace como ser humano, la "reencarnación" sólo ocurre en otro cuerpo humano y mejorando progresivamente. En la Francia de la misma época, Charles Fourier, considerado el padre del socialismo utópico, afirmaba la reencarnación asociándola también con la evolución progresiva a mejor; creía que a todos nos esperan muchas vidas, algunas en este mundo y otras en un plano más elevado, con un cuerpo mejor y con sentidos mas refinados. Pierre Leroux, por su parte, especulaba con las reencarnaciones como necesarias etapas por medio de las cuales van alcanzando las criaturas un estado de progresiva felicidad; creía que la reencarnación es la más sensata explicación para el mal y el sufrimiento tan desigualmente repartidos. Así pues, en tales medios socialistas se estimaba la reencarnación como la más plausible explicación para las desigualdades sociales, y se asociaba con la evolución progresiva. Durante el siglo XIX , el transcendentalismo norteamericano no deja de interesarse por el tema de las diversas existencias, pudiéndose citar al respecto a Ralph Waldo Emerson y a Walt Whitman. Es también en los Estados U nidos y en 1848 donde hay que datar el origen del movimiento espiritista. A finales de 1847 y en una casa de Hydesville (Estado de Nueva York), en la que acababa de instalarse la familia Fox, comenzaron a notarse diversos e inexplicables golpes, desplazamientos de objetos y otros fenómenos, todos ellos típicos de lo que suele llamarse "casas encantadas" y que se conocen desde la Antigüedad. Al cabo de unos meses se tuvo la idea de comunicarse por medio de golpes rítmicos con la entidad que se manifestaba y se consiguió una respuesta coherente.. Se inventó entonces el llamado "spiritual telegraph", numerando las letras del alfabeto, y ello permitió conversar con la "entidad", la cual dijo haber sido en vida un tal Charles y también que había sido asesinado en la misma casa y enterrado allí. Excavando en el lugar se encontraron efectivamente restos de osamentas y también se observó que los fenómenos ocurrían casi siempre en presencia de las hermanas Fox, lo cual alertó en adelante sobre el papel de los médiums. A partir de ese momento, y a través de diversas vicisitudes, el espiritismo creció imparablemente, sobre todo en América, y a los cuatro años tenía ya lugar el primer congreso. Los "espíritus" se habían puesto en incesante movimiento y se comunicaban mediante diversas prácticas que fueron apareciendo, como mesas parlantes o giratorias, ouija, etc., pero sobre todo por intermedio de algún ser humano, de un "médium".En Francia, H. Rivail, alias Allan Kardec, se ocupó de sistematizar las comunicaciones de los supuestos espíritus, especialmente en el Livre des médiums y el Livre des esprits; fue una iniciativa importante para fijar la ideología del movimiento, ya que se veía claramente que los mensajes que transmitían los "espíritus" de marras eran habitualmente contradictorios. Si hay algo evidente en las comunicaciones espiritistas es cómo reflejan, al menos en parte, el contenido mental de aquellos que asisten a las sesiones, el cual está además inevitablemente condicionado por las "ideas que están en el aire", las corrientes mentales de una determinada época. Como ya se ha dicho, fenómenos similares a los de la mansión de Hydesville son conocidos desde muy antiguo, y ya en una carta de Plinio el Joven se relata un caso muy parecido de una casa de Atenas. Lo característico de los espiritistas es la interpretación que dan a estos fenómenos y a las comunicaciones obtenidas por médiums, vasografía, etc. Por encima de las diferencias ideológicas entre ellos, su creencia común es que se puede comunicar con los muertos por medios materiales. Los casos que se conocen desde la antigüedad serian verdaderamente comunicaciones del espíritu de los difuntos, y así las creencias y prácticas del espiritismo gozarían de una tradición venerable. Lo cierto es que los ejemplos que se invocan de otras épocas o de otras culturas no se corresponden con las banales creencias del espiritismo. Se sabía en la antigüedad que hay una serie de fenómenos que están ligados, no al núcleo permanente y sobrenatural del difunto, sino a los restos psíquicos que deja éste al morir. En el ya citado caso que relata Plinio el Joven (siglo I) el "espíritu" pidió que se llevaran a cabo los correspondientes ritos sagrados que no se habían cumplido a su muerte y, una vez realizado ello, el "fantasma" dejó de aparecer. Es un tópico habitual entre historiadores y antropólogos disertar sobre la "ambivalencia" de la actitud que mantienen diversos pueblos "primitivos" o antiguos con respecto a los "muertos". Habría tanto una veneración respetuosa como, al mismo tiempo, un miedo irracional, todo ello debido a la ignorancia. Sin duda, todo conocimiento puede terminar por perderse o puede ir degenerando, pero, en este caso, no se trata de ignorancia alguna sino de la distinción entre dos aspectos muy distintos. Si está o estaba extendida entre diversos pueblos de la Tierra la prevención o el miedo hacia manifestaciones de los "muertos", ello se debía a que, al menos ciertas élites, sabían que no se trata del espíritu del muerto en el sentido auténtico de la palabra, sino de elementos en descomposición pertenecientes al plano sutil. Hablando en términos cristianos, se puede mantener una actitud respetuosa hacia las "ánimas del Purgatorio" porque tales ánimas o almas están, por así decir, en el buen camino y a la espera de entrar en el Paraíso, pero ello no quita para que se tomen medidas higiénicas con relación al cadáver que dejan en el mundo visible. De forma parecida, tales ánimas pueden dejar un "fantasma", sobre todo si han muerto violentamente, y los ritos mortuorios se dirigen, en parte, a prevenir tales infestaciones. Tampoco son infrecuentes las declaraciones sobre el primitivismo de ciertas culturas que creen en varias "almas". Sin embargo, sin ir más lejos, la tradición hebrea distingue entre el ob, que es Io relacionado con las infestaciones, "casas encantadas", etc., el nefesh, el ruah y el nesamah (aproximadamente, "alma vegetativa", "alma sensitiva" y "alma racional"). El ob puede ser objeto de evocación mágica, y a ello se refiere la evocación del profeta Samuel que se narra en la Biblia. La posibilidad que hay de utilizar el ob en prácticas de brujería es lo que explica la tan extendida prohibición de la necromancia, la adivinación por los "muertos".El espiritismo tuvo el mérito al principio de llamar la atención sobre realidades alternativas al agobiante materialismo reinante en la época, pero sus creencias no dejan de ser un materialismo traspuesto y reflejo de la ideología de su tiempo. Precisamente esto es lo que explica -en parte- el rápido avance que consiguió, sobre todo en América; especialmente destaca su culto supersticioso al fenómeno, adoración que comparte con la mentalidad predominante tanto hoy en día como en su época de origen. Se olvida demasiado frecuentemente que un mismo hecho es susceptible de varias explicaciones alternativas y que hechos semejantes pueden tener un origen completamente distinto; así, por ejemplo, hay fenómenos que se dan tanto en las vidas de algunos santos como en la brujería. La forma sutil del ser humano viviente es susceptible de diversas posibilidades generalmente desconocidas por el público y que pueden estar detrás de muchos hechos atribuidos a los muertos" por ignorancia. El medio cósmico sutil es llamado taijasa en la tradición hindú y se sabe que la forma sutil o psíquica puede, por ejemplo, condensarse y materializarse en cualquier lugar sin intervención de ningún médium, de donde los casos de bilocación o los de apariciones de seres humanos a distancia en el momento de su muerte o poco antes. La forma sutil puede adoptar la misma forma del cuerpo, pero a veces adquiere cualquier otra forma, de donde los relatos de brujos o chamanes que aparecen con apariencia de animales. También existe la posibilidad de transportar íntegramente la forma corporal hasta el estado sutil de nuestro mundo, con lo cual no queda cadáver visible; a tales casos muy especiales se refiere lo que la Biblia relata acerca de Henoch y de Elías. En definitiva, los mensajes de los "espíritus" en las sesiones, proceden en su mayor parte de las ideas más o menos conscientes de los participantes y el caso de Alían Kardec es paradigmático, puesto que las creencias en el progreso, en el evolucionismo y en la reencarnación progresiva y sólo en humanos proceden del ambiente de su tiempo y muy especialmente de los ya citados medios socialistas franceses del siglo XIX. Tales ideas las heredó del espiritismo la Sociedad Teosófica de H. P. Blavatsky (sobre todo la fe reencarnacionista) y de ambos movimientos pasaron a las diversas escuelas ocultistas. Así, a modo de ejemplo, el ocultista Papus aseguraba que la reencarnación ha sido enseñada como un misterio esotérico en todas las iniciaciones de la Antigüedad (1); al decir esto lo que hace Papus es confundir la reencarnación con la auténtica transmigración, como luego se verá. Para acabar, conviene traer a colación la sentencia de la Bhagavad-Guitá: "son hombres de tinieblas los que rinden un culto a los muertos y a los espíritus. Hay gente que no acepta en principio las hipótesis espiritistas pero que, sin embargo, participan en cierto modo de su mentalidad reverente y genuflexa ante los fenómenos; entre ellas, cabe incluir a los que creen sinceramente que pueden encontrarse pruebas de la reencarnación a través de la denominada "regresión de la memoria" en estado hipnótico. Ya a principios de siglo, el psiquiatra de Ginebra T. Flournoy reunió en el volumen De las Indias al planeta Marte lo que le contaba en trance hipnótico uno de sus sujetos de experimentación. Posteriormente, el coronel A. De Rochas (que fue derivando cada vez más del hipnotismo al espiritismo) emprendió un estudio más metódico en varias obras, destacando sobre todo Las vidas sucesivas. Acerca de tales experimentos cabe señalar en primer lugar que la hipnosis induce a un estado psíquico que puede variar en los sujetos desde una suave relajación hasta un profundo sonambulismo del que no se recuerde nada al despertar. Los pacientes son especialmente receptivos en tal estado tanto a la sugestión del hipnotizador como a la hipermnesia (facultad de acceso a la memoria mayor de lo habitual); el encefalograma muestra una percepción agudizada por encima de lo corriente, luego es una situación favorable para la transmisión de pensamiento y otros fenómenos paranormales. En semejantes condiciones, el sujeto puede atraer las ideas del hipnotizador, aunque éste no tenga voluntad consciente de influir, y tener acceso a ellas por telepatía, a menos que no sepa ya. más o menos de antemano el paciente cuales son las expectativas del hipnotizador e intente cumplirlas fabricando personalidades a partir de sus recuerdos conscientes o inconscientes. Se sabe de varios casos en los que al utilizar la hipnosis con el fin que sea, han aparecido subpersonalidades del sujeto por accidente, ya que en toda persona "normal" hay potencialidades de carácter que pueden dar origen a una personalidad disociada de la principal cuando llega una situación patológica. He aquí un abundante material para que el hipnotizado elabore "vidas anteriores".Por añadidura, en el sueño ordinario todos experimentamos que una mínima alteración del entorno que no llegue a despertar al durmiente, puede dar lugar sin embargo a todo un sueño de lo más complicado. Entre el estado de sueño y el hipnótico hay una evidente relación, como el propio nombre lo indica. Luego, una pequeña indicación del hipnotizador, ¿acaso no puede dar lugar a toda una elaborada "personalidad anterior"? Se sabe que el psiquiatra ruso Vladimir Raikov realizó sorprendentes experimentos hipnóticos, y en uno de ellos sugirió a una estudiante de música poco adelantada que era el violinista Fritz Keisler, logrando de este modo que tocara con la maestría y estilo de éste mientras se encontraba en trance. Varios estudiantes mediocres de pintura convertíanse de hecho en maestros conocidos durante la hipnosis e incluso alguno conservaba su nuevo talento al pasar al estado ordinario. En todo caso, numerosos médicos y psicólogos creen que la hipnosis es un método equivocado para evocar una vida anterior. Baste decir que J. B. Rhine, de la Universidad Duke de Carolina del Norte -al que se puede considerar como el fundador de la parapsicología experimental- opinaba que la prueba de la reencarnación no se descubrirá en la regresión hipnótica. Es necesario descubrir antes dónde hay una personalidad espiritual que pueda existir aparte del cuerpo. Por su lado, el Dr. lan Stevenson, del que se tratará a continuación a propósito de la metempsicosis, resume certeramente la cuestión al estimar que los resultados de estos experimentos son decepcionantes, puesto que las "personalidades" que surgen en las regresiones parecen formadas por los ingredientes de: la personalidad ordinaria del sujeto hipnotizado, su capacidad de fantasía, sus expectativas sobre lo que el hipnotizador pretende conseguir y, en ocasiones, algún elemento paranormal; ahora bien, desde que se admite el ingrediente paranormal, la hipótesis de la reencarnación se torna innecesaria en todos los casos. Señalemos por último que todas aquellas prácticas que puedan hacer surgir aparentes recuerdos de vidas anteriores podrían resultar, en ocasiones, beneficiosas espiritual o psíquicamente (y por derivación, físicamente) sin que por ello quepa admitir la hipótesis reencarnacionista. Se ha comprobado que los seres humanos pueden resistir muy pocos días sin dormir y que todos sueñan, aunque algunos no lo recuerden al despertar; el hecho en si es que el sueño resulta absolutamente necesario para el equilibrio psico-físico, pero ¿cuántas teorías circulan hoy sobre la naturaleza del sueño? A propósito de los sueños, conviene pensar en los sueños premonitorios como alguna de las causas que están detrás de la impresión del "déjà vu", la sensación de haber vivido ya anteriormente alguna situación concreta. Simplemente puede tratarse de que uno ha soñado premonitoriamente el suceso o la ocasión de que se trata y haberlo olvidado al despertar, hasta que lo recuerda justamente en el momento de producirse. Cabe alguna otra explicación alternativa para estos casos, pero, al igual que en las denominadas regresiones hipnóticas, desde el momento en que se admite algún elemento paranormal, la teoría de la reencarnación está de sobra.
NOTA:.(1). Cf. Papus, La reencarnación, EDAF, Madrid, 1976. 

martes, 10 de abril de 2012

Muerte, Esoterismo y Reencarnación - Capítulo III: EL SER Y EL HUEVO CÓSMICO

Como se señalaba al comienzo del anterior capítulo, es patente la falta de concreción de las palabras que intentan designar la constitución del ser humano o los estados post-mortem en las lenguas occidentales. Sin embargo, es posible restituirles su significado profundo si se tiene en cuenta que, por encima de las aparentes contradicciones, las diversas tradiciones sagradas proceden de un fondo común esotérico que les confiere su significado más auténtico (1); dicho fondo común es de origen suprahumano, lo que garantiza su veracidad, pues el ser humano en general, tras la salida del "Paraíso", tiene el intelecto (en el sentido auténtico de la palabra) habitualmente dormido, y sólo utiliza la facultad propiamente humana, es decir, la razón, la mente (mens latino o manas sánscrito) racional. El evidente estado de ignorancia y desorientación de la humanidad en general y de algunos pueblos más especialmente hace necesario que, desde el citado Centro paradisíaco, surjan revelaciones espirituales de cuando en cuando, lo más adaptadas que sea posible a la mentalidad que predomina en ciertas culturas y en ciertos momentos. Esta noción de "esoterismo" está hoy lógicamente desprestigiada al confundirse con toda la marea creciente acerca de poderes ocultos ovnis, adivinación, brujería, etc., o con artificiales "escuelas de pensamiento" ocultista formadas por retales tomados de aquí y de allá, cuando no se trata de algo peor. Con todo, la realidad de un Centro Supremo y de la Tradición Primordial es indudable y resultarán inútiles los esfuerzos de algunos dirigentes exotéricos para negarlo; contraproducentes e inútiles fueron también los ímprobos esfuerzos que se hicieron, por ejemplo, para mantener a todo trance el sistema geocéntrico. Como alguien ha dicho, la ciencia hoy vigente ha puesto de manifiesto ciertos puntos débiles de los exoterismos religiosos, y sólo el esoterismo tradicional está en condiciones de aportar las respuestas pertinentes a diversos interrogantes que se hace el hombre actual. Y es que: "Por la gnosis se perfecciona la fe, de forma que solamente por ella alcanza el fiel su perfección... pero la gnosis es transmitida por tradición a los que se han hecho dignos de tal enseñanza... la fe es como un compendio de las cosas más necesarias, mientras que la gnosis es una explicación sólida de las cosas aceptadas por la fe", tal y como señala Clemente de Alejandría, entre otros párrafos semejantes."Dios" es palabra que designa al Ser Puro, origen de toda la existencia y trascendente a ella; viene del latín deus (sánscrito, dêva) y está en relación con la luz del "día", la luz solar Hablando simbólicamente, si Dios es el Espíritu y el Ser Puro, los rayos que de El surgen, sin ser de Él realmente distintos, pueden ser denominados "espíritus de Dios" o "inteligencias de Dios" (nous, en griego, e intellectus en latín) o "mensajeros de Dios". La palabra "ángel" deriva del griego y significa literalmente "mensajero", "anunciador"; pero los ángeles, puras inteligencias, ya son algo creado aunque invisible para los humanos ("Dios es creador de lo visible y de lo invisible", dice el Credo cristiano), están ya sujetos a la existencia; el mismo vocablo "existencia", de ex-stare, indica la dependencia de todo lo creado o existente con relación al Ser increado que es su origen y su final. Los ángeles, que corresponden aproximadamente a los dêvas del Hinduismo, se caracterizan por no estar sometidos a ninguna forma individual (2).Como derivación de los mencionados grados angélicos se encuentran ya los "mundos" de la creación o manifestación individual, en los cuales los seres aparecen sujetos a una forma individual para todo el ciclo de desenvolvimiento de dichos mundos y, entre tales mundos de manifestación formal, uno de ellos es el estado humano. Dicho estado tiene la particularidad de que cabe distinguir en él la modalidad sutil o psíquica, que es un conjunto bastante complejo, aunque en parte corresponde al ordinario sueño con ensueños, y la modalidad corporal, que se hace visible a los sentidos ordinarios de la vigilia. Cuando se abandona tal envoltura corporal puede ocurrir que se mantenga la forma psíquica humana hasta el final del ciclo de nuestro mundo, pero de esto se tratará más adelante. Así pues, hemos de considerar con el máximo grado de realidad al Ser o Espíritu Universal anterior a toda existencia (3). Allí, en palabras de Plotino, "todos los seres son transparentes y nada tienen de tenebroso ni refractario, sino que todo ser es claro para todo ser hasta en su intimidad y es todos los seres. Porque es la luz para la luz. Todo ser, en efecto, contiene en sí mismo todo y ve en todo en cada uno de los otros. De forma que todo está en todos los sitios, todo ser es todo, cada uno es todo y la irradiación es infinita... En cada uno predomina su diferencia, aunque todo se transparenta allí" (Enéada V, VIII, 4).Atendiendo ahora a la creación o manifestación, su. origen a partir de un simbólico Huevo Cósmico es común a hindúes, chinos, tibetanos, egipcios, fenicios, órficos, celtas, en Oceanía, etc. También en el Talmud, Dios se sirve de las dos mitades de un huevo para originar la creación. En tal Huevo Cósmico (Brahmânda en la tradición hindú) están contenidos virtualmente todos los dioses, hombres, animales, etc., que de Él se irán desarrollando. Si nos referimos a todo el conjunto de la manifestación universal, dice la Chandogya Upanishad que, al cabo de un simbólico año, la mitad superior formó el Cielo y la inferior formó la Tierra. Ello corresponde a la separación que se menciona en el Génesis. bíblico entre las Aguas Superiores y las inferiores, aludiendo dichos "Cielo" y "Aguas Superiores" a la "creación" de los grados angélicos. Estamos ya en los coros angélicos, "mundo" inteligible y supraformal en el cual el ser no está sujeto a una forma individual; así como alguien que duerme puede adoptar en el sueño con ensueños diversas "personalidades" sin ser afectado por ello, el ángel puede revestirse de variadas formas individuales sin resultar atado a ninguna de ellas. Si nos centramos en nuestro estado humano, lo del Huevo Cósmico se refiere al origen de nuestra manifestación individual. Se dice en el Hinduismo que Brahmâ (aspecto "creador" del Ser Universal, lshwara), se manifiesta como "Embrión de Oro" en el centro del Huevo Cósmico (5). Dicho Embrión Aureo es el rayo angélico en nuestro mundo, el plano inteligible que se denomina Buddhi en la tradición hindú y que origina, rige y reabsorbe al fin del mundo a todos los seres de nuestro mundo; más propiamente, de él se origina la manifestación psíquica o sutil de nuestro mundo y de ella, a su vez, se precipita (en el sentido alquímico de la palabra) la "creación" corpórea. Para el ser humano, todas las tradiciones coinciden en la analogía que hay entre la constitución del macrocosmos y la del microcosmos (el hombre). "Cuando decimos que todas las cosas están en Dios, entendemos que, lo mismo que Él existe en su naturaleza y, a pesar de ello, es absolutamente distinto de todo lo demás, de igual forma en Él todas las cosas se hallan en la mayor distinción y, sin embargo, no distintas, y además porque el hombre es Dios en Dios. Lo mismo que Dios no es distinto del león y es totalmente distinto de él, igualmente, en Dios, el hombre no es distinto del león y es absolutamente distinto de él", escribe el Maestro Eckhart, gran teólogo medieval, en uno de sus sermones latinos. En un plano decreciente de realidad, nos encontramos con el ángel custodio, que no es "un bonito cuento para que los niños duerman tranquilos", como opina el vulgo, sino que, con distintas formas, es enseñanza común a las tradiciones sagradas. Dice la Biblia que "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza"; esta "imagen", en griego eikon y en hebreo tselem, según el profesor G. Scholem, especialista en Kábala y tradición hebrea, corresponde a la Daena del Mazdeísmo o Zoroastrismo. Dicha Daena es como un ser preexistente que sale al encuentro del recién fallecido cuando éste atraviesa el puente Chinvat y que lo guarda y ayuda durante su vida terrestre. Al mismo tiempo, se presenta como una especie de conciencia religiosa que adopta apariencias distintas según haya sido la conducta del difunto en la Tierra. Judaísmo, Cristianismo e Islam invocan también la existencia de un ángel de la guarda propio para cada ser humano. En la tradición hindú, Buddhi se presenta como un rayo luminoso que conecta los estados individuales del ser con su arquetipo increado, el Sí Mismo, tal y como ya se ha dicho. Considerando ahora a un determinado ángel como un simbólico rayo solar, dicho ser se refractará en nuestro medio cósmico -psíquico y físico- en aquel punto que esté acorde con su naturaleza intrínseca y no en ningún otro. Realizará así en modo creado la posibilidad de manifestación en nuestro concreto estado de existencia que él porta en sí mismo desde siempre en modo no creado. Una vez encarnado un ser en nuestro estado humano, aunque sea durante unos segundos, ello significa que ése era su modo propio de manifestación en nuestro mundo y, por lo tanto, no cabe ninguna reencarnación. Lo que sí es posible es la transmigración a otros mundos individuales de manifestación. Acudiendo a la analogía con el macrocosmos, podría decirse que el "rayo solar" toma contacto y que sea mas afín con sus características propias. Es importante tener en cuenta que los padres transmiten al hijo tanto la herencia corporal-fisiológica, que es evidente, como también una herencia psíquica o sutil, aunque no aparezca ésta tan a las claras. Así como de Brahmâ o el Embrión Aureo se dice que queda envuelto aparentemente por el Huevo del Mundo, pero al llegar el final de nuestro kalpa (el fin del mundo de las religiones occidentales) los diversos seres que se han manifestado en nuestro ciclo regresan a su origen y toca a su fin la representación "teatral" también el ser angélico que estamos tratando con respecto a un hombre, queda aparentemente envuelto y circunscrito por un óvulo fecundado, tanto corporal como psíquico, pero, una vez desarrolladas las potencialidades inherentes, el cuerpo muere, y puede ocurrir entonces que dicho ser se mantenga de momento en el dominio psíquico a la espera del "fin del mundo". Sin embargo, una vez que el ciclo del hombre toca a su fin y acaba el "juego cósmico" correspondiente, no hay ya individuo humano propiamente hablando, pero ello no significa que perdamos algo. No es que al nacer en la especie humana hayamos podido "agarrar" por fin una identidad individual y que al fin del mundo la perdamos, sino que el nacer como humanos corresponde a una posibilidad de manifestación que es desde siempre en nuestro arquetipo en modo no manifestado; retornando a la Fuente de donde todo procede no puede perderse nada. También puede ocurrir que al morir el cuerpo, el ser no consiga mantenerse como humano en la modalidad sutil o psíquica hasta el final de nuestro mundo; en tal caso tiene lugar la "segunda muerte" y el Karma determinará la transmigración hacia otro mundo individual, como luego se verá. NOTAS:(1). Acerca de la distinción entre "esoterismo" y "exoterismo", véase René Guénon, introducción general al estudio de las doctrinas hindúes, LC, Buenos Aires, 1988.(2). En referencia a los ángeles hay que distinguir básicamente entre los que ocupan una posición central y aquéllos de situación periférica. Así como en la Tierra están las especies animales como periferia de la posición central del ser humano, en el "Cielo" se distinguen los simples ángeles, por una parte y, por otra, los Cuatro Arcángeles que manifiestan el "Espíritu de Dios" (en árabe, Er-Rûh).(3). Para hablar con toda propiedad habría que considerar en primer lugar al Infinito como máxima realidad, pero las religiones monoteístas no suelen detenerse en ello (Cf. cap. VII).(4). En varios pasajes bíblicos el Mesías o Cristo es denominado "germen".   

jueves, 22 de marzo de 2012

MUERTE, ESOTERISMO Y REENCARNACIÓN - Capítulo II: UN POCO DE HISTORIA


La creencia de que la vida continúa de algún modo tras la muerte del cuerpo es común a todos los pueblos y era vivida como algo evidente de por sí, sin que constituyera ningún dogma obligatorio. También en Occidente era creencia compartida por casi todos, al menos hasta la llegada del negro humo de la revolución industrial. Así como destaca la total unanimidad de los pueblos sobre la realidad de la vida póstuma, también resalta a primera vista la aparente diversidad de sus modalidades. En lo referente a las culturas denominadas primitivas (1), se presenta ya de antemano la dificultad de las grandes diferencias de mentalidad y de lenguas entre los antropólogos y los nativos; aun suponiendo que los componentes de una tribu determinada tengan ideas semejantes, nunca se está seguro de que hayan sido bien interpretados por el etnólogo o antropólogo de turno, y menos todavía en un tema tan complicado. En lo tocante a la "reencarnación", ante todo deberíamos intentar aclarar qué es lo que "reencarna", para luego comprobar si el pensamiento arcaico que se está estudiando coincide con ello. Naturalmente, si se quiere un mínimo de rigor y profundidad, nos encontramos también que en nuestro mundo occidental hay una serie de palabras diversas mucho más imprecisas de lo que sería de desear para designar tanto la constitución del ser humano como los diferentes estados tras la muerte; por ejemplo, en el Cristianismo, ¿es lo mismo "alma" que "espíritu"? ¿El 'Paraíso" designa lo mismo que el "Cielo"?Aun sin entrar en mayores precisiones, los diversos autores no concuerdan sobre la extensión de la creencia en la "reencarnación". El antropólogo James Frazer (1854-1941) decía en su tiempo estar impresionado por lo frecuentemente que aparece, mientras que su colega de hoy, Holger Kalweit, notable experto en Chamanismo, asegura que no está muy difundida; G. Parrinder, profesor de Religiones Comparadas en la Universidad de Londres, afirma por su parte que la creencia en cuestión es omnipresente en toda el Africa tropical, y así todo un sinfín de opiniones. Centrándonos en las grandes tradiciones más organizadas, es habitual la aseveración de que las religiones orientales comparten especialmente la fe reencarnacionista. Por lo que hace a la tradición propia de la India, el Hinduismo o Brahmanismo, pueden citarse las Leyes de Manú, puestas por escrito quizás en el siglo II a. C., que mencionan diferentes renacimientos según haya sido el comportamiento anterior. "Así como se arrojan las ropas gastadas para ponerse otras nuevas, el alma viviente se deshace de los cuerpos gastados para ponerse los nuevos", dice el Bhagavad Guitá, II, 22 (2).Pero el tipo de renacimiento está ligado al karma ("acción", en sánscrito, y más específicamente "acción ritual") y las Leyes de Manú presentan toda una teoría según la cual el que ha hecho el mal fundamentalmente renace como animal, y el que ha actuado con predominio del bien renacerá como genio o ángel (dêva), mientras que aquel que actuó dejándose llevar por los deseos renacerá como ser humano. En resumidas cuentas: Ya se actúe de pensamiento, palabra u obra, el acto llevado a cabo dará fruto, bueno o malo, y determinará la vida posterior, mejor, igual o inferior", dicen las Leyes de Manú. Como puede verse, aquí no se restringe de ningún modo el renacimiento a la especie humana, y en ello coincide con todas las escrituras sagradas que aluden a las vidas sucesivas. Entre los escritos que forman propiamente el núcleo de la tradición hindú, los himnos védicos aluden ya a dos caminos diferentes que sigue el alma viviente cuando abandona el cuerpo: el dêva-yâna o vía de los Dioses y el pitri-yâna o vía de los antepasados; de la primera no se retorna (a la manifestación individual), de la segunda sí que se vuelve. Dicha enseñanza la repiten los escritos más posteriores y explícitos, el Bhagavad Guitá y los Upanishads: "Por sus acciones pasadas volverá a nacer, entrando en la forma más acorde con sus inclinaciones. Cuando haya recibido en un paraíso el fruto de las acciones cumplidas, regresará desde aquel mundo de nuevo a éste, el mundo de la acción", (Brihadâranyaka Upanishad)."Muchos nacimientos míos, ya pasados, y tuyos hay, oh Arjuna. To todos ellos los conozco, pero tú no los conoces, oh destructor de enemigos", dice Krishna en el Bhagavad-Guitá, canto IV, 5El Budismo, por su parte, hace mención al renacimiento tanto en las escrituras de la rama Theravada (el llamado Canon PaIi) como en las propias de la rama Mahâyâna. La más difundida en Occidente puede ser el llamado "Libro Tibetano de los Muertos" (Bardo Thodol o Par-to-tho trol) (3), especie de manual para orientar al principio consciente del difunto en el que se habla de seis tipos simbólicos de seres en los que puede renacerse: como hombres, dioses, titanes, animales, entidades hambrientas o seres infernales, todo ello si no se renace en el Dewachen, un tipo de paraíso que es como la antesala del Nirvana (o Fin Supremo) y del que ya no se sale hacia la "reencarnación". Examinando el Canon Pali se encuentran asimismo las cinco o seis posibilidades ya citadas de renacimiento. Por lo tanto, el Budismo tampoco presenta ninguna garantía de "reencarnación" humana; por el contrario, hay un dicho budista según el cual "si una tortuga emergiera del océano una vez cada cien años, habría más posibilidades de que al hacerlo su cabeza se introdujera en el orificio de un madero a la deriva que las que hay para conseguir un precioso nacimiento en un cuerpo humano".Ya en Europa, parece que la primera referencia escrita sobre vidas anteriores sea la que se encuentra en Empédocles (483/2-439 a. C.): "Yo fui, en otro tiempo, muchacho y muchacha, matorral y ave y silencioso pez" (Las Purificaciones). Sin embargo, la fuente más influyente son los Diálogos de Platón. Anteriormente, parece que la escuela pitagórica enseñaba ya las existencias sucesivas; Diógenes Laercio escribe que, según Heráclides Póntico, Pitágoras decía de sí mismo que "en otro tiempo había sido Etálides y tenido por hijo de Mercurio; que el mismo Mercurio le tenía dicho pidiese lo que quisiese, excepto la inmortalidad, y que él le había pedido el que vivo y muerto retuviese en la memoria cuanto sucediese"... que tiempo después de muerto, pasó al cuerpo de Euforbo y fue herido por Menelao. Que siendo Euforbo, dijo había sido en otro tiempo Etálides, y que había recibido de Mercurio el don la transmigración del alma... que después que murió Euforbo, se pasó de alma a Hermótimo... que después que murió Hermótimo, se pasó a Pirro... y finalmente... vino a ser Pitágoras, y se acordaba de todo cuanto hemos mencionado (Vidas de los más ilustres filósofos griegos, libro VIII. Utilizamos la versión de J. Ortiz, Barcelona, Orbis, 1985). En todo, caso, ha de tenerse en cuenta que el Pitagorismo era una organización "esotérica" y no dejó obras escritas que traten del asunto; Platón acogió, al parecer, buena parte de la doctrina pitagórica, y algunos diálogos suyos encaran particularmente lo referente a la muerte, como Fedón, Fedro, Gorgias, Menón, el Libro X de La República y el Timeo: "Entonces, el alma, siendo inmortal, y habiendo nacido muchas veces, habiendo visto todo lo existente, sea de este mundo o del de abajo, tiene conocimiento de todo ello" (Menón). "El alma de cada hombre ha sido, por ley de su nacimiento, espectador de la verdad eterna; de otro modo, no habría pasado nunca a nuestro cuerpo mortal; con todo, no es nada fácil que la existencia actual nos recuerde las pasadas". (Fedro).Tanto en el Timeo como en el Fedón y en el mito de Er narrado en el Libro X de La República hay referencias a encarnaciones en animales. Aparte del paréntesis de Aristóteles, la enseñanza de Platón se continúa a lo largo de los siglos en sus discípulos, siendo Plotino (205-270) sin duda el más eminente. Plotino admite, siguiendo al maestro, la diversidad de los posibles renacimientos: "Así, cuando el alma se introduce en la planta, es una parte de ella la que permanece en la planta; se trata de su parte más imprudente y alocada, ya que ésta es precisamente la que ha avanzado hasta aquí. Pero cuando se ha introducido en un ser irracional es el predominio de su potencia sensitiva el que la ha conducido hasta él. En fin, cuando ha penetrado en el hombre, su actividad se circunscribe al razonamiento o procede de la inteligencia" (Enéada V, 2, 2).El discípulo directo de Plotino, Porfirio (232/233-c.a. 304), parece ser el primero que se tomó la libertad entre los neoplatónicos de afirmar que las "reencarnaciones" de los seres humanos sólo pueden tener lugar nuevamente como hombres; probablemente como reacción defensiva ante las burlas de escritores cristianos sobre renacer como mosquito, manzano, etc. Sea como fuere, a partir de esa época comenzaron a aparecer declamaciones sobre "la inmarcesible nobleza del Cristianismo como religión oficial del Imperio Romano se impone cierto silenciamiento de la doctrina de las. vidas sucesivas. El gran Orígenes (186-254), considerado el primer teólogo de Iglesia (contemporáneo y condiscípulo de Plotino) enseña o conjetura en su obra De Principiis que los espíritus-intelectos preexisten a la existencia humana : "Se llama alma (psiqué) por haberse enfriado en el ardor del fuego divino, pero sin perder por ello la facultad de volver al estado de fervor en el que se hallaba al principio... parece deducirse que el intelecto o espíritu (nous) habiendo caído de su primer rango vino a hacerse y llamarse psiqué, y, si se corrige, vuelve a ser espíritu (nous)". También decía que, al morir el cuerpo, las psiques pueden ir al Paraíso terrenal, que es una especie de antesala preparatoria de los Cielos superiores; las almas o psiques que no han despertado a su origen divino pueden tomar de nuevo un "cuerpo" (ensomatosis); pero, como observa Pierre Nautin (4),. sólo preveía la "encarnación" una vez en cada uno de los sucesivos ciclos diferentes de existencia; esta última particularidad es muy de tener en cuenta, puesto que Orígenes compartía, con el Hinduismo y el Budismo, la doctrina de los diversos ciclos cósmicos; no sólo existe el mundo que conocen los seres humanos actuales, sino que hay una serie indefinida de ellos Focio de Constantinopla (siglo XI) asevera que Clemente de Alejandría (ca. 150-ca. 215), en una de sus obras perdidas, mantiene a veces la recta doctrina (sic), pero otras veces enseña fábulas (sic) de metempsicosis y de mundos anteriores a Adán. Clemente era el antecesor de Orígenes en la escuela de Alejandría. En el Concilio de Constantinopla del año 553 se discutió y condenó la doctrina de la preexistencia de los intelectos sin embargo, los especialistas discuten hoy si pueden admitirse los. anatemas allí fulminados, ya que en las actas oficiales del Concilio no hay referencias al respecto. En todo caso, lo cierto es que la enseñanza oficial exotérica sí que admite la existencia de un ángel de la guarda propio para cada ser humano, con arreglo al Evangelio de San Mateo, 18, 10: "Sus ángeles, en los cielos, -dice refiriéndose a los "pequeños"- ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos". Tales ángeles custodios vienen a coincidir con los intelectos preexistentes, como se comprueba leyendo a Orígenes, y se encuentran asimismo en las enseñanzas del Mazdeísmo, Judaísmo e Islam. La diferencia está entre la interpretación exterior o exotérica, que considera a los ángeles custodios como seres totalmente diferentes de los humanos, y la enseñanza interior, inteligente (de intus legere: leer interiormente), es decir, esotérica, que encara a los ángeles de la guarda como una especie de arquetipo permanente del ser, intermediario entre el arquetipo increado y los estados individuales del ser, uno de los cuales (aunque no el único) es el estado humano. El emperador Justiniano, que posteriormente habría de inmiscuirse con todo su poder en el ya citado Concilio del año 553, se ocupó en el año 529 de clausurar la Academia Platónica de Atenas, ya en franca decadencia. A partir de este momento, el neoplatonismo deja prácticamente de existir como escuela independiente y pasa a integrarse en el Cristianismo, siendo especialmente apreciado por los más intelectuales de entre los teólogos, tanto de la Iglesia oriental como de la occidental. También en el Judaísmo y en el Islam, platonismo y neoplatonismo constituyen un importante foco metafísico, pero, en todos los casos citados, lo referente a las existencias sucesivas se suele pasar bajo silencio por resultar aparentemente incompatible con la presentación exotérica que se hace en las mencionadas religiones de la vida de ultratumba. Como compendio de las creencias predominantes en la Edad Media occidental podría presentarse la obra maestra de Dante, La Divina Comedia, escrita a principios del siglo XIV y que describe un viaje a través de diferentes grados infernales, del purgatorio (o mundo psíquico intermedio), del paraíso terrenal, en la cumbre de la "montaña" del purgatorio, y de los cielos planetarios (en realidad, grados "paradisíacos"), hasta llegar al Empíreo, Cielo que es pura luz, y desde allí contemplar los nueve órdenes o coros angélicos que se presentan en forma de nueve círculos luminosos girando en tomo al resplandeciente punto de luz que es la Santísima Trinidad. De este libro, Miguel Asín Palacios ha demostrado las múltiples relaciones de fondo y de forma con el Libro del Viaje Nocturno y las Revelaciones de La Meca, de Mohyiddin Ibn 'Arabi, el más grande de los maestros espirituales del esoterismo islámico y de cuya doctrina derivan varias de las principales órdenes iniciáticas islámicas. Nacido en Murcia, es denominado a veces "Hijo de Platón" (véase Asín Palacios, La escatología musulmana en la Divina Comedia). También se han encontrado grandes similitudes de La Divina Comedia con el libro Ardá Viraf del Mazdeísmo y con descripciones hindúes y budistas, de donde la hipótesis de una influencia que habría recibido Dante. de la India, y se ha dicho asimismo de la obra que es "totalmente neoplatónica".En realidad, tales semejanzas sólo demuestran la unidad doctrinal que hay en el fondo de las diversas tradiciones, sin necesidad de una influencia directa o de la existencia de "préstamos". Por nuestra parte, señalaremos la concordancia entre la distinción que hace Dante entre el Paraíso Terrenal y. los grados superiores celestes o angélicos y la creencia general tanto entre los cristianos primitivos como entre los de la Edad Media y el Renacimiento. Es en épocas más "avanzadas" cuando se va borrando la diferenciación entre los diferentes grados, hasta llegar a la frase hoy habitual entre creyentes de que "El Cielo es Dios". Conviene indicar también que el propio Dante señala que existe en su obra un sentido oculto, bajo el velo de los extraños versos, para aquellos que tengan intelectos sanos (véase René Guénon, El esoterismo de Dante).Durante el sedicente Renacimiento seguía diferenciándose más o menos entre el Paraíso Terrenal y el Celestial, si bien cada vez se atendía más a la "vida ordinaria" en detrimento de todo lo relativo al "más allá". En ciertos círculos de élite se prestó de nuevo algo de atención al asunto de las varias existencias al calor del renovado interés hacia neoplatonismo y hermetismo que propagaba la Academia Platónica de Florencia. Así, según Pico della Mirándola (1463-1494) "Todos los sabios indios, persas, egipcios y caldeos creyeron en la transcorporación de las almas."NOTAS:(1). Se trata en realidad de culturas en proceso degenerativo desde hace miles de años. Son "arcaicas", pero no "primitivas".(2). Bhagavad Guitá, Madrid , Madrid, 1996. La edición de Edhasa (Barcelona, 1988) dice así: 
Como los vestidos viejos quitándose / un hombre se pone otros nuevos, / así dejando los viejos cuerpos/se dirige a otros nuevos la Encarnada. (3). El libro tibetano de los muertos, EDAF, Madrid, 1981. Hay una reciente traducción directa al castellano (de Ramón N. Prats), Madrid, Siruela, 1996.(4). Cf. Pierre Nautin, Origéne, Beauchesne, París, 1977. 
 
 

lunes, 19 de marzo de 2012

Recapitular su vida, tarea del discípulo

Papiro
Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte,

uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama,

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

El discípulo es el eterno peregrino; es la relación entre el yo personal y el yo superior; el discípulo es la Llama interna del Espíritu. El discípulo es Uno mismo en cada etapa del Sendero de Retorno a la Casa del Padre. Es por esta razón que la palabra “discípulo” es aplicable al humilde aspirante que mira hacia la Luz, al Maestro de Sabiduría y al Cristo mismo. Todos son discípulos en alguna medida y, sin embargo, todos tienen la misma meta y todos tratan de cooperar y ayudar a todos para alcanzar esta meta. Todos están en el Sendero del Servicio, el Sendero de Unión con lo divino.

 

Tierra delfines bebe
Vida y conocimiento.

La cognición no es una representación de un mundo independiente y predeterminado, sino más bien el alumbramiento de un mundo. Los humanos compartimos un mundo abstracto de lenguaje y pensamiento a través del cual creamos nuestro propio mundo y otros posibles mundos. La cognición es parte integrante del modo en el que un organismo vivo interactúa con su entorno, sino que responde con cambios estructurales en su red de manera creativa. La interacción cognitiva del sistema con su entorno es una interacción inteligente, la inteligencia se manifiesta en la riqueza y flexibilidad del acoplamiento estructural de un sistema.

Cuando el discípulo aprende a controlar y regular sus procesos cognitivos, y se habitúa a reflexionar sobre su propio conocimiento, está ejercitando el metaconocimiento. La metacognición, en el campo de la lectura,  consiste en tomar conciencia del propio proceso de lectura de manera que uno mismo pueda supervisar y controlar la interacción con el texto, darse cuenta cuáles partes no comprende y por qué y, además, saber cómo resolver estas dificultades. Los humanos compartimos un mundo abstracto de lenguaje y pensamiento a través del cual creamos nuestro propio mundo y otros posibles mundos.

Tres aspectos del conocimiento están asociados con la luz en la cabeza. Primero está el conocimiento experimental, hace que el hombre se dé cuenta de ciertas hipótesis, posibilidades y explicaciones. Le da una comprensión de los medios y métodos y le permite dar los primeros pasos hacia la adquisición y realización.

El aspirante utiliza el conocimiento discriminativo gracias a la luz del intelecto, utilizada para que los pares de opuestos queden al descubierto, se conoce la dualidad y llega el momento de elegir.

Tercero, la luz de la intuición se utiliza para dirigir el foco de atención a todas las cuestiones “oscuras, sutiles y remotas”, ensanchando así el horizonte, resolviendo los problemas y aumentando la eficiencia.

No existe un territorio predeterminado del que podamos levantar un mapa: es el propio acto de cartografiar el mundo quien lo crea. No existe un  patrón predeterminado que nos permita comprender el texto: es el propio acto de desenredar la trama quien le da significado. No existe el destino sin el libre albedrío, pues lo que somos es nuestro destino, pero lo que hacemos es nuestro libre albedrío. El aprendizaje estará determinado por la manera en que se haga uso de la inteligencia, pues aprender es captar con el espíritu y la inteligencia es leer nuestro interior.

 

Karma
Recapitulación y comprensión
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 Así como el embrión en la matriz reca­pitula las diferentes etapas del desarrollo animal, así el ser hu­mano, durante la infancia, la adolescencia y la juventud, hasta los treinta y cinco años de edad, recapitula las varias etapas de la conciencia racial. A esa edad debería afirmarse en él la etapa del discípulo inteligente. Mucho se adquirirá cuando se reco­nozca este proceso de recapitulación, que hará mucho para controlar y determi­nar cuáles serán los procesos de desarrollo a que serán some­tidos el niño y el joven, por el educador inteligente.

Hay una cierta similitud entre una buena recapitulación y el buen  cultivo de un jardín, lo cual conviene reconocer. En ambos se extirpan  las malas hierbas pero, la principal atención, se pone en el cultivo de  las flores y las hortalizas, regándolas, protegiendo los brotes tiernos,  trasplantando otras para su mayor desarrollo, podándolas y finalmente  cosechándolas y utilizándolas para fines constructivos.

Recapitulación diaria:

La base de cualquier recapitulación vespertina efectiva y útil, se halla al comenzar el día. Se sugiere  que se haga este trabajo preliminar al finalizar la meditación matutina, en la forma siguiente:

Cuando haya terminado su meditación matinal, haga una pequeña pausa y enfrente conscientemente el nuevo día, haciéndolo con calma, alegría y serenidad. Déle la bienvenida a este nuevo día como una ofrenda divina y aduéñese de él por medio de la fortaleza de la luz adquirida; extiéndale luego la bendición del control espiritual derramándole un rayo guiador de luz interna por medio del cual, al final de la jornada, antes de retirarse al descanso, pueda dirigir una mirada retrospectiva y revisar cuanto ha realizado durante la misma. Al finalizar la meditación matutina proyecte simplemente la luz, atravesando y uniendo mentalmente el principio y el fin del día. De esta manera usted ha creado un camino iluminado desde el cual puede, si lo desea, “mirar arriba y ayudar abajo“.

La proyección del sendero de luz a lo largo del día no es una anticipación de lo que ocurrirá, ni una explicación de sus detalles; simplemente establece la actitud interna que se ha elegido como guía para cumplir con sus obligaciones, pruebas, insinuaciones y oportunidades del día. Esto se aplica a los sucesos internos y externos, tanto subjetivos como objetivos, a las experiencias en su propia vida y en las vidas de aquellos con quienes está en contacto, en cualquier nivel. Usted ha elegido el sendero del portador de luz, arrojando luz sobre el camino de otros, así como también sobre el suyo.

Esto es lo que hay que hacer para la preparación de la Recapitulación Vespertina; pero hay tres momentos durante el día en los cuales ésta corriente de luz puede ser manifestada:

a)      Mañana: Cuando proyecte su corriente guiadora de luz, puede utilizar una frase o sentencia breve, apropiada o útil. Como ejemplos de invocaciones o mantrams se sugieren los siguientes pues tienen la ventaja de ser conocidos y pueden aumentar el poder de los mismos si en su mente, el pensamiento es suficientemente intenso:

1.       Que la energía del Yo divino me inspire y que la Luz del Alma me guíe.

2.       Que la realidad gobierne todos mis pensamientos y que la verdad sea la guía de mi vida.

3.       Que la energía de mi alma me impregne y que yo exprese esta radiación en una vida plena de alegría.

b)      Mediodía: La invocación elegida puede ser también utilizada, haciendo un llamado silencioso por medio de la elevación momentánea del pensamiento hacia el alma, fortaleciendo así la unión.

c)      La hora del Crepúsculo: Puede ser realizada en este momento o a las cinco de la tarde como un servicio especial definitivo. “Un Tratado sobre Magia Blanca”, pág. 208, dice al respecto:

“Esto puede efectuarse en unos pocos segundos, no importa donde uno se encuentre ni con quien se halle; y no sólo ayudará en el trabajo mágico de la fuerzas de la Luz, sino que servirá para estabilizar al individuo, aumentar su conciencia grupal y enseñarle el proceso para llevar adelante las actividades subjetivas internas aunque actúe exteriormente”.

“Sería de valor que todos los días a las cinco de la tarde, por medio de un acto de voluntad, cada estudiante se uniera con ese grupo de servidores, místicos y hermanos que se está integrando rápidamente. A este fin sería benéfico memorizar la breve dedicación siguiente, recitándola mentalmente a dicha hora, con la atención enfocada en la cabeza:

“Que el Poder de la Vida Una fluya a través del grupo de todos los verdaderos servidores.

“Que el Amor del Alma Una caracterice la vida de todos aquellos que tratan de ayudar a los Grandes Seres.

“Que cumpla yo mi parte en el Trabajo Uno mediante el olvido de mí mismo, la inofensividad y la correcta palabra”.

Lleve entonces dicho pensamiento desde el grupo de servidores del mundo que se está integrando rápidamente, hasta los Grandes Seres que respaldan nuestra evolución mundial”.

 

Hemos tratado de esta manera los tres puntos del esfuerzo preparatorio: mañana, mediodía y crepúsculo, todos ellos breves. Sin embargo, hallará que el resultado es una Recapitulación Vespertina clara, rápida, impersonal e imparcial en su apreciación del éxito o de los fracasos. Habrá una tendencia a perder cada vez menos tiempo y energía en auto?depreciación, auto?condenación, auto?defensa y auto-elogio, porque el auto?interés excesivo desaparece cuando el portador de luz comienza a satisfacer las necesidades de otros y lo hace con toda humildad. Sus propias características, tanto buenas como malas empiezan a interesarle sólo cuando pueden ser una ayuda o un impedimento para lo que debería ser realizado,

Ahora llegamos a la realización de la Recapitulación Vespertina.

a.       Busque un momento en el que pueda estar solo, sin ser molestado por lo menos de cinco a quince minutos. Relájese durante un minuto y eleve luego su conciencia a la cabeza. Una vez estabilizada allí pronuncie la Palabra Sagrada, mentalmente (inaudible) exhalándola hacia el alma y elevando su conciencia hacia la misma donde usted se mantiene firmemente, diga con calma y firmeza:

“Yo, el Uno que puede observar, me mantengo en la luz”

b.       Luego, utilizando la mente iluminada como un faro, recapitule los sucesos del día. No todo precisa una atención igual, pero puede haber dos o tres situaciones que sobresalgan por su significado desde el punto de vista del discípulo.

Recapitulación semanal: La autoobservación

Toda práctica de recapitulación se basa en un estado de alerta, con sólo prestar atención a las siete directrices diarias, invocamos su poder organizador en nuestras vidas. Se sugiere que se formulen las siguientes preguntas durante el día, cada día culmina a la hora de cenar, cuando hablamos en familia de lo que hemos hecho, observado y aprendido. Es una charla casual y natural.

Domingo: ¿He actuado hoy como alma o como personalidad? ¿He puesto el interés principal sobre mí mismo, o he estado ocupado en las necesidades de aquellos a quienes sirvo?

Lunes: Al ayudar a otros o al hablar con cualquier persona ¿He hablado acerca de mi mismo y de mis ideas?

Martes: ¿cuál fue el contenido principal de mis pensamientos durante el día: el trabajo que realicé, otras personas o yo mismo?

Miércoles: ¿cuál fue el centro condicionante de mi vida: el alma cuya naturaleza es amor impersonal, o la personalidad, cuya naturaleza es ser el centro de atención?

Jueves: ¿Cuántas veces me he referido a mi mismo hoy, ya sea por autoconmiseración, como ilustración o para despertar interés?

Viernes: ¿Cuál fue mi principal preocupación mental hoy?

Sábado: ¿Qué impresión he producido en los demás? ¿Fue un efecto egoico o simplemente personal?

Recapitulación quincenal: El aprendizaje.

Discípulo es aquel que logra una disciplina de estudio para alcanzar el aprendizaje. Uno de los más grandes instrumentos para el desarrollo práctico es la PALABRA. El que cuida sus palabras y sólo habla con fines altruistas, a fin de difundir la energía del amor por medio de la lengua, domina rápidamente los pasos iniciales y se prepara para la iniciación en el aprendizaje. El discípulo ha de aprender a permanecer silencioso ante el mal. Debe saber callar ante los sufrimientos del mundo, sin perder tiempo en demostraciones inútiles y en demostraciones de dolor, sino tratar de aligerar la carga del mundo, trabajando sin malgastar energías en palabras.

 

1. ¿Qué constituye una recapitulación?

a.    ¿Qué constituiría según mi criterio, la recapitulación del día, con la idea de que predomine el aprendizaje?

b.    ¿En una recapitulación se me pide que vuelva a ha­cer y a experimentar, o debo asumir la posición del Observador que se mantiene “firme en la luz?”.

2.    Aprender es captar con el espíritu ¿Puedo aprender a guiarme por  la luz del conocimiento y alcanzar así fi­nalmente la iluminación?

3. ¿Puedo ver mentalmente cómo me mantengo en la luz de mi alma y conocer el significado de una constante re­flexión?       

4.    Si empleo esta recapitulación sobre la luz del conocimiento, como debe em­plearse, ¿cuál será el efecto en mi vida y la vida del grupo al que sirvo?

5. Si esta recapitulación es un método científico definido pa­ra producir resultados   subjetivos con cambios objetivos, ¿cuáles serán estos resultados y cambios?

6. Si es verdad que el ciego debe avanzar por el tacto, y los que tienen vista, viendo y manteniéndose libres y desape­gados, ¿por qué entonces, poseyendo vista, no camino más definidamente en la luz?

7. ¿Es mi mente el órgano de visión para el hombre espiri­tual, y ofrezco este órgano para que lo utilice el yo superior?

8. En la recapitulación diaria ¿qué parte desempeñó el intelecto? ¿Cómo defino la frase “luz del  intelecto”?

9. La autorrealización es la meta de nuestro aprendizaje:  ¿Puedo olvidar al fragmentario yo personal?   ¿Puedo reconocer al único Yo en todos los yoes?

10. Se dice que existe un arquetipo, un canon, un rayo, una meta y una luz que resplandece en el sendero. Compren­diendo esto, ¿Cuál es el patrón de organización que debería ilu­minar mi camino?

11. ¿Soy el redentor de la naturaleza inferior? ¿De qué ma­nera ayuda la luz en tal redención?

12. ¿Qué actividades y defectos de mi naturaleza inferior de­ben ser eliminados para que la    luz ilumine mi camino?

13. ¿Cómo diferencio los tres tipos de luz: la del conocimiento, luz de la comprensión, luz de la sabiduría; y cómo se relacionan con la luz del  cuerpo, luz del intelecto y luz de la intuición?

14. ¿Cómo puedo utilizar la luz para ayudar a mis semejantes?

15 ¿Cuáles son las palabras que utilizo al tratar de ayudar  a mis semejantes?

 

Recapitulación mensual: La decisión

Será conveniente que se tenga a  disposición una serie de preguntas, pero solamente debería ser utilizada una cada noche o cuando se realice la recapitulación. Las que siguen son sólo sugerencias y deben relacionarse con uno u otro de los tres principios de amor, sabiduría y servicio.

1.         ¿Qué he realizado hoy? ¿Lo he comprendido claramente?

2.         ¿Por qué he actuado, hablado, escrito o permanecido en silencio en determinada circunstancia? ¿Qué provocó este hecho?

3.         ¿He actuado durante el día en forma simple, amorosa e inteligente?

4.        ¿He seguido el camino del deber y de la clara decisión? Si no fue así, ¿por qué?

5.         ¿He hecho prevalecer mis propios pensamientos, deseos, propósitos y sueños sobre la necesidad de amorosa comprensión de mi hermano?

6.         La radiación del amor atrae dentro de su cordialidad a aquel que lo necesita para poder vivir. ¿He dispensado las aguas de vida por medio del pensamiento, la palabra o la acción?

7.         El camino del servicio conduce a la liberación. ¿Ha habido alguna influencia liberadora en mi vida actual? ¿Liberación de quién? ¿De qué? ¿Para qué?

8.         ¿Siento que el día que he vivido ha sido satisfactorio desde el punto de vista de mi alma?

9.         ¿He conservado el espíritu de comprensión amorosa?

10.       ¿Hasta qué grado soy efectivo en relación con la esfera de mi actividad?

11.       ¿Me doy cuenta de dónde estoy? ¿A quién debe mirar como ejemplo, ayuda y compresión?

12.       ¿He trabajado impersonalmente con mis colaboradores, cualquiera que sea su condición?

13.       ¿Qué sucesos ? internos, externos o ambos a la vez ? han sido significativos durante el día de hoy? ¿Por qué los considero significativos?

14.       ¿Hasta dónde he sido inclusivo en mis pensamientos durante el día? ¿Qué incluyo comúnmente en mi conciencia? ¿Qué es lo que corrientemente excluyo?

15.       ¿Qué cualidades he percibido en otros que indicaban expresiones del alma? ¿Cómo se manifestó esto?

16.       ¿Cuál era el motivo oculto tras las elecciones que he hecho hoy?

17.       ¿Existe algún hábito que sea un impedimento para una vivencia espiritual cada vez mayor? ¿Es un obstáculo para una mayor utilidad en el servicio?

18.       ¿Qué evidencia he tenido hoy de que el Plan emerge en la conciencia de los hombres?

19.       ¿He tomado la iniciativa de presentar el Plan a la atención de otros? En caso de haberlo realizado, ¿cuáles fueron los motivos? En caso de no haberlo realizado, ¿cuáles fueron los motivos?

20.       ¿He utilizado la Alegría para disipar el espejismo del desaliento? ¿Cómo he tratado de irradiar Alegría?

21.       ¿He utilizado buen discernimiento así como buena intención?

22.       ¿He sido capaz de mantener una actitud desapasionada en una situación forjada con emoción?

23.       ¿Cuál ha sido la más valiosa, aunque penosa, experiencia de hoy? ¿Puedo ver esto con completo desapego?

24.       La verdadera humildad actúa como un sentido exacto de la correcta proporción, del reconocimiento del lugar que le corresponde y del deber de cada uno de no eludir la responsabilidad, la responsabilidad de ser un alma, un Hijo de Dios, que busca la perfección por medio del servicio. ¿He demostrado verdadera humildad durante el día?

25.       ¿Cuánta sabiduría he demostrado hoy? ¿Cuánta sabiduría he percibido en otros?

26.       La nota clave del trabajo de todo discípulo puede ser resumida con estas palabras: “En verdad, Yo hago nuevas todas las cosas“. ¿Cómo el divino poder transmutador del amor ha creado este nuevo y deseable día de aquello que ha sido desechado y olvidado?

27.       ¿En qué sentido he sido influenciado por el deseo de recompensa? ¿Recompensa en qué plano? ¿Me he visto como el dador, como el receptor, o como ambos a la vez?.

28.       La recompensa del discípulo consiste en una mayor capacidad y en un campo de servicio más amplio. ¿Estoy cosechando una debida recompensa, o no le atribuyo ninguna importancia?

29.       ¿He empleado hoy amabilidad, compasión, iniciativa y sensibilidad en respuesta a la verdadera necesidad?  ¿Hacia quién las he evidenciado?  ¿Por qué motivo?

30.       La mente es el órgano de visión del hombre espiritual. ¿Puedo mantener mi mente constantemente en la luz del hombre espiritual, el alma, y ver mi día verdaderamente libre de ceguera o de falsos apegos?

Recapitulación semestral: El servicio

 

No ha de llamarse recapitulación vespertina, porque no importa la hora en que se practique, con tal que se haga una vez cada veinticuatro horas, tomando una o dos preguntas de la recapitulación y reflexionando profundamente sobre ellas durante  seis meses. Luego responder mensualmente a una de las seis preguntas  aquí formuladas:

 

ler. mes- ¿Cuál es para mí el significado práctico de la palabra luz del alma?

2do. mes? ¿De qué manera puede mi vida ser ilustrada?

3er. mes? ¿Cuál es el factor que produce ilustración y cómo actúa normalmente este factor en mi vida?

4to. mes ? ¿Qué efecto tendrá en mi vida diaria una mente brillante?

5to. mes ? ¿Qué efecto debería producir mi vida como Por­tadora de Luz en  mi medio  ambiente?

6to. mes ? ¿Estoy en contacto con otros Portadores de Luz, y de qué manera?

Recapitulación anual: El proyecto

Al finalizar cada año es importante que se recapitule el  proyecto fijado con sus objetivos y metas. Nótese el recorrido que lleva de la luz a la meta.

 

Enero. Capricornio.        Estoy perdido en la luz suprema y a esa luz doy la espalda.

Febrero Acuario. Soy agua de vida, vertida para los hombres sedientos.

Marzo.  Piscis. Abandono el hogar de mi Padre y, retornando, yo salvo.

Abril.  Aries. Surjo, y desde el plano de la mente gobierno.

Mayo. Tauro. Veo, y cuando el ojo está abierto todo se ilumina.

Junio. Géminis. Reconozco mi otro yo, y al menguar ese yo, crezco y brillo.

Julio. Cáncer. Construyo una casa iluminada y dentro de ella moro.

Agosto. Leo. Soy Ése y Ése soy yo.

Septiembre. Virgo. Soy la Madre y el Hijo, soy Dios, soy materia.

Octubre. Libra. Elijo el Camino que conduce a través de dos grandes líneas de fuerza.

Noviembre. Escorpio.   Soy emprendedor y saco adelante mis proyectos.

Diciembre. Sagitario. Veo la meta.  Alcanzo la meta y percibo otra.

 

Meditación De alma Gemela
Meditación y sabiduría.

Saber leer y saber escuchar son las habilidades esenciales para continuar con el desprendimiento paulatino de la figura del Maestro, mientras que escribir y hablar son las habilidades de quien empieza a perfilarse como Maestro y así poder transmitir la comprensión lograda a otros.

El alma emplea tres grandes principios fundamentales por medio de los cuales aprecia la cualidad, el motivo y el valor final de todo cuanto cae bajo su luz reveladora. Ellos  son: Amor, Sabiduría y Servicio, definidos así por el Maestro Tibetano.

Amor,                  es la respuesta al contacto y esto, el ser humano, significa comprensión, inclusividad e identificación.

Sabiduría,           significa habilidad en acción como resultado de amor desarrollado y de luz de comprensión; es ser consciente de los requisitos y tener la capacidad de unir en una relación fusionada la necesidad y aquello que la satisfará.

Servicio,              es esencialmente una manera científica de expresar amor?sabiduría”. A medida que estos principios se reflejan en nuestras acciones y caracterizan nuestra expresión vital, tendremos éxito en esta medida al recorrer el camino iluminado y aumentaremos su propia radiación.